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Niños con discapacidad intelectual, campeones de la vida

El director de la Fundación Sin Límtes, Luis Fernando Cuéllar, invita a empresarios y ciudadanos a que aporten para que un niño o una niña con discapacidad intelectual sea incluido en la sociedad.

  • Fundación única en Santander que trabaja para incluir en la sociedad a personas con discapacidad intelectual.
  • Exitosos resultados en tan solo tres años de existencia legal.
  • Un pupilo de la Fundación Sin Límites obtuvo medalla de bronce en competencia mundial desarrollada en Los Ángeles, EE.UU.

 

Por: Jaime Rivera García

BUCARAMANGA, 1 de sep. (Colombia-inn) – La Fundación santandereana ‘Sin Límites a la inclusión’ busca precisamente eso: incluir a las personas con discapacidad intelectual dentro de la sociedad, a través de actividades deportivas y culturales, y a fe que lo ha hecho, ya que varios de sus pupilos han alcanzado importantes distinciones de carácter nacional e internacional.

Pero es una tarea bien difícil. La mayoría de las personas ignora que los seres con discapacidad no son incapaces. Son capaces de hacer muchas cosas, como competir o cumplir funciones laborales dentro de las organizaciones, y la Fundación ‘Sin Límites a la inclusión’ orienta su trabajo a visibilizarlas para que encuentren un espacio dentro de sus familias y de la sociedad.

“Nuestra sociedad no está preparada para trabajar con personas con discapacidad”, advierte el director de la fundación, Luis Fernando Cuéllar, un joven de Bucaramanga que más parece un estudiante universitario ‘descomplicado’ que lo que verdaderamente es: un ejecutivo recursivo que ha tocado muchas puertas en Colombia y el mundo para consolidar el trabajo de su institución, única en Santander.

Es un trabajo de años que inició recién graduado de su carrera de tecnólogo de negocios, especializado en importaciones y exportaciones y que hoy, tres años después, ya puede mostrar con unos resultados muy positivos, pues atiende a 80 niños, jóvenes y adultos en diferentes programas, para lo cual cuenta con una sede, una casa arrendada en el municipio de Piedecuesta, cerca de Bucaramanga.

Uno de los niños de la fundación, Julián Flórez, obtuvo medalla de bronce en los 100 metros de atletismo en las competencias mundiales de la organización Special Olimpics (con oficinas en 147 países), en Los Ángeles, Estados Unidos. Dos niñas de San Gil, con Síndrome de Down, compitieron en los Juegos Latinoamericanos de esa organización.

Siete de sus pupilos llegaron el año pasado a las finales de los torneos nacionales del programa intercolegiado de Coldeportes, Supérate, luego de clasificar en las competencias municipales, departamentales y regionales. Este año clasificaron dos de sus chicos a las finales que se desarrollarán en Cali.

La gimnasta Melissa Gómez ganó cuatro medallas (una de oro, una de plata y dos de bronce) en la primera Copa Corza de Gimnasia de Medellín, en la categoría de deportistas con discapacidad intelectual, después de solo 15 días de ensayo.

Lo que empezó como un trabajo de voluntariado de tres jóvenes santandereanos hoy es una fundación con varios programas para atender a niños y niñas de tres poblaciones de Santander.

Camino a la inclusión

Para llegar a esto, Luis Fernando también ha superado varias pruebas. Como estudiante, trabajó de recreacionista en una caja de compensación regional “para ayudarme con los gastos normales de un joven de familia”.

Después, su jefe lo invitó a hacer parte de un programa de discapacidad y aceptó. Empezó a conocer de cerca la problemática de esta población y se interesó cada vez más en encontrar soluciones a esa realidad, “a veces muy dura”.

Y encontró que algunos de los niños y jóvenes con discapacidad intelectual de bajos recursos –y otros que ya superaban la edad para permanecer en la entidad- no hallaban un sitio para desarrollar actividades deportivas, o simplemente a sus padres no les interesaba incluirlos en algún programa de superación.

“Empecé invitando a algunos papás a que llevaran a los niños a hacer deporte todos los sábados de 8:00 a 10:00 de la mañana. Lo hice como voluntario y las sesiones eran gratuitas. Con el tiempo, llegaron muchos niños y jóvenes y ya no era capaz. Llegué a tener 40 chicos y se me salió de las manos”, confiesa Luis Fernando.

“Les hacía actividad deportiva, entrenamiento y recreación y ellos felices. Era un espacio de esparcimiento para los muchachos –continúa-. Se me unieron dos amigas, Cindy Saavedra y Sandra Cala y trabajamos como voluntarios informales, pero decidimos que teníamos que darle legalidad al esfuerzo, incluso para mejorar los programas compartidos con los chicos”.

Entonces crearon la Fundación Sin Límites a la Inclusión “para estar en la legalidad, pero aparecieron otras dificultades como las obligaciones de presentar declaraciones de renta, contratar a un contador y organizar las cuentas. Es difícil encontrar voluntarios profesionales que nos aporten su experiencia y conocimientos, pero ahí vamos, cada día más fuertes y con ganas de incluir a más personas a los programas”, señala Cuéllar.

Cualquier persona del país o del exterior puede patrocinar a un niño o joven con discapacidad intelectual aportando tan solo 15.000 pesos mensuales. “Tenemos el Plan Padrino para incorporar a nuestro programa de Deporte para Todos a un niño o una niña y que participe en las actividades de entrenamiento y trabajo físico en el estadio de Floridablanca”.

Para el próximo Día del Niño, la fundación realizará una fiesta especial en un local de un centro comercial de Bucaramanga, para lo que Cuéllar solicita una ayuda de 25.000 pesos por niño. Quien quiera aportar puede llamar el teléfono 315 6293534.

Otro programa de la fundación es el de Manejo Intelectual que se lleva a cabo en la sede de Piedecuesta, “dirigido a mejorar las habilidades cognitivas e intelectuales de los niños, sin dejar a un lado nuestra raíz que es el deporte”, explica.

También desarrolla el programa Club Deportivo que busca que los chicos se dediquen al deporte “como la actividad de su vida”.

Poco a poco Luis Fernando y su equipo han logrado que entidades oficiales como los gobiernos locales de Bucaramanga y Málaga, en Santander, crean en ellos.

Por su trabajo y la confianza generada, muchos niños, niñas y jóvenes de Santander ya los incluyeron en sus propios planes de vida.

Cada día llegan más niños a hacer parte de los programas de la Fundación Sin Límtes.