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Maranatha: la fábrica de chocolates exóticos provenientes de la Amazonía

Del copoazú y maraco, productos exóticos de la Amazonía, se fabrica un exquisito chocolate de mesa, lo mismo que mermeladas y confitería.

  • En Florencia funciona la tostadora de Café y Cacaos Amazónicos que produce chocolates de copoazú y maraco, unos frutos únicos de esta región suramericana.
  • El objetivo es posicionar los productos en los mercados internacionales, dada su condición de alta calidad y exclusividad.
  • Además de chocolate de mesa, se producen mermeladas, pulpa y confitería, que ya se distribuyen en tiendas especializadas de Bogotá, Cali, Barranquilla y Medellín.

FLORENCIA, Caquetá, 16 ene (Colombia-inn) – José Gustavo Arenas, un santandereano de carácter explorador, catador de negocios aquí y allá, como si se tratara de una afición, llegó hace 15 años a Florencia de paso, y lo embrujaron la selva y los frutos exóticos, sobre todo el copoazú y el maraco. Con el pretexto cerril de hacerle mantenimiento a una vieja máquina de chocolates, fue echando raíces y se quedó, tal vez, para siempre.

-Fui por un mes- dice, y recuerda que eso fue en 2002, en pleno auge guerrillero, cuando el Caquetá era un hervidero de secuestros y violencia porque allí se habían concentrado las Farc de tiempo atrás.

No importó. Florencia lo hechizó, se casó y, entonces, huyéndole a la posibilidad de convertirse en un empleado más, buscó opciones de negocios y qué mejor que aquellos que tienen la materia prima ahí, en el monte, en la inmensidad de la Amazonía, donde los frutos se dan silvestres, sin necesidad de echarle a la tierra componentes químicos para hacerlos rendir artificialmente.

El portafolio para la elección de productos naturales no fue problema para José Gustavo. Un inventario de frutos exóticos del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), le tenían servida una serie de opciones que iban desde el arazá y el camu camu hasta el capoazú y el maraco, y desde la piña crespa hasta la cocona y la canangucha, pasando por la malagueta (ají amazónico) y el chontaduro.

En corregimientos y municipios regados en gran parte de los 88.965 km2 del Caquetá, donde los frutos se dan silvestremente y en proyectos asociados a cultivos agroforestales, la materia prima abunda, tanto que en épocas de cosecha las semillas se convierten en desperdicio.

¿En dónde estaba el problema? En hacer empresa, en convertir la variedad de insumos en productos transformados y, sobre todo, en llevarlos a la boca del consumidor. De hecho, el Sinchi, en asocio con una serie de entidades como Colciencias, la Universidad Nacional, la Universidad de la Amazonía y la gobernación del Caquetá, entre otras, ha venido trabajando en estudios sobre el valor nutricional de cada uno de esos frutos exóticos y ya se sabe cuándo hay cosecha y dónde están los cultivos.

El reto para el emprendedor santandereano, que llegó a Florencia con pasaje de regreso y nunca lo utilizó, era otro: montar la empresa transformadora. Fue así como, de la mano de su esposa, creó la Tostadora de Café y Cacaos Amazónicos Maranatha.

¡Cristo vuelve!

¿Maranatha? Sí, responde. Y cómo eso suena a nombre hindú, entonces se hace necesario preguntarle qué significa: “Cristo vuelve”, responde. Y José Gustavo, con tono que parece más de opita que de santandereano, explica que él escogió para su negocio el copoazú, que es un fruto exótico de la familia del cacao, pero con mayores propiedades vitamínicas y antioxidantes, como, efectivamente, aparece en las tablas nutricionales aportadas por el Sinchi a través de estudios científicos contratados con especialistas.

Las semillas de copoazú presentan menor contenido de “grasas malas”, que el cacao común y adicionalmente poseen una mayor cantidad de ácido linoléico, según reseña el Sinchi. Arenas, que se ha valido de análisis de caracterizaciones nutricionales, señala que este ácido pertenece al grupo de los Omega 6, a los cuales se les atribuye efectos como la elevación del nivel de las defensas y la reducción de los niveles de colesterol en la sangre.

El otro fruto nativo transformado es el maraco, también de la familia del cacao, cuyas propiedades fisicoquímicas son similares, pero con un alto contenido de proteína y carbohidratos, con aroma intenso.

Pura calidad

“Producimos chocolate de mesa de la mejor calidad”, dice Arenas, y advierte que de ahí en adelante vienen una gama de derivados como pulpas, mermeladas y confites, que son exclusivos y ya se distribuyen en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali, con niveles de exportación a pequeña escala.

También se produce manteca de cacao para la piel y artículos de cosmetología que se han venido promocionando en todo el país y que, según Arenas, han ganado progresivamente mercado en el escenario nacional, con un alto potencial exportador.

Comercializar el Chocoazú y el Bacalate, productos estrellas de la organización, no ha sido fácil, pero José Gustavo arranca con su esposa para cuanta feria promocional exista. “Hemos estado hasta en las Feria de las Colonias en Bogotá, donde los costos de viaje, estadía y puesto de exhibición son altos”, dice, y señala que lo más complejo es la financiación de los proyectos, no solo por la limitación de recursos sino por el tiempo que hay que dedicarle a los trámites.

Lo que sigue

Maranatha no está sola en el mercado de frutos exóticos de la Amazonía. En la última década han surgido organizaciones y empresas agroindustriales que han visto en el sector un gran potencial de negocios verdes y biocomercio.

Además de “Amazonia Fruits” de Chagra Maguarée, o Majiña, de la Asociación de productores de la Amazonia (APAA), han entrado al escenario diversos emprendimientos como Agrovaupés -con la marca Cudavio-; Origu, con sus elaborados de camu-camu; y Maku, con sus productos de frutas.

También es importante registrar la marca Yari en los mercados de Fruver de Cadena en Bogotá con pulpa de Arazá. “Chocaguan, Mukatri, Hut, Tulasi y otras empresas han surgido en el contexto regional y con ello se ha surtido el mercado de competencia que propende por la innovación para asegurar su trascendencia en el mercado”, señala el Sinchi.

Por ello, Maranatha anda en proceso de modernización. “Próximamente inauguraremos los nuevos equipos de acero inoxidable y seguiremos aumentando la producción”, advierte José Gustavo Arenas, quien señala que se necesita un mayor apoyo del gobierno para consolidar los productos exóticos en los mercados internacionales.

“Lo tenemos todo: la materia prima –que es exclusiva y única-, el talento humano y su capacidad emprendedora, la misma coyuntura del posconflicto y el interés de organismos internacionales”, dice el empresario.

José Gustavo considera que este es un momento excepcional para conquistar escenarios donde se privilegia el consumo responsable, los negocios verdes y el bicomercio.