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Pygmalion, la apuesta para que más jóvenes colombianos accedan a la robótica

Pymalion es una empresa que promueve la apropiación de competencias en ciencia y tecnología, a través de la robótica educativa (Nicolas Acevedo)

  • En cinco años Pygmalion ha logrado acercar a más de 13 mil estudiantes a temas de ciencia y tecnología
  • Su meta en el corto plazo es llevar la robótica educativa a más de 350 mil jóvenes, especialmente a los que están ubicados en las zonas más apartadas del país

 

Por María Angélica Huérfano B.

Medellín, 4 de nov (Colombia-inn) – Se levanta muy temprano, entre cinco o seis de la mañana. Sale de su casa rumbo a la universidad y a mediodía regresa al trote para cumplir su labor como facilitadora. Una vez termina, y como le sobra energía, antes de que culmine la tarde llega muy puntual a su clase de voleibol.

Así son los días de Valentina Nieves, una joven que con apenas 19 años es una de las grandes promesas de la robótica en Colombia, ciencia que tiene un enorme potencial y un largo camino por explorar.

Cuando se le pregunta a Valentina de dónde nació la pasión por esta ciencia, ella no lo piensa mucho y se devuelve a sus días de infancia, cuando pasaba horas enteras armando y desarmando las piezas mecánicas que encontraba en el taller de su papá.

Años después, y gracias a la iniciativa de varios jóvenes antioqueños que le están apostando a convertir esta ciencia en un vehículo para potenciar el talento humano del país, Valentina empezó a forjar lo que hoy se vislumbra como una exitosa carrera en este ámbito de la ciencia y la tecnología.

Sus primeros acercamientos formales con el tema empezaron en su colegio, la institución educativa oficial Juan N. Cadavid, ubicada en Itagüí, municipio en el que vive Valentina. Allí, junto a varios de sus compañeros y con el apoyo de sus profesores conformaron el equipo de robótica Pólux, un grupo que les permitió representar a Colombia en las ferias y torneos de ciencia y tecnología más importantes de México, Estados Unidos y Japón.

En 2013, Pólux obtuvo el título de Campeón Mundial en el Word Championship Vex Robotic Competition, categoría High School, división Science, concurso que apoya la Nasa. Dos años después, en 2015, se llevó el segundo lugar en la competencia internacional RoboRave, que se realizó en la ciudad de Kaga, Japón.

Además del apoyo de sus profesores, Pólux ha logrado posicionarse en ese selecto grupo del conocimiento, gracias a la apuesta y acompañamiento de un emprendimiento que con un poco más de cinco años está revolucionando la forma de educar a los niños y jóvenes del país.

Se trata de Pygmalion, una empresa que promueve la apropiación de competencias en ciencia y tecnología, a través de la robótica educativa, la programación y la electrónica.  Pero ¿cómo funciona esta iniciativa?

Para Alejandro Martínez, líder de este emprendimiento, Pygmalion trabaja para entregarle a las instituciones educativas, tanto privadas como públicas, programas de formación que permitan que estos niños y jóvenes descubran nuevas formas de aprender e interesarse por temas que, por creencias limitantes, son catalogados como complejos o aburridos.

“Nuestro gran propósito es acercarlos a la ciencia y a la tecnología de una manera lúdica, donde la imaginación, la creación y el juego, son las reglas básicas para apodarse del conocimiento”, señaló Martínez en entrevista con Colombia-inn.

Pygmalion trabaja desde tres frentes, en el primero desarrolla cursos de robótica, de 16 horas en adelante, que son realizados en las propias instituciones educativas por un equipo de facilitadores que hace parte de este emprendimiento, jóvenes que gracias a su alto potencial y a un disciplinado proceso de crecimiento y aprendizaje en estos temas, tienen a su cargo transmitir a otros todos sus conocimientos. Hoy Valentina es uno de ellos.

Su segunda línea o frente de negocio está concentrada en la fabricación de kit educativos de robótica, electrónica, programación, hardware y software, material de apoyo que se utiliza para los cursos en las instituciones educativas, y que es pensado y diseñado por su equipo de investigadores, otros jóvenes igual de talentosos que también hacen parte de esta empresa.

Ellos fueron los creadores del robot made in Colombia’ Innobot® con el que Pólux se coronó como subcampeón de la competencia en Japón, y a la que el equipo pudo asistir gracias al apoyo económico del municipio de Itagüí, de los padres de familia y de Pygmalion.

Por último, la empresa realiza diferentes eventos como la Semana de la Robótica y la Innovación y el RoboRAVE Latinoamérica, campeonato clasificatorio al mundial de robótica RoboRAVE Internationalen los que convoca a cientos de equipos de robótica para que muestren sus talentos. Así fue como Pygmalion conoció a Pólux y por consiguiente a Valentina, sin lugar a dudas una de sus aprendices más destacadas.

En estos cinco años, Pygmalion ha impactado a más de 13 mil estudiantes de Medellín, Envigado, Itagüí y La Estrella, en Antioquia, así como en Arauca, Manizales, Ibagué, Cali y Bogotá, entre otras ciudades y municipios.

“Tener la posibilidad de ofrecer nuevas alternativas a nuestros jóvenes en temas como la Robótica, va a permitir que seamos un país más competitivo y productivo, gracias a que los acercamos a las economías del conocimiento”, sostuvo Martínez.

Adicionalmente, y de acuerdo con este líder empresarial, el proyecto de Pygmalion les permite a los muchachos interactuar con otras disciplinas como la matemática y la informática, entre otras, lo que los motiva a estudiar carreras afines a este tema, lo que permitiría mejorar el déficit que el país tiene de profesionales en estas áreas. Valentina es una prueba de ello, pues dentro de muy poco se graduará como ingeniera mecatrónica.

De acuerdo con Martínez, la robótica educativa también les proporciona a los muchachos herramientas para la vida, como, por ejemplo, tenacidad para superar los fracasos, trabajo en equipo, capacidad para buscar las mejores soluciones a los problemas y empoderamiento como líderes de sus sueños.

La meta de Pygmalion, para los próximos cinco años, es llegar a 350 mil estudiantes de todo el país, especialmente a los que se encuentran en las zonas más apartadas y que son las que más carecen de este tipo de educación.

“Yo siempre les digo a los estudiantes que todos tenemos las mismas 100.000 millones de neuronas que tiene un japonés, un alemán, o un estadounidense, pero debemos ponerlas a funcionar”, concluye Martínez.