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Las aceleradoras de empresas jóvenes ganan terreno en Colombia

Bogotá, 1 jul (Colombia.inn).- Las aceleradoras de empresas ganan terreno en el acompañamiento de los emprendimientos en Colombia, país que en los últimos años ha puesto el acento en la creación y acompañamiento de negocios jóvenes.

Con financiación privada u oficial, este proceso se ha convertido en soporte para numerosas empresas, pero también en un termómetro de la madurez del entorno emprendedor colombiano, que se ha robustecido amparado por un trabajo de creación de una cultura empresarial.

Sólo iNNpulsa, la unidad del Gobierno que desde 2012 promueve el emprendimiento extraordinario, tiene en su radar a 31 entidades que incuban y aceleran empresas en nueve ciudades del país, a las que ha apoyado con recursos de cofinanciación.

Una aceleradora, según dijo a Colombia.inn, agencia operada por Efe, Sergio Zuluaga, director de Crecimiento Empresarial Regional de iNNpulsa, ofrece programas para hacer crecer o “escalar” un negocio.

Los inicios de estas instituciones en el país se remontan a 1994, cuando surgió la hoy extinta Corporación Innovar, y dos años después con la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica de Antioquia, actualmente la incubadora de empresas CREAME.

También en 1996 comenzó a operar la incubadora de Bucaramanga, cuya instalación empezó a gestarse desde mediados de 1995, y a la que le siguieron en 1999 Incubar Eje Cafetero e Incubar del Caribe.

El “Mapeo del Ecosistema de Apoyo al Emprendimiento en Colombia”, elaborado por la Fundación Endeavor en 2013 a partir de entrevistas a algunas instituciones, señala que desde 2005 “el interés en apoyar el emprendimiento ha crecido en un 338 %” en el país, con la aparición de actores y mayor apoyo a quienes ven una oportunidad en la creación de negocios.

Hace 18 años, según explicó a Colombia.inn la gerente de CREAME, María Liliana Gallego, “no existía ecosistema” o un escenario que facilitara el emprendimiento, lo que empezó a cambiar con la creación de las incubadoras como espacios para la gestación de nuevas compañías.

“Nuestro trabajo estaba enfocado a desarrollar pensamiento, a construir esa base empresarial que necesitábamos, pero primero que todo a transformar cultura, a identificar que el emprendimiento era una opción tanto para el país como para los profesionales”, aseguró Gallego.

Hace ya tres años que CREAME, una entidad que agrupa al sector oficial, la academia y la empresa, dio el paso hacia la aceleración ante la “madurez” del mercado y del ambiente para emprender.

Fue en esa misma época que Wayra surgió en Bogotá como la primera academia de aceleración de la española Telefónica, que ahora cuenta con 14 espacios similares en el mundo enfocados en temas digitales.

Wayra, palabra quechua que significa “viento”, supuso “el primer ejercicio de aceleradora con el paquete completo” en el país, dijo a Colombia.inn su director en Colombia, Carlos Alberto Castañeda, al señalar su programa incluye espacio de trabajo, acompañamiento de expertos y capital semilla.

Destacó que “la foto” actualmente en el país “sin duda es completamente diferente” a la que existía en 2011, cuando abrió sus puertas esta academia.

“Cuando hacíamos nuestras primeras convocatorias, empezaban a llegar los proyectos y el 70 % con ideas en servilleta”, afirmó Castañeda, al destacar como ejemplo de la “madurez” del país que en la selección de marzo pasado algunos proyectos estaban ya en etapa comercial.

Otra entidad que ofrece aceleración a empresas en etapa temprana es Connect Bogotá Región, cuyo foco son los emprendimientos de base científica y/o tecnológica a los que apoyan durante seis u ocho meses con el modelo Springboard desarrollado por San Diego Connect, entidad que inspiró a esta organización sin ánimo de lucro.

La directora de Proyectos de Emprendimiento de Connect Bogotá, Tatiana León, coincidió en que ha habido una evolución en el país.

“Si uno trata de tomar la misma foto de lo que hoy tenemos versus hace tres años, la evolución ha sido gigantesca en cuanto a creación de aceleradoras”, resaltó.

Endeavor, por su parte, ofrece acompañamiento a empresas en etapa de crecimiento o denominadas “scale ups”, con ventas entre un millón y 20 millones de dólares al año, una expansión en ventas y empleos del 20 % o de dos dígitos y tres años de haber sido constituidas.

“Estamos ubicados dentro del emprendimiento de alto impacto”, dijo su directora ejecutiva en el país, Adriana Suárez.

La ejecutiva resaltó la importancia de las compañías en crecimiento, al señalar que, según estudios de Endeavor, de las 65 millones de empresas que existen en el mundo casi el 90 % se define como microempresas con una media de 1,31 empleos generados mientras que 200.000 consideradas grandes crean en promedio 1.250 empleos. COLOMBIA.INN