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El Médico que con Microalgas purifica el agua

Por: Angélica Guzmán

BOGOTÁ, 09 jun (Colombia-Inn) – La gran tragedia de las fuentes hídricas de Colombia es su contaminación. Ríos, caudalosos y de pequeño volumen; lagunas, ciénagas, humedales, arroyos y quebradas, se han convertido con el tiempo en vertederos de desperdicios, acueductos, residuos electrónicos y desechos tóxicos fruto de la minería ilegal.

Es más: la alarmante deforestación, como lo acaba de demostrar el Ideam, fenómeno que ha arrasado con más de 178.597 de hectáreas entre 2015 y 2016, contribuye con la pérdida de fuentes de agua y la capacidad de oxigenación del recurso hídrico.

“Es una tragedia, necesitamos revertir esta tendencia”, dijo el director del Instituto, Omar Franco Torres, la semana pasada tras presentar el informe respectivo.

Este, que es un fenómeno que viene de tiempo atrás, es el mismo que ha movido al médico e investigador Jaime Gutiérrez, a buscar microorganismos que permitan reducir la contaminación de los cuerpos de agua que se encuentran en los diferentes ecosistemas del país.

Si bien, la técnica de la descontaminación con microalgas se usa hace más de 30 años en el mundo, Gutiérrez hace la diferencia: no utiliza una sola especie, sino varias, dependiendo las características de cada ecosistema. Ya son siete años de trabajo continuo y de experimentos sometidos a comprobación.

Y es que Gutiérrez, candidato a Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Los Andes, ha dedicado su investigación a la purificación de agua por medio de estos organismos que podrían ser más antiguos que las plantas y se asemejan a una bacteria, con su capacidad fotosintética.

Según explica Gutiérrez, las microalgas se adaptan al ambiente en el que viven, pero gracias a la cantidad de encimas que tienen pueden transformar sustancias benéficas. “Siempre pongo el ejemplo del árbol de manzanas; el abono se le pone como alimento y él lo transforma en frutas. Sin embargo, el abono sería dañino para nuestro organismo. Así pasa con las micro algas: ellas pueden estar entre la contaminación y la transforman, en este caso en agua limpia”, afirma.

Hace varios años Jaime practicaba la medicina en Barranquilla, exploró la cardiología y cada día buscaba algo más que lo llenara de vida hasta que se encontró con Sivasubramanian, un científico de la India, quien trabajaba con las microalgas para descontaminar el agua.

Gutiérrez encontró ese algo y comenzó a trabajar, aprender y hacer ciencia. Así fue como descubrió que las microalgas se pueden potencializar o como lo dice él “meterlas en un gimnasio y ejercitarlas para que puedan ser fuertes”. De esa manera fue más allá y superó a su maestro al hacer más eficaz el sistema y desarrollar técnicas más efectivas para trabajar en la generación de energía y la purificación del agua.

Como lo manifiesta el médico colombiano, el trabajo con el grupo de investigación de la India liderado por el doctor V. Sivasubramanian, le permitió aprender y con base en estos conocimientos y experiencias previas pudo mejorar la tecnología y trabajar con las micro algas locales.

El método

Según explica Jaime, el médico del agua, cada ecosistema es diferente. Él y su equipo de trabajo llegan hasta el lugar -cualquier tipo de afluente contaminado-, miran qué microalgas existen, toman muestras y las llevan al laboratorio para analizar cuáles especies son prometedoras y cumplen con ciertos estándares necesarios. Estas ingresan al bioreactor en donde se alimentan, las fortalece y las multiplica. Es acelerar su proceso natural para que tengan un perfil metabólico adecuado.

Tras lograr este estado, comienzan a verter agua contaminada y los microorganismos se van encargando de limpiarla. Es entonces cuando el equipo regresa al terreno y comienza el proceso con las demás microalgas del lugar con el bioreactor, el cual ya está sincronizado para tratar ese el tipo de especie escogida.

El bio – reactor: es un tanque, en el cual se puede monitorear y controlar aspectos como ph temperatura, luz. “Es un recipiente, allí ponemos las algas, las ejercitamos, las, las alimentamos, aumentamos o bajamos la temperatura y mejoramos el ph, explica Gutiérrez.

Según señala el investigador, el bioreactor es instalado junto al afluente a descontaminar, se extraen unas algas y se adaptan para que inicien su proceso. Luego comienza el proceso: llenan el tanque de agua contaminada y al cabo de varias horas la sacan totalmente limpia.

Generación de energía

“Las micro algas están en todos los lugares, por eso este proceso se ha tratado de entender cómo funcionan, trabajar con ellas y fortalecerlas para que cumplan con la función de generar energía limpia, pero para cumplir este propósito antes debe descontaminar el agua”, comentó Jaime.

Una de las ventajas de este sistema es que las micro algas al realizar la purificación del agua, separan de ella unas partículas de biomasa, es esta la que está en la capacidad de generar energía, es una manera de obtener beneficio ya que, a mayor contaminación, más energía se puede generar.

Apoyo a la ciencia

Jaime se trasladó a Bogotá al ser beneficiario de una beca de Colciencias para estudiar su doctorado en la Universidad de los Andes.

Reconoce que constituir empresa en Colombia no es fácil y menos si se dedica a hacer ciencia, pero afortunadamente ha contado con el apoyo, inicialmente, del Fondo Emprender con un capital semilla de 140 millones de pesos y  luego de iNNpulsa Colombia, al que accedieron al ser una de las Bioempresas Colombianas innovadoras.

Los recursos de iNNpulsa Colombia para CORE, la empresa que lidera Jaime, y que representa sus investigaciones, fue de 1.400 millones de pesos “Estos recursos permitieron que se terminara de probar la investigación y además pudimos hacer lo que llamamos empaquetamiento tecnológico, que es el compendio de metodología, protocolo, normas de uso, legislación, manuales, permisos y derechos de autor protegida”, precisa.

Otra de las iniciativas fue fundar una empresa derivada de CORE, Phycore,  encargada de realizar la gestión de transferencias y dar a conocer al mundo las investigaciones realizadas. Lo anterior fue posible gracias a los recursos de iNNpulsa, así como la creación del bioreactor más grande del mundo que permitirá descontaminar más litros de agua en menos tiempo.

Jaime trabaja en la Universidad de Los Andes, gracias a un convenio y de esta manera sigue tocando puertas con su proyecto a los gobiernos locales, Ministerios y empresas privadas, entre otras. Esta tecnología permite limpiar el agua contaminada por desechos humanos, químicos y minerales, lo que se constituye en un gran aporte social, económico y científico.