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Make-R, empresa colombiana que hará posible construir casas con impresoras 3D

Enseñar a hacer impresoras 3D es el otro negocio de Make-R, que ya tiene gran experiencia en el sector educativo.

  • Con impresoras 3D los prefabricados disminuirían en un 30% sus costos, asegura Carlos Camargo, creador de la empresa.
  • Enseñar a hacer impresoras 3D es el otro negocio de Make-R, que ya tiene gran experiencia en el sector educativo.


Por Álvaro Lésmes

Santa Marta, 21 dic (Colombia-inn) – Juguetes, ropa a la medida, cámaras fotográficas, prótesis para el cuerpo humano y hasta comida, figuran en la lista de los productos más innovadores que se puede hacer con impresoras 3D, pero Make-R, una empresa de Santa Marta, liderada por el ingeniero electrónico Carlos Camargo Barbosa, se ha propuesto a construir casas de interés social con esa novedosa tecnología.

Camargo, quien comenzó hace tres años fabricando y vendiendo maquinarias básicas de pequeños formatos capaces de hacer piezas a base de termoplásticos, se encuentra perfeccionando el conocimiento para poder trabajar con concreto y así materializar el proyecto para fabricar casas con impresoras 3D.

Para eso cuenta con la ayuda otorgada por el Sena mediante un programa de financiación para proyectos de innovación en empresas nacionales que se llama SENNOVA, y que servirá para financiar desde el recurso humano necesario, hasta la ejecución total, pasando por los insumos y materiales requeridos.

Según Camargo, el plan de trabajo está previsto para un año, durante el cual pretende hacer tres impresoras 3D para concreto. El proyecto se enfocará, no solo en la maquinaria y su automatización, sino también en el material y la optimización de sus propiedades para lograr construir prefabricados y casas funcionales.

“Las impresoras 3D vienen a revolucionar una industria de los prefabricados. El sistema actual de fabricación hace uso de formaletas (moldes), lo que implica que fabricar una pieza sea rentable solo si se hacen miles. Sin embargo, con las impresoras 3D puedes hacer una o puedes hacer miles y el precio unitario siempre va a ser el mismo”, explica Camargo, quien agrega que la impresora 3D también permite que los diseñadores tengan mucha libertad, pues no se deben ceñir a los moldes ya existentes.

Costos bajarían mínimo un 30%

Otra de las ventajas de esta tecnología aplicada a la construcción con prefabricados es que, al no necesitarse los moldes, los costos bajan en promedio en 30%, además de que las piezas se pueden ajustar a cualquier dimensión de acuerdo con el espacio en donde se va a implementar ese prefabricado.

“Seríamos los primeros en Suramérica en hacer una impresora 3D de concreto, tendríamos también la primera impresora a escala industrial que se haría en todo el continente”, destacó Camargo.

Y reiteró: “Esto va a abrir muchas puertas a los diseñadores para que puedan jugar con sus diseños en formas y tamaños, porque ya no van a tener que limitarse a lo que ofrece el mercado, sino que con una impresora 3D van a poder crear de una manera unitaria cualquier diseño a precios razonables”.

Enseñar a hacer impresoras 3D

Si bien la fabricación de casas con impresoras 3D es la apuesta más grande de Make-R, su negocio actual está en enseñar a hacer impresoras 3D. A través de un taller llamado “Haz tu impresora 3D”, han llegado a 12 ciudades colombianas y dos países latinoamericanos, llevando esta tecnología para que estudiantes y profesionales se apropien de ella y creen productos innovadores.

“Nuestro producto es uno en tres presentaciones: el kit, que son las partes de la impresora con un manual para que las personas construyan en su casa; el kit más el taller donde construyen bajo nuestra asesoría presencial y, la tercera, la impresora ya ensamblada. Sin embargo, la impresora ya ensamblada no la promocionamos como tal porque es igualarnos a nuestra competencia y nuestra competencia hace eso, ensambla las máquinas y las vende, nosotros queremos ir más allá”, sostiene.

Camargo explica que la facilidad de ensamble de la máquina, es lo que más aprecian los clientes, pues normalmente esas son máquinas cuyo ajuste podría tardar unas 16 horas, en tanto que la que vende Make-R, sólo requiere de unas ocho horas.

“Nuestro negocio actual también tiene el componente de hacer impresoras 3D de gran formato, o a medida para la industria. No sólo ofrecemos impresoras 3D de tamaño ajustado a la necesidad de cada tipo de empresa, sino que además les damos la posibilidad de imprimir otros materiales. Por ejemplo, para empresas del sector gráfico y plástico se han ofrecido impresoras de hasta 80x80x60cm, y para la industria cerámica y centros de investigación se han ofertado impresoras 3D de cerámica y arcilla”, concluyó el empresario.