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Mujeres que transforman residuos contaminantes en arte

Las mujeres que participan en el programa, 30 aproximadamente, están entre los 28 y 57 años de edad, y aunque por años realizaron esta actividad, nunca la visualizaron con una alternativa de ingresos.

  • *El programa Mujeres tejedoras de vida se viene desarrollando en diferentes municipios del país, entre estos, Salgar, Nabusímake, Taganga, Punta Arena, Puerto Colombia, Dibulla, Guapi  y Tierra Bomba.
  • *Pero más allá de rescatar los saberes culturales de estas comunidades, la gran innovación del proyecto es que sus productos artesanales son elaborados en plástico recuperado y reciclado,

 

Por María Angélica Huérfano B.

TAGANGA, Magdalena, 27 may (Colombia -inn) – Decididas a no dejarse vencer por la falta de oportunidades, ni por las secuelas que ha dejado el conflicto armado en el país, un grupo de mujeres de Taganga, Magdalena, decidieron apostarle a un emprendimiento que transforma residuos contaminantes, como las bolsas plásticas, en artesanías.

Aunque su oficio de tejedoras ha sido heredado de generación en generación, desde hace aproximadamente tres años y gracias al proyecto ´Mujeres Tejedoras de Vida´, iniciativa liderada por el Grupo de Emprendimiento Cultural del Ministerio de Cultura, lograron que sus saberes ancestrales se convirtieran en su mejor apuesta productiva.

A través de este proyecto las mujeres artesanas en condiciones de vulnerabilidad, pueden adquirir de manera gratuita conocimientos prácticos para el mejoramiento de las artesanías que realizan con fibras naturales y sintéticas, y así lograr hacer de esto una actividad productiva que contribuye a mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

La iniciativa, que actualmente se desarrolla en diferentes municipios del país, entre estos, Salgar, Nabusímake, Taganga, Punta Arena, Puerto Colombia, Dibulla, Guapi y Tierra Bomba, ha venido formando a estas mujeres en procesos organizativos y de gestión para la identificación y el desarrollo de iniciativas de carácter cultural. La formación y el acompañamiento busca, además, abrir canales de comercialización de sus productos.

Pero más allá de rescatar los saberes culturales de estas comunidades, la gran innovación del proyecto es que sus productos artesanales son elaborados en plástico recuperado y reciclado, materiales que son combinados con fibras naturales, en una gran diversidad de diseños, rescatando toda la idiosincrasia de sus culturas.

Para lograrlo, este grupo de mujeres recoge las bolsas plásticas desechadas, especialmente por los turistas que visitan sus playas, y que en la mayoría de los casos caen al mar contaminando sus aguas y poniendo en peligro la vida de su fauna y flora. Gracias a este trabajo, ellas han disminuido la muerte de tortugas marinas que quedaban atrapadas en esos plásticos.

Luego de recolectar el material reciclado, realizan un proceso de desinfección y adecuación de los insumos para iniciar su proceso de transformación, que gracias a las capacitaciones recibidas, les ha permitido mejorar la técnica de tejido de sus artesanías y así tener un mayor aprovechamiento de estos insumos.

Las mujeres que participan en el programa, 30 aproximadamente, están entre los 28 y 57 años de edad, y aunque por años realizaron esta actividad, nunca la visualizaron con una alternativa de ingresos.

De acuerdo con integrantes del Grupo de Emprendimiento del Ministerio de Cultura, cuando se inició el piloto del proyecto se descubrieron unos productos artesanales con una muy buena intención desde una perspectiva ambiental y cultural, pero con baja calidad en diseño, con poco conocimiento a la hora de manipular el plástico y baja competitividad dentro del mercado.

Así que el proceso inició con la formación sobre manejo del plástico, mejores condiciones y técnicas de tejido y, al mismo tiempo, un acompañamiento en la estructuración de la actividad productiva.

El propósito de la iniciativa busca que mientras los esposos de las tejedoras salen de pesca durante la madrugada y parte del día, ellas puedan ir consolidando una actividad que les sirva para generar ingresos a la comunidad.

Para el Grupo de Emprendimiento, con este tipo de proyectos la cultura se vuelve un elemento fundamental a la hora de poder generar procesos de transformación social, inclusión, empleo y actividad productiva, y se vuelve una posibilidad de identificar otros lugares y poder replicar los procesos en otras instancias, para que las mujeres, en su saber hacer de lo cultural, aporten productivamente a su desarrollo personal y familiar.

Esneda Montaño, una de las mujeres que forma parte del proyecto, señala que ser emprendedora cultural es un gran logro. “Queremos vincular a otras mujeres de la zona, ellas han visto lo que hacemos y están dispuestas a trabajar en conjunto. Pensamos que llegará un tiempo en que vamos a necesitar de más personas”, agregó en entrevista con Colombia-inn.

Por su parte, Hermencia Morán, otra de las mujeres tejedoras, señala que esta actividad les ha permitido contribuir con dinero para sus hogares y ayudar a sus compañeros con el sustento diario.  “Ellos muchas veces no pescan nada y con el aporte que hacemos nosotras, mejoramos, significativamente, nuestra calidad de vida”, asegura.

Tejedoras presentes en Expoartesanías

Durante Expoartesanías 2015, las Mujeres Tejedoras de Vida de los diferentes municipios en los que se desarrolla la iniciativa, lograron presentar sus productos. Mochilas, bolsos, canastos y otra infinidad de artesanías, fueron recibidas con aplausos por los visitantes al certamen.