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World Play, emprendimiento para jóvenes que cautiva familias

World play es un emprendimiento nacido en Ipiales para jóvenes aficionados a los videojuegos, pero se ha convertido en el lugar de encuentro y diversión para las familias. (Foto World Play)

  • World Play nació en Ipiales como un salón de videojuegos para jóvenes, y actualmente es un atractivo lugar para compartir en familia
  • El emprendimiento surgió cuando Jenny Guevara y Jaime Revelo estudiaban contaduría en el Sena y lo presentaron al Fondo Emprender, que les otorgó un capital semilla de 80 millones de pesos.

Por Carlos Osorio Pineda

IPIALES, Nariño, 13 mar (Colombia-inn) – Jenny Guevara y Jaime Revelo contaban con apenas 19 años de edad cuando, a punto de terminar sus estudios de contabilidad en el Sena de su natal Ipiales, presentaron al Fondo Emprender un proyecto para poner en marcha una sala de juegos virtuales, un emprendimiento novedoso en ese municipio nariñense.

Siete años después esa idea de negocio, plasmada en World Play, se ha convertido en un lugar de esparcimiento y de reunión, no solo de jóvenes y adultos, sino de padres e hijos que, especialmente los fines de semana, se congregan para divertirse sanamente con la más completa y moderna tecnología en materia de videojuegos.

“Nosotros miramos una necesidad grandísima aquí en Ipiales y era que no había un lugar para los jóvenes, un lugar de tecnología en videojuegos, donde ellos pudieran disfrutar de manera responsable, sana y con todas las seguridades, como ellos se merecen”, explicó Jenny en declaraciones a Colombia-inn.

“De nuestro planteamiento inicial nació entonces el sueño de crear una empresa novedosa y traer a la ciudad una tecnología beneficiosa para el disfrute de los jóvenes. Era un sueño, había que trabajar mucho y aprovechamos la oportunidad y el empuje que nos podría dar el Sena, porque éramos muy jóvenes y no había mucha gente que creyera en nosotros”, destacó la joven.

Además, continuó, si bien la idea era montar una empresa, para Jaime el objetivo no era cualquier empresa, “sino una señora empresa”. Y para eso debían superar varios retos, entre ellos el temor de llegar al gobierno para convencerlo de invertir en videojuegos.

Y en segundo lugar que, al observar los proyectos del Sena, todos estaban relacionados con productos y no con servicios, como era la idea de negocio que los entonces estudiantes querían presentar.

Eso significó un amplio trabajo de investigación, “porque nos dimos cuenta de que en Colombia y la mayoría de América Latina no se ha desarrollado una cultura en torno al juego, como en Europa, donde los juegos los utilizan para educar, para hacer empresa, para motivar a los empleados”, afirmó la joven.

Los jóvenes Jenny Guevara y Jaime Revelo convirtieron un proyecto estudiantil en un exitoso emprendimiento para distracción de jóvenes y adultos. (Foto Alejandro Tovar)

Por el contrario, advirtió, ese tipo de negocios, en el país y en Ipiales, tiene una connotación negativa. “Pero nosotros dijimos: no, World Play tiene que ser la imagen positiva de los videojuegos. Y desde ese momento lo hemos hecho así, aunque no falta quienes digan que es un negocio negativo”.

Conscientes de esas inquietudes, Jenny y Jaime defienden con argumentos la filosofía y el objetivo de su emprendimiento que, aseguran, obedece a un nuevo estilo de cultura y de vida enfocado en las necesidades e intereses de los jóvenes.

“Una vez usted entra aquí se le cambia esa posible visión negativa porque observa a los papás, a las mamás, e incluso a padres de avanzada edad jugando con sus hijos adolescentes; o al papá, al hijo y al nieto, compartiendo emociones en un videojuego”, expresó con emoción la emprendedora.

Aunque el ingreso al salón de videojuegos está permitido sólo para jóvenes mayores de 14 años, los menores pueden hacer uso de algunos videojuegos clasificados especialmente para ellos, siempre y cuando estén acompañados de un adulto responsable. (Foto World Play).

El capital semilla necesario

Lo cierto es que, tras cumplir con los requisitos de la convocatoria nacional del Fondo Emprender, la pareja de estudiantes salió favorecida con un capital semilla de 80 millones de pesos que de inmediato dispusieron para adquirir un local y los equipos necesarios para poner en marcha el emprendimiento.

Paradójicamente, en varias ocasiones la juventud de los emprendedores trató de convertirse en una limitante para desarrollar su proyecto, como lo recuerda con humor Jenny.

“El Fondo (Emprender) se maneja a través de una fiducia muy seria. Hay que tener unos proveedores fijos y nos pedían tres cotizaciones de proveedores. En ese entonces éramos casi niños y cuando decíamos: es que le vamos a comprar equipos por 20 o 30 millones de pesos, los vendedores no creían. Seguramente pensaban que estábamos bromeando”, dijo.

“Otros nos preguntaban cómo ´íbamos a responder económicamente, quiénes éramos y para qué queríamos los equipos. Todo eso nos dificultó al comienzo ciertas cosas, porque, además, no era fácil que alguien nos entregara el cien por ciento de la tecnología, cuando nosotros sólo disponíamos del 50% del dinero”, anotó por su parte Jaime.

En 2012, cuando el Fondo les entregó el dinero, la pareja de jóvenes adquirió el chasis de los simuladores, las consolas, los equipos de cómputo, una parte del software de videojuegos y los insumos para las conexiones. Y adecuaron el local donde comenzó a funcionar y aún funciona World Play, un amplio espacio en el cuarto piso de un edificio en pleno centro de Ipiales.

World Play tiene a disposición de sus clientes la más moderna tecnología en materia de videojuegos, incluyendo equipos de realidad virtual. (Foto World Play).

Como Jaime es un ‘gomoso’ de la tecnología, él mismo, en compañía de su hermano, igual de aficionado, ensambló los equipos y toda la estructura necesaria.

World Play comenzó a funcionar el 30 de noviembre de 2012, luego de una inversión de 80.340.000 pesos. El dinero debería repartirse para inversión y gastos, “incluyendo nuestros sueldos, pero estábamos tan emocionados que todo lo invertimos en equipos”, contó Jenny.

“El primer día vinieron los familiares. Pero el domingo llegó una persona que no conocíamos. Ahí dijimos: esto arrancó. El voz a voz nos ayudó mucho, porque los seguidores de los videojuegos que se enteraron con anticipación, comenzaron a regar la noticia por redes de que íbamos a abrir World Place”, dijo Jaime.

Y recordó que, “incluso desarrollaron una página, no autorizada, en la que informaban que teníamos simuladores y otros equipos con la mejor tecnología. Entonces ellos mismos hicieron propaganda en los colegios y se encargaron de fomentar la empresa. Y cómo sabían que era una empresa auspiciada por el gobierno y de dos muchachos que salían del Sena, pues más nos ayudaban”.

A pesar de ello, cuentan los emprendedores, al comienzo no era fácil presentar su emprendimiento porque muchos padres en la ciudad pensaban que se trataba de un negocio que tenía que ver con el vicio.

“Pero yo les decía que a mí me encanta jugar, me encanta estudiar y leer, y no me considero un vicioso, sino una persona que quiere cumplir sus sueños, una persona que quiere seguir sacando adelante esta empresa y apoyar a los jóvenes, porque esto es lo que hago con la empresa”, argumentó Jaime.

Un emprendimiento exitoso desde el primer día

En el primer mes de funcionamiento World Play obtuvo ingresos de entre cinco y seis millones de pesos, gracias a los cuales los emprendedores continuaron haciendo inversiones en equipos, para demostrar que el proyecto presentado al Fondo Emprender ya generaba sus propios recursos.

Ya en el segundo año los jóvenes se pudieron pagar un salario, “aunque la ‘fiebre’ era tanta que, si recibíamos algo, de inmediato íbamos a comprar el juego que faltaba”, dice Jenny, tras recordar que en el primer mes llegaron cerca de 1.000 clientes.

A diciembre de 2017 tenían más de 10.000 clientes registrados, con una asistencia promedio al mes de 800 personas. De acuerdo con la pareja, en temporada alta los ingresos pueden ser del orden de los nueve millones de pesos, y en períodos normales unos cuatro millones de pesos.

Los jóvenes destacaron que la presencia del núcleo familiar ha venido creciendo exponencialmente, razón por la cual tienen programado invertir más en videojuegos para ese segmento.

Mientras tanto, a corto plazo, la agenda incluye actualizar la tecnología, para lo cual ya cuentan con equipos de realidad virtual, cambiar las consolas y mejorar los catálogos de World. Todo eso manteniendo la calidad que siempre los ha distinguido, especialmente y en eso enfatizan, “porque toda nuestra tecnología es original, nada es copiado o chiviado”.

Y a cinco años, expresó Jaime, “como emprendedores e innovadores, nuestro sueño es crear desarrollos para nosotros mismos, que ya lo estamos haciendo. Estamos investigando para desarrollar videojuegos educativos, crear nuestros propios videojuegos y adquirir nuestras propias patentes para poder expandirnos con servicios”.

Además, dijo Jenny, “queremos expandirnos en otras zonas de Ipiales, y de acuerdo con los resultados, ampliarnos a otros municipios cercanos”.

Finalmente, reveló, “queremos hacer una labor social, y para ello estamos trabajando con madres cabeza de familia que hacen tejidos artesanales en Guanga, con el objetivo de comercializar o fidelizar a nuestros clientes por medio de bolsos con imágenes de jugadores o gameplayers. De esa forma queremos apoyar a esas madres cabezas de familia”.