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La panela más sostenible es made in Villeta

El nuevo trapiche es más sostenible, permite mayores niveles de limpieza y por ello una mayor inocuidad del producto. Por si esto fuera poco, es capaz de producir hasta 150 kilos de panela por hora.

  • Tecnología, sostenibilidad, innovación e impacto social se encuentran en el trapiche móvil que busca fortalecer la competitividad de la industria panelera en el municipio de Villeta en Cundinamarca.
  • El nuevo trapiche es más sostenible, permite mayores de limpieza y por ello una mayor inocuidad del producto. Por si esto fuera poco, es capaz de producir hasta 150 kilos de panela por hora.

VILLETA, Cundinamarca, 7 nov (Colombia-inn) – Tecnología, sostenibilidad, innovación e impacto social son las características del trapiche móvil instalado en el municipio de Villeta, Cundinamarca, con el que se busca fortalecer la competitividad de la industria panelera de la región, una de las más reconocidas del país.

En 2007 el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) les propuso a las autoridades de la población instalar una nueva clase de trapiche con una importante reducción en la contaminación orgánica y una productividad más alta, a cambio de permitir que estudiantes y practicantes pudieran acceder al equipo para propósitos pedagógicos y de formación.

El municipio aceptó la propuesta y desde entonces cientos de personas han utilizado el trapiche móvil para procesar la panela de sus negocios, aportar a la economía familiar o, simplemente, para aprender a usarlo.

La innovación representa una novedosa forma de producción de panela, en la que se integran elementos nuevos como mallas contra insectos, utensilios de acero inoxidable (en lugar de aluminio) y motores eléctricos que reemplazan a los tradicionales equipos a base de diésel.

Además, el equipo es más sostenible, permite mayores niveles de limpieza y por ello una mayor inocuidad del producto. Por si esto fuera poco, es capaz de producir hasta 150 kilos de panela por hora.

“El nuevo trapiche móvil funciona con una planta de vapor. Usando el bagazo de caña (lo que queda después del procesamiento del azúcar),se genera energía para calentar el agua y lograr la temperatura necesaria para el procesamiento de la panela”, explicó Camilo Guerrero, instructor del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA.

De esa manera, la planta reutiliza un elemento como el bagazo para hacerlo más productivo, genera una menor contaminación porque ya no emite dióxido de carbono a la atmósfera, sino que aprovecha la electricidad, y tiene una calidad superior con un rendimiento más alto en comparación con los trapiches tradicionales.

Todos los productores de Villeta pueden acceder a la planta y utilizarla, siempre con el acompañamiento de uno de los encargados, pues se busca formar a las personas en el uso de la máquina.

En ocasiones, mientras los usuarios están trabajando, llegan visitas de grupo del Sena para observar cómo se lleva a cabo el trabajo. “Este proyecto busca apoyar el desarrollo del sector panelero, pero garantizando un servicio para la comunidad, que es lo que venimos haciendo desde hace 10 años”, agregó Guerrero.

“El nuevo trapiche móvil funciona con una planta de vapor. Usando el bagazo de caña (lo que queda después del procesamiento del azúcar), se genera energía para calentar el agua y lograr la temperatura necesaria para el procesamiento de la panela”, aseguró Camilo Guerrero, instructor del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA.

Un proceso para el desarrollo

Para que el equipo funcione es necesario contar con una buena cantidad de bagazo almacenado y dejarlo secar, con el fin de que pueda generar más calor y facilitar así el proceso.

El ‘combustible’ se quema en la planta y los gases que resultan de la combustión se expulsan a través de un túnel diseñado para este fin. Posteriormente los jugos que salen de la caña se extraen y se dejan reposar en moldes cuadrados, donde la panela obtiene su forma característica.

Colombia es el segundo productor de panela en el mundo, después de la India. “En este momento en nuestro país hay cerca de 350.000 productores paneleros, más de 20.000 trapiches y de estos alrededor de 5.000 están completos (con todas sus partes funcionando). La gran mayoría de los trapiches son artesanales y trabajan apenas para el sustento de las familias”, expresó el instructor.

Particularmente en Villeta hay cerca de 400 trapiches, pero la cultura panelera, tan reconocida en esa región, se está robusteciendo en otras zonas de Cundinamarca como Caparrapí, La Virgen, Útica, Quebradanegra, Nocaima y Nimaima (en donde también hay una planta de vapor).

Desde que en 2007 se empezó a trabajar con la planta de vapor, se han instalado más de 30 plantas similares en todo el territorio nacional. En el Valle del Cauca algunos han replicado el modelo y otros lo han mejorado, como es el caso de algunas plantas en Tuluá, donde han diseñado mejoras con procesos de producción al vacío y evaporadores de múltiple efecto (más eficientes).

Una planta con función social

“Con la planta apoyamos a algunos empresarios que no tienen la maquinaria necesaria para sus procesos y, en contraprestación, deben sacar espacios para brindar formación a sus proveedores o en sus propios procesos. Esto con el fin de apoyar la industria panelera y mejorar los procesos para contar con una industria más competitiva”, agregó Guerrero.

La tecnología usada en la planta de vapor tiene futuro por su impacto para la productividad y sus costos. Actualmente se está usando esta tecnología para la producción de panela en bloque, en pastilla y pulverizada (que se usa como una especie de azúcar).

No obstante, empresas productoras de café y chocolate están involucrando los elementos esenciales de la planta de vapor en sus procesos para lograr una producción más sostenible económica y ambientalmente. Adicionalmente, gracias a sus capacidades cicatrizantes, la panela tiene un alto potencial para ser usada en las industrias farmacéutica y cosmética.

Por ahora, en el Villeta seguirán concentrados en fortalecer la industria panelera local, manteniendo la conciencia de aportar al desarrollo de las comunidades y los pequeños empresarios.

“Esta planta es un servicio. Para los empresarios, para los emprendedores, para la población académica y para quienes quieren aprender. Seguiremos trabajando y prestando este apoyo a la comunidad”, concluyó Guerrero.