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Lácteos La Catira, en busca de los mercados internacionales

El gerente y fundador de La Catira, Melquisedec Valero, informó que su empresa genera 40 empleos directos y 100 indirectos. (Foto Alejandro Tovar)

  • La Catira comenzó en un pequeño local y hoy sus productos son comercializados en grandes cadenas de Bogotá.
  • Llaneros quieren que la ONU declare al pan de arroz -producto típico de la zona-, como Patrimonio Gastronómico de la Humanidad.

Por Jaime Rivera García

Villavicencio, Meta, 24, oct (Colombia-Inn) – La sede de Productos La Catira, entre Villavicencio y Cumaral (156 km al sureste de Bogotá), se ha convertido en sitio de obligada visita para turistas y comerciantes que van a los Llanos Orientales, pues allí se fabrica y se vende, desde hace 35 años, una gran variedad de lácteos y, las deliciosas rosquitas de pan de arroz.

La Catira, cuyo fundador y propietario es Melquisedec Valero, arrancó en 1981 en la población de Restrepo (a 16 km de Villavicencio), a partir de una pequeña empresa que producía bebidas lácteas, postres, pan de yuca y el preciado pan de arroz -producto típico de la región-, pero que debido a diversas circunstancias se encontraba a punto de cerrar.

La visión empresarial de Valero, por entonces comerciante de leche, lo llevó a impedir la clausura del negocio, empujándolo a tomar sus riendas. Fue así como se dedicó a revisar los procesos de producción y, luego, a comercializar directamente los artículos.

“Estamos hablando del año 81. Cuando arrancamos la pequeña fábrica en Restrepo, nos dimos cuenta de la necesidad de los productos en Bogotá, y empezamos a comercializarlos aquí en Villavicencio. Concluimos que teníamos que mejorar el producto, caracterizarlo y lograr una calidad estandarizada”, explicó Valero en diálogo con Colombia-inn.

Dos años después, en 1983, el comerciante terminó la construcción de la sede actual, con lo cual dio inicio a un proceso que hoy permite el reconocimiento regional y nacional de su marca y de sus mercancías.

Ahora La Catira procesa un promedio de 9.000 litros diarios de leche y sus productos no solo se venden en las sedes de la empresa en Villavicencio y Restrepo. Cadenas de grandes superficies, como AlKosto, los comercializan en todo el país bajo la modalidad que se conoce como ‘marca propia’.

Sobre el proceso de fortalecimiento de la compañía y los planes de exportación, Valero explica que “en estos 35 años hemos hecho un recorrido educativo con nuestros trabajadores y hemos logrado certificar la empresa”.

Efectivamente, La Catira es la primera compañía de derivados lácteos certificada por el Invima en buenas prácticas de manufactura. Esto, según el empresario, les permite “centrar la base para hacer el proyecto exportador que tenemos en mente, no tanto con el queso, sino con el pan de arroz, que es oriundo de la región y utiliza la cuajada de queso como ingrediente básico”.

Y es que, precisamente, en torno a esa delicia típica hecha a base de harina de arroz y de cuajada, se ha comenzado a gestar un movimiento cívico en el que las fuerzas vivas de la región trabajan para que la ONU declare a las rosquitas de pan de arroz como Patrimonio Gastronómico de la Humanidad.

Para ello, concluye Valero, se está trabajando “para estandarizar la calidad de los ingredientes y la preparación del pan de arroz, desde la producción de las materias primas hasta el establecimiento de los canales de mercadeo internacionales, para que, a su vez, la región se vuelva una plaza exportadora” de dicho producto. (JRG)