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Pequeños porcicultores del Tolima transforman sus desechos orgánicos en biogás

Gracias al proceso que realizan los biodigestores se obtiene gas metano y fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio.

  • Un total de 15 municipios y 110 pequeños porcicultores del departamento del Tolima gozan de esta novedosa alternativa.
  • Actualmente, hay 30 millones de biodigestores funcionando en el mundo, pero en Sudamérica solo Cuba, Brasil, Costa Rica y Colombia han desarrollado esta tecnología en áreas rurales.

Por María Angélica Huérfano B.

IBAGUÉ, 10 jun (Colombia-inn) La porcicultura es una de las más actividades más tradicionales e importantes de la economía nacional, aunque su impacto ambiental es un limitante para el sector, situación que están resolviendo los pequeños y medianos empresarios del Tolima, gracias al uso de biodigestores, una tecnología que atenúa esos efectos y permite una mejor calidad de vida.

Dicha tecnología, que en la región sólo es utilizada en Cuba, Brasil, Costa Rica y Colombia, permite a los porcicultores del Tolima obtener gas metano y fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio, elementos con los que mejoran su productividad y su calidad de vida.

El biodigestor es un contenedor cerrado, hermético e impermeable, donde se diluyen en agua desechos orgánicos, en este caso el excremento de los cerdos, para realizar un proceso denominado digestión anaeróbica (descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno).

El proyecto de biodigestores del Tolima, líder en todo el país, es una realidad gracias al convenio firmado entre la Corporación Autónoma del Tolima, Cortolima y la Asociación Colombiana de Porcicultores, Asoporcicultores, iniciativa con la que las entidades buscan reducir al máximo la contaminación de las fuentes hídricas de la región, expuestas al vertimiento directo de estos residuos.

Actualmente 15 municipios y 110 pequeños porcicultores del departamento utilizan esta novedosa alternativa.

Ese es el caso de Gregorio Díaz, ‘don Grego’, como le dicen sus ‘paisanos’ de la vereda El Copetón, municipio de Chicoral, donde se localiza su finca.

Aunque ‘don Grego’ no tiene grandes extensiones de tierra y las actividades en su finca son, aún, bastante artesanales, este pequeño porcicultor, se ha convertido en uno de los casos de éxito de esta iniciativa.

Su finca es una de las beneficiarias del convenio entre Cortolima y Asoporcicultores, entidades que, después de verificar que su propiedad cumplía, entre otros parámetros, con el certificado del suelo y la legalidad sobre la captación del recurso hídrico, instalaron el novedoso sistema en sus terrenos.

De acuerdo con Mauricio Jaramillo, coordinador de Producción más Limpia de Cortolima, la instalación del sistema es muy sencilla y siempre ha contado con la colaboración física y económica de los beneficiarios, para que sea una realidad.

“El biodigestor se puede construir con materiales baratos, es de fácil elaboración y se puede poner en funcionamiento en cualquier finca, señaló Jaramillo en entrevista con Colombia- inn.

Una vez instalado, los porcicultores como ‘don Grego’ reciben la capacitación requerida para desarrollar el proceso sin ningún contratiempo y convertirse en expertos en la materia.

Según Jaramillo, el proceso de digestión anaeróbica puede tardar entre 15 y 20 días, para obtener el bioabono y el biogás.

“Posteriormente, el bioabono es recogido de manera manual, mientras que el biogás es llevado a través de dos mangueras especializadas para esta conducción. Por una sale el material líquido y por la otra el biogás que es transportado hasta los sitios  de consumo. Se usa, especialmente, para la cocción de alimentos o como calefacción de los lechones. Los biodigestores son una innovación tecnológica que genera diversos beneficios”, agregó Jaramillo.

De acuerdo con el funcionario de Cortolima, además de reducir la contaminación directa de las diferentes fuentes hídricas y la contaminación del aire, hasta en un 90%, el sistema permite atenuar el consumo de leña utilizada para la cocción de alimentos, lo que aminora, significativamente, la deforestación que sufre el país.

“Durante la preparación del desayuno, almuerzo y comida se pueden utilizar alrededor de 30 kilos de leña por día. Eso, multiplicado por los 365 días del año, representa un grave impacto para el medio ambiente”, agregó.

Por otro lado, según Jaramillo, el reemplazo del uso de la madera como energético permite también, reducir las enfermedades de origen respiratorio causadas por las partículas que emite la combustión de este recurso natural y que, especialmente, afecta a las mujeres dedicadas a las labores de la cocina.

Otro beneficio adicional que tiene el uso de los biodigestores, es el económico, pues gracias a la obtención del biogás, estas familias han dejado de utilizar otro tipo de energéticos como la gasolina, el gas propano y la electricidad, que les generaban costos importantes, tanto para su producción, como en su vida diaria.

Un futuro más limpio

El objetivo a largo plazo es continuar implementando sistemas de biodigestores por todo el departamento. El propósito es que exista al menos uno por cada ente territorial y que sirva de referente para que los pequeños y medianos productores que aún no cuentan con este tipo de soluciones, puedan replicar el sistema en sus fincas.

De esta manera Colombia continuará siendo uno de los países en vía de desarrollo más adelantados en este tipo de tecnología. De acuerdo con el Sistema de Gestión de Información y Conocimiento en Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (SGIC – FNCER), hay, aproximadamente, 30 millones de biodigestores funcionando en el mundo, pero en la región solo Cuba, Brasil, Costa Rica y Colombia, han desarrollado esta tecnología en áreas rurales.