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Recuperación de ríos abre oportunidad de negocio para astilleros colombianos

La compañía Todomar busca incentivar el transporte de carga liviana y la pesca con embarcaciones diseñadas en el país. COLOMBIA.INN/RICARDO MALDONADO ROZO

Cartagena (Colombia), 15 dic (Colombia.inn).- Los planes del Gobierno de Colombia de recuperar la navegación por las principales vías fluviales han abierto una oportunidad de negocio para el astillero Todomar, que busca incentivar el transporte de carga liviana y la pesca con embarcaciones diseñadas en el país.

Ubicada en la caribeña ciudad de Cartagena, esta compañía, fundada en 1997, espera consolidarse en el mercado local como un importante proveedor de botes de transporte, recreo, patrullaje y ambulancias.

“Hemos construido embarcaciones para transporte de pasajeros en río y las hemos vendido a mineros del departamento de Antioquia y en (el municipio de) Magangué”, explicó a Colombia.inn, agencia operada por Efe, el gerente de la firma, Carlos Londoño.

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Todomar, que ya ha exportado a Panamá, República Dominicana y EE.UU., mira ahora al río Magdalena, el más grande del país, después de que Colombia firmó en septiembre pasado un contrato con el consorcio colombo-brasileño Navalena para recuperar en trece años un tramo de 908 kilómetros a lo largo de esta arteria.

Con esas obras, que requerirán una inversión de 2,5 billones de pesos (1.075 millones de dólares), se espera que el transporte de carga por el Magdalena pase de 1,5 millones de toneladas a seis millones al año, lo que beneficiará a 57 municipios.

Para anticiparse a esta demanda, Todomar creó el modelo para navegación en río “Tucujet”, hecho en fibra de vidrio y al que adaptó la turbina neozelandesa Hamilton, que toma el agua por debajo del bote y la dispara para propulsarlo.

Este bote está diseñado para navegar sobre una superficie de agua de 30 centímetros y para subir rápidos debido a la instalación de una bomba de agua que le permite pasar por lugares bajos, no arrastrar escombros y mejorar en un 50 % la capacidad de maniobra, lo que lo perfila como una opción para transporte y pesca.

“Las diferencias entre las embarcaciones de río y de mar son el tipo de casco. En el río estos son más planos porque hay menos calado y olas, mientras que en el mar se usan cascos en forma de ‘v'”, aseguró el gerente.

Además, al tener un menor tamaño y utilizar un solo motor, las embarcaciones para río cuestan un 30 % menos que las de mar, cuyo precio oscila entre 280 millones de pesos (120.000 dólares) y 1.400 millones de pesos (602.000 dólares) dependiendo de su tamaño.

Este administrador de empresas fundó su compañía tras más de 20 años de experiencia en el sector con una inversión de 1.500 millones de pesos (645.000 dólares) y ahora factura anualmente 28.000 millones de pesos (12 millones de dólares), de los que el 25 % corresponde a la venta de embarcaciones.

Según Londoño, anualmente venden 20 embarcaciones, principalmente recreativas para personas que compran apartamentos en Cartagena, uno de los principales sitios turísticos del Caribe, con una bahía de 82 kilómetros cuadrados.

También ofrecen en su portafolio naves para mar de entre 26 y 53 pies, todas hechas con ingeniería y mano de obra colombiana con excepción del sistema de dirección, cajas y cables de controles que son importados de EE.UU.

En Colombia “son un 40 % más baratos que los botes extranjeros por el costo de la mano de obra” y tienen una vida útil de entre 40 y 50 años, acotó el directivo.

De igual forma Todomar, que cuenta con 105 empleados directos, repara embarcaciones, vende accesorios para la industria náutica y ofrece servicios de estacionamiento para naves en seco y agua.

“Esperamos expandir próximamente a Santa Marta y Medellín nuestras tiendas náuticas”, concluyó Londoño. COLOMBIA.INN