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Natalia Serna, un pez en el agua en el mundo del marketing digital

Natalia Serna, Gerente de Godfish.

  • Un emprendimiento que se apoya en influenciadores para hacer estrategias de marketing a distintas marcas en Colombia.
  • Un influenciador que en promedio tiene un millón de vistas, representa en visibilidad 20 veces la capacidad del estadio El Campín o tres veces la circulación del periódico El Tiempo los fines de semana.

 

Por Angélica Guzmán

BOGOTÁ, 26 abr (Colombia Inn) – Colombia vive desde hace varios años una invasión de publicidad digital y las firmas utilizan las redes sociales para darse a conocer, aprovechando la acogida de los contenidos entre los distintos públicos. Es entonces cuando cobra importancia la labor que realiza Natalia Serna desde su emprendimiento Goldfish, que se encarga de conectar las marcas con los influenciadores.

Goldfish, nació hace tres años en Bogotá como una asesora de empresas que tiene como objetivo que estas se den a conocer por medio de alianzas con influenciadores, videos virales y producción de videos online de promoción.

Pautar en un canal nacional, en horario especial o en ciertos programas de televisión o radio, así como comprar espacios en prensa, garantizaba a las empresas un reconocimiento entre el público general. Con la tecnología y la revolución digital las cosas han cambiado, los públicos objetivos son identificados y se llega a ellos gracias a los datos que proporciona el internet, lo que hace este tipo de publicidad más efectiva.

Goldfish aprovechó esta coyuntura y decidió hacer en Colombia un mercadeo distinto, sacando el provecho máximo a las redes sociales y canales de youtube que cada día toman más fuerza en la opinión pública.

“Nosotros asesoramos y buscamos ese influenciador que tenga afinidad con la marca, para impulsarla y, según la solicitud del cliente, lograr un objetivo planteado previamente”, explicó Natalia en diálogo con Colombia-inn.

Entender la dinámica de un nuevo marketing

Ser influenciador, el nuevo negocio de muchos jóvenes, consiste en entrar al mundo de las redes, mover masas y ser mucho más efectivos que los medios de comunicación convencionales a la hora de mover un producto de una manera natural y muy táctica, por medio de videos en youtube o herramientas en otras redes sociales.

Pero Natalia, como una visionaria basada en el conocimiento adquirido académicamente y profesionalmente, decidió sacar provecho de esa situación y ver a estos influenciadores como la mejor oportunidad para impactar las audiencias, generar ganancias para su empresa y explorar un mercado poco competido, pero muy exigente.

Tras entender el objetivo y lo que el cliente requiere, Goldfish hace un análisis para saber qué influenciador le funciona más a esa marca, cuál de ellos tiene más afinidad y puede generar el impacto deseado.

De esta manera, entre el influenciador y Goldfish, realizan las campañas, definen contenidos y redes sociales, dependiendo de lo requerido por el cliente. Así garantizan que el mensaje llegue a los seguidores de estos influenciadores y a muchas personas más.

Una idea que no la dejaba dormir

Natalia, administradora de empresas con MBA, una especialización en Mercadeo, otra en Gerencia de Proyectos y un diplomado en Negociación de la Universidad de Harvard, trabajaba para Google manejando los clientes de branding de la compañía y les ayudaba a construir estrategias para generar ganancias a sus marcas en el mundo digital.

En Google se focalizó en YouTube, y descubrió que es la mejor plataforma para que las marcas alcancen sus objetivos de mercadeo.

“Jamás pensé en crear empresa, pero un día cualquiera llegó a mí esta gran idea y no me dejaba dormir, tenía que materializarla y convertirla en realidad”, dijo, al recordar cómo inició su emprendimiento.
La idea consistía en hacer lo que ella mejor sabía: brindar un servicio a las empresas en el que los contenidos generados se quisieran ver y compartir por redes sociales. Luego de realizar una ardua investigación, resolvió crear su empresa.

El inicio fue muy motivante, Natalia seguía trabajando en Google y con su autorización comenzó a cumplir su sueño. Poco tiempo después la compañía le hizo saber que por conflictos de intereses no podía continuar con las dos cosas.

Sin dudarlo, renunció a la multinacional y se dedicó a su nueva empresa. “Para mí fue un alivio, el tiempo era muy poco y ya estaba agotada con las dos cosas, era el momento de salir de allí y considero que tomé la mejor decisión”, explicó.

Consciente de que necesitaba un buen equipo de trabajo, involucró a Catalina Rudd, quien al poco tiempo se convirtió en su socia. Al finalizar 2014, Goldfish estaba conformado por cuatro personas. Ahora genera ocho empleos directos y más de 70 freelance para algunos proyectos.

“Goldfish arrancó como una multichanel network en donde agrupaban canales de youtube y les ayudaban con generación de contenido y monetización de sus canales, el negocio migró y se convirtió en la conexión de los influenciadores con las marcas como si fueran un medio de comunicación”, precisa la fundadora, quien se siente orgullosa de la evolución que ha tenido su empresa.

Goldfish avanza

Tan solo un mes después de creada la empresa comenzó a generar utilidades y un año después alcanzó el punto de equilibrio. En su tercer año duplicó las ventas del segundo y los proyectos de crecimiento y expansión continúan.

Goldfish mantiene una excelente relación contractual con los influenciadores, y cuenta con youtubers especializados en varios temas, diferentes edades y públicos, lo que permite que este emprendimiento sea exitoso y que cada vez sus clientes estén más satisfechos.

Para Natalia los buenos resultados de su estrategia de marketing, tiene una explicación. “Este tipo de campañas genera un alcance de grandes dimensiones y engagement, Por ejemplo, una influenciadora como Kika Nieto, en promedio tiene un millón de vistas, lo que representa 20 veces la capacidad del estadio El Campín o tres veces la circulación del periódico El Tiempo los fines de semana, y genera credibilidad. Los influenciadores tienen una directa relación en las decisiones de su público con una alta incidencia en las mismas”.

Además de estos servicios, Goldfish compra los derechos de los contenidos virales y los asocia con las marcas. Esto genera impacto, y evita que inicien con la viralización desde cero. También produce contenidos y nuevos formatos para llegar a más personas y más clientes satisfechos.

Goldfish espera expandir próximamente sus servicios a México y a otros países de América Latina.