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Viviana Vargas, de estudiante sin recursos a campeona de salsa y empresaria

Cali (Colombia), 22 jul (Colombia.inn).- La caleña Viviana Vargas tenía 15 años cuando terminó el bachillerato, se encontró sin recursos económicos para seguir sus estudios en la universidad y empezó a bailar con tal perseverancia que fue campeona mundial de salsa. Hoy es empresaria y la primera bailarina de Delirio.

Vargas nació en la ciudad colombiana de Cali (suroeste), considerada por muchos como la capital mundial de la salsa; bailaba desde niña, era una estudiante brillante, pero en 2002 su vida dio un giro para siempre.

“Empecé a bailar porque me gradué de mi colegio y por el momento no tenía la posibilidad de ingresar a una universidad (…). Así que estaba simplemente en mi casa, no haciendo mucho, esperando a que pasara el tiempo hasta que mis papas tuviesen la posibilidad de pagarme un estudio. Le dije a mi mamá que me permitiera hacer algo, ese algo fue entrar a una escuela de salsa”.

Con estas palabras Viviana explicó a Colombia.inn cómo empezó su aventura.

Se había formado en la escuela Son de Luz, actualmente bajo la dirección de Luz Aidé Moncayo, “icono y gran bailarina de Cali”, según Vargas.

Esa escuela le brindó la oportunidad de hacer su primer viaje fuera de Colombia, a Suiza, donde conoció a Ricardo Murillo: “Fui al viaje y me quedé bailando salsa hasta ahora”, afirmó.

Luego, recuerda, “me gané con Ricardo en el 2005 un campeonato mundial de salsa en la modalidad cabaret. La modalidad cabaret es donde se hacen todas las acrobacias y las alzadas (…), eso fue un trampolín para esta carrera”.

Con 21 años y tras ese éxito, fundó, junto a su compañero, la escuela Stilo y Sabor, que ha crecido de forma vertiginosa y cosechado premios y reconocimientos nacionales e internacionales.

En 2007 Delirio, la compañía de fusión de salsa y circo más reconocida de Colombia y que ya ha conquistado al público de muchos países, la fichó como bailarina.

“Yo ingreso al espectáculo hace seis años debido a que habían unos cupos (…), hicieron una convocatoria de escuelas y de parejas, así que yo ingresé con mi pareja en esa época, Ricardo Murillo, que era mi socio (…), acabábamos de ganar un campeonato mundial”, relató.

Viviana Vargas, hoy con 28 años, empresaria y directora de Stilo y Sabor, una de las cuatro compañías que forman a los bailarines que terminan en los espectáculos de Delirio, ha tenido la oportunidad de trabajar en casi 30 países.

“El único continente que me falta es África, pero he estado en Estados Unidos, en todas las ciudades principales de Europa, Asia, Oceanía, América del Sur, Centroamérica”, sostuvo, para reconocer que su trabajo le ha permitido “conocer muchísimos lugares”.

Stilo y Sabor es “un proyecto más para transmitir conocimientos y darle la oportunidad a estos chicos, para que aprendieran a bailar salsa como en algún momento yo lo busqué”, apuntó Vargas y agregó que “muchos chicos querían aprender con los campeones”.

“La escuela fue creciendo y creciendo, ahorita tengo como 150 alumnos y aún sigue creciendo, nunca lo planifiqué, había algo de empresaria porque sacar una escuela de arte sin conocimientos administrativos en general ha sido difícil”, expresó una de las estrellas de la salsa más reconocidas a nivel mundial.

Agradece que en este camino haya encontrado el apoyo de “personas y organizaciones tan grandes como Delirio”, que le han permitido que su “sueño no muera”.

“Así que Stilo y Sabor va de la mano de Delirio, porque mi escuela también está aquí”, remarcó.

Viviana confiesa que su reto es consolidarse: “Siento que he hecho una gran labor como bailarina, pero me gustaría ser más importante (…) ya no en tablas sino desde la trasescena”.

“Dirigir, como lo hace el maestro Carlos Trujillo, que es nuestro director escénico (…), decirle a los bailarines cómo entran, cómo salen, quiero ir un poco más allá”, dijo sobre sus ilusiones.

Esta joven que fue una promesa desde la adolescencia y sigue teniendo ímpetu para crecer y crecer reconoce que debe pensar qué va a hacer cuando su cuerpo “ya no tenga la misma energía para brincar”.

“Me estoy proyectando para ser la directora artística de la Fundación Delirio. Me encantaría, ese es mi sueño”, concluyó Viviana desde su tocador, donde se maquilla con coquetería para saltar al escenario como primera bailarina del espectáculo con su lema de siempre: “esta noche vamos a brindar el mejor show”. COLOMBIA.INN

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