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Saberes ancestrales aplicados en la cosmética artesanal

Cosmética 100% artesanales y naturales son los que fabrica Alma de Coco. / Foto: Nicolás Acevedo.

  • Alma de Coco presenta en su portafolio 65 productos destinados a las líneas capilar, facial y corporal.
  • En sus productos, Verónica Rentería, creadora del emprendimiento, aplica los conocimientos de sus ancestros del Pacífico colombiano y de mujeres indígenas de la Amazonia.

Por: Leonardo Numpaque Moreno.

BOGOTÁ. 10 feb (Colombia-Inn) – En 2013 Verónica Rentería, nacida en Cali, creó Alma de Coco, una iniciativa de cosmética natural y artesanal, en la que aplica los conocimientos de sus ancestros del Pacifico colombiano y de mujeres indígenas de la Amazonia.

En su portafolio, Verónica ofrece un total de 65 productos destinados a las líneas capilar, fácil y corporal.

Esos productos, elaborados artesanalmente, provienen de plantas y frutos como el cimarrón, chontaduro, pusana, moriche, assai, quino, lulo amazónico y coco azul, originarios del Pacífico y la Amazonia. A ellos se suma el carite, un árbol africano que produce una nuez de la cual se extrae un aceite utilizado en Alma de Coco.

Alma de Coco tiene su sede en Bogotá, en un espacio llamado por su fundadora, Salón Turquesa. Se trata de un lugar agradable, decorado con flores, y con un aroma seductor, en el que se destacan fotografías de iconos emblemáticos del país, de donde Verónica ha tomado inspiración y conocimiento para elaborar sus productos.

Verónica Rentería es la fundadora de Alma de Coco que basa sus productos en conocimientos ancestrales de las regiones pacífico y la Amazonía colombiana / Foto: Nicolás Acevedo.

Saberes ancestrales aplicados a la cosmética artesanal

Verónica, en dialogo con Colombia-inn, recordó que Alma de Coco nació a partir de las historias de su abuelo, oriundo del Patía (Cauca), quien cuando ella era una niña le narraba historias sobre las mujeres de su región, sus costumbres, cultura y tradiciones.

“Alma de Coco recolecta experiencias de las mujeres en el Patía, quienes según mi abuelo tenían el cabello muy duro y para poderlo peinar se echaban manteca y por eso se les caía”, contó la emprendedora.

Por ello, anotó que el primer producto que comercializó fue el aceite de coco. “Yo misma extraje el aceite, lo envasé en un frasco de compota y se lo vendí a una amiga. Empecé así, fue el primer producto para hidratar el cabello”.

Gracias a su profesión como enfermera, Verónica tuvo la oportunidad de trabajar en los departamentos de Guainía y Amazonas durante dos años, período durante el cual pudo conocer mujeres y comunidades que utilizan sus conocimientos ancestrales para aprovechar en su diario vivir, las riquezas que ofrece la naturaleza.

Allí descubrió plantas, frutos e historias que se complementaban con Alma de Coco y su filosofía.

Productos de belleza con historia

Además de ser cien por ciento naturales, ya que no se utilizan químicos en su elaboración, los productos de Verónica tienen un valor agregado, y es que cada uno de ellos cuenta una historia de regiones colombianas.

“El Oro Líquido (producto de la línea corporal), es un homenaje a todos los territorios de oro del Pacifico. Es una conexión entre el sol, entre el plexo solar que tenemos los seres humanos y el oro como materialización de esa energía solar. Pensé en contar las historias de las familias que viven en torno a la minería de oro, que no es fácil cuando llegan las multinacionales a acabarles con todo”, explicó.

Agregó que una de las historias preferidas por los clientes es la del hechizo de pusana, una fragancia para el cuerpo que recuerda que esa planta es utilizada por los líderes o chamanes de las comunidades indígenas, para enamorar.

En fin. Cada uno de sus productos tiene detrás una historia que narra la misma Verónica, siempre con relación a la Amazonia, la selva, la naturaleza, y a las comunidades negras e indígenas.

Cosmética honesta

De aquel primer aceite de coco elaborado en su casa y envasado en un frasco de compota, Alma de Coco se ha diversificado al punto de comercializar 65 productos, de los cuales el preferido de la emprendedora, por haber sido su primera creación, es el aceite de coco.

En cinco años, desde que vendió su primer producto en 5.000 pesos, el crecimiento de la empresa ha sido positivo, a pesar de que lo construido hasta ahora es el fruto de los propios recursos de Verónica y de las ventas que promedian entre cuatro y seis millones de pesos mensuales.

“El crecimiento lo da la gente que confía en esto. El crecimiento de 2013 a hoy es grande. Hoy son 65 productos y creo que eso es posible porque la gente confía en Alma de Coco. La gente siente que es una cosmética honesta”, aseguró con orgullo.

 

El reto: expandir su emprendimiento

Verónica espera abrir nuevas sucursales de Alma de Coco en Medellín y Cali, dada la demanda que han tenido sus productos, los cuales ya están siendo comercializados en tiendas especializadas de Cali y Bucaramanga.

A largo plazo sus proyectos son ambiciosos. “El objetivo es que Alma de Coco pueda producir sus propias materias primas. Por ejemplo, cultivar el cacao, sacar la manteca de cacao, ponerla en estas vitrinas y crear un SPA donde todos puedan ir a cuidarse de una manera totalmente natural con mis productos”, concluyó.