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Una ciudad brasileña en que Google reprodujo el Valle del Silicio

Léo Valente Santiago

Belo Horizonte (Brasil), 6 dic (Colombia.inn).- Los ambientes llenos de color y de empleados informales jugando billar o tenis de mesa en las oficinas que han dado una imagen característica a Google en Estados Unidos se reproducen en su único Centro de Ingeniería en Latinoamérica, ubicado en la ciudad brasileña de Belo Horizonte.

En la sede de Google en Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais (sudeste de Brasil), con ambientes que invitan al ocio y que replantean lo que se pensaba sobre un día en el trabajo, el gigante de la tecnología también desarrolla proyectos e invierte tanto en la búsqueda en internet como en la de talentos, según la agencia Efe.

Google escogió a esta ciudad brasileña para reproducir en Latinoamérica su Valle del Silicio atraída por Akwan, una pequeña empresa innovadora liderada por el ingeniero Berthier Ribeiro-Neto, profesor de Ciencias de la Computación de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG).

Akwan, bautizada con una palabra de lengua indígena guaraní que significa “rápido”, fue creada por un grupo de profesores de la UFMG para disputar una licitación pública que ofrecía recursos a empresas dispuestas a desarrollar un buscador en internet para el mercado brasileño.

La pequeña empresa desarrolló el buscador “TodoBR”, que rápidamente llamó la atención de la empresa de tecnología con sede en Mountain View, California, y fundada por Sergey Brin y Larry Page.

Fue así que, cerca de seis años después de la creación de la start up dentro del campus de la universidad, lo que era Akwan se incorporó a Google.

Era octubre de 2004, cuando Wayne Rosen, vicepresidente de ingeniería de la compañía, hizo una visita a Belo Horizonte para conocer a Akwan, su equipo y su buscador.

“Había mucha gente en Google que había estado en la academia, que se habían movido de la academia a Google y que nos conocía. Como éramos activos académicamente, Google sabía que había un grupo de personas que tenía conocimiento de tecnología de búsqueda, que tenía una empresa de búsqueda, y que esa empresa había sobrevivido por cinco años”, recuerda Ribeiro-Neto.

La venta fue concluida en julio de 2005 y la estructura de la start up dio lugar al primer y único centro de ingeniería de Google en Latinoamérica, y el buscador “TodoBR” fue absorbido por el buscador estadounidense junto con su tecnología de “search”, considerada en 1999 mejor que la de Google en Brasil.

“¿Por qué la venta?”, se preguntó el propio Ribeiro-Neto en entrevista a un grupo de periodistas invitado a conocer las instalaciones y las actividades del centro en Belo Horizonte.

“Hay muchas razones, pero la principal es la dificultad que nosotros tenemos en Brasil, y en América Latina en general, para tener acceso a plata a bajo coste”, contestó el investigador, al recordar la negativa de préstamo que obtuvo de un banco público brasileño de desarrollo que consideró que internet no era negocio.

Lo que no era una oportunidad para el banco, sí lo era para los de Mountain View, que, según relató el investigador, tenían ya la intención de convertir la pequeña empresa en su centro de ingeniería en América Latina para el “search” (la búsqueda) y lo “social”, las dos áreas de actuación del equipo liderado por Ribeiro-Neto, que actualmente se desempeña como director del Centro de Ingeniería de Google en Belo Horizonte.

Casi diez años después de nacer con un equipo de doce ingenieros, el centro cuenta ahora con un total de 100 profesionales, un 80 % de los cuales brasileño y un 20 % extranjeros, principalmente de otros países latinoamericanos (Colombia, Venezuela, Chile, Perú), además de Europa (Francia, Alemania, Holanda) y de Asia (India).

Desde entonces, uno de los principales retos del centro ha sido encontrar talentos de ingenierías de “impacto mundial”. Para ello lanzó hace 18 meses un programa de becas para investigación en Brasil, con cinco plazas para estudiantes y sus profesores, que será duplicado y extendido a toda Latinoamérica a partir del 2015 con una inversión de un millón de dólares y duración de tres años.

“Ese programa de becas tiene una naturaleza diferente. La plata será destinada a proyectos originarios de América Latina”, explica Ribeiro-Neto, para quien las becas van a privilegiar la calidad de los proyectos y no el origen de los investigadores. “Vamos a intentar financiar proyectos que sean innovadores”, afirmó. COLOMBIA.INN