LA PRIMERA AGENCIA DE CONTENIDOS PERIODÍSTICOS DE INNOVACIÓN Y EMPRENDIMIENTO EN COLOMBIA

La cultura vallenata en ritmo de Paseo

La gerente de Paseo Vallenato, María Elisa Ayala, sentada al lado de una estatua de Diomedes Díaz, en el parque de Los Juglares, en Valledupar, una de las estaciones de los recorridos por los sitios de interés de la región de La Provincia.

  • La empresa de turismo Paseo Vallenato, de Valledupar, lo lleva a recorrer los puntos más atractivos y ricos de esta región del Caribe colombiano, reconocida como La Vallenatía o La Provincia.
  • Además de los paisajes, durante el paseo los turistas reciben explicaciones de las relaciones del hombre vallenato con los ríos, las aves, las actividades laborales, la mujer, sus poblaciones. Su visión del mundo.
  • Y hasta existe la posibilidad de que el turista asista a una parranda vallenata.

 

Por: Jaime Rivera García

VALLEDUPAR, 28 jul. (Colombia-inn) – Para entender el folclor vallenato, su historia, las características del poblador de esta rica región, su relación con la naturaleza (los ríos, las aves, las montañas, la Sierra Nevada) y sobre todo la cultura (la música, las letras, las canciones, el sentimiento) hay dos posibilidades:

Vivir por lo menos seis meses en esta extensa región de sabanas y llanuras del norte de Colombia, estudiar mucho, leer incansablemente, entender la cosmovisión de las etnias de la Sierra Nevada e investigar el proceso antropológico del hombre vallenato y sus costumbres…

O simplemente acudir a la empresa de turismo Paseo Vallenato, de Valledupar, y programar una ruta con recorridos por los puntos más atractivos y ricos de esta región del Caribe colombiano, reconocida como La Vallenatía o La Provincia.

“Estos son recorridos guiados pedagógicamente por donde se han inspirado los poetas y juglares de la Vallenatía. Les mostramos la historia, la naturaleza y la cultura de esta región, con estaciones musicales… la historia y el desarrollo de cada lugar. Esto es único en el mundo”, afirma la gerente de Paseo Vallenato, María Elisa Ayala en diálogo con Colombia-inn.

María Elisa es una vallenata auténtica, profesional de la región, a la que un día, hace 20 años, se le ocurrió que esta riqueza de folclor, que esta exuberancia de bellos y extensos paisajes, que estos ríos fríos y cristalinos y que estas costumbres tan propias y peculiares, valían la pena de ser mostradas al mundo.

“Nosotros en La Provincia, ese territorio del norte del departamento del Magdalena, del sur de La Guajira y del centro y el norte del Cesar, somos únicos en el mundo y lo que quisimos hacer hace 20 años fue compartir esa riqueza de nuestra gente, nuestros cantos y nuestras costumbres a través unos paseos únicos”, explica antes de ordenar al conductor que pare en la primera estación del río Guatapurí, en cercanías de Valledupar.

Bajando desde lo alto de la Sierra/majestuosamente viene deslizándose hasta aquí/
Cruzando montes, valles y praderas y regando arroceras/nos baña el Guatapurí.
Del compositor Nicolás (Colacho) Maestre. Canción El Rey del Valle.

María Elisa Ayala en el Parque de Los Compositores, en Patillal, cerca al homenaje a Tobías Enrique Pumarejo, autor de la célebre canción Mírame Fijamente. De esta población también es oriundo Rafael Escalona.

Atraer turistas del mundo

Los recorridos por los sitios que sirvieron de inspiración a los juglares, poetas y cantores tuvieron mucho éxito entre amigos y familiares. Entonces María Elisa pensó que había llegado el momento de fundar una empresa y formalizó Paseo Vallenato en 2008.

La empresaria vallenata creyó ver una oportunidad de mercado. “No veo que haya alguien que muestre masivamente lo nuestro”, se dijo y empezó a buscar clientes que no fueran conocidos, pero se dio cuenta de las dificultades existentes en Colombia para promocionar el turismo y traer visitantes de otros lugares del país y el mundo.

A los cuatro años de haber establecido la empresa, decidió dedicarse de tiempo completo a la actividad turística promocionando las riquezas ancestrales de su amada tierra y buscó apoyo estatal.

Estudió técnicas para establecer estrategias comerciales en los mercados nacionales e internacionales y encontró apoyo en ProColombia. Viajó a Madrid para investigar cómo se desarrollan las empresas de turismo y cómo podría optimizar las ventas de ese producto llamado La Provincia.

“Paseo Vallenato no es una empresa turística emisiva (que envía turistas a otras partes); es únicamente receptiva”, advierte, tras señalar que en eso estamos trabajando cada día, avanzando y tratando de traer más turistas a La Vallenatía”.

En el último año y medio ha logrado traer a Valledupar y sitios aledaños, a cerca de 2.000 visitantes nacionales y extranjeros que salen extasiados por las bellezas de los paisajes, la riqueza natural y las canciones del folclor vallenato.

Monumento a los maestros vallenatos en el Parque de Los Juglares.

Estaciones musicales

María Elisa interrumpe el relato de su emprendimiento. Ya viajamos por la antigua carretera del contrabando que une a los puertos de La Guajira con La Provincia. Llegamos a otra estación del recorrido: la del Cerro de Murillo que se ve majestuoso desde la carretera. Suena la canción en el equipo de sonido de la mini-van que nos sirve de transporte. María Elisa canta, acompaña…

Mole del Cerro Murillo/que viste a los españoles conquistar Valledupar/testigo eterno y sencillo/de serenatas y amores en la historia del Cesar/Mole del Cerro Murillo/decile que yo la quiero/que no la puedo olvidar
Del compositor Santander Durán Escalona. Canción Cerro de Murillo.

El recorrido continúa. Pasamos por el Río Badillo (otra estación, otra canción) y llegamos a Patillal, “tierra de las canciones sentidas”, la cuna de Rafael Escalona y otros grandes compositores de la música vallenata: Freddy Molina, Octavio Daza, Beto Daza, Chiche Maestre, José Hernández Maestre, Cocha Molina, Chema Guerra, el poeta Chema Maestre y Tobías Enrique Pumarejo, entre otros, que han dado gloria al folclor vallenato.  

María Elisa explica con lujos de detalles por qué esta es la población de los compositores. “En Patillal hay más poetas que casas en una cuadra”, afirma y sonríe.

Nos detenemos y bajamos de la mini-van. Estamos en un pequeño parque que sirve de homenaje a muchos de los compositores que allí nacieron. Son como unas monedas gigantes con el rostro de los poetas y las fechas de sus nacimientos y muertes.

Mírame fijamente hasta cegarme/mírame con amor o con enojo/Pero no dejes nunca de mirarme/porque quiero morir bajo´e tus ojos.
Del compositor Tobías Enrique Pumarejo. Canción: Mírame fijamente

Esta es una gallera ancestral de la etnia Kuankama, a orillas del Río Seco.

Las parrandas vallenatas

En Patillal está la casa paterna, estilo arquitectónico republicano, de Rafael Escalona. Como en muchas poblaciones del Cesar, La Guajira y Magdalena, la pequeña población dispone de una gallera y una tarima. La mayoría de las casas tiene un árbol de mango en el antejardín o en el patio que sirve para que a su alrededor se programen las legendarias parrandas vallenatas.

Si uno contrata uno de los recorridos programados por la empresa, lo más probable es que pueda asistir a una parranda vallenata, “el elemento cultural más importante que tiene el folclor vallenato. Es un evento en honor a la amistad, es un templo sagrado donde debe haber un anfitrión –que sostiene e invita a la parranda— en todos los aspectos (musicales, gastronómicos, artísticos, logísticos, entre otros.)”, explica María Elisa.

“A la parranda vallenata solo asisten los que el anfitrión invita. No hay ‘colados’; el escenario se adecúa en forma de coliseo con una pequeña tarima en donde se desarrolla una competencia de talentos. Puede ser de juglares, compositores, poetas, escritores o de lo que escoja el anfitrión. Es una ceremonia sagrada en la que se bebe “Valle-de-ol-parr” (en referencia a la marca de whisky escocesa) y se comparten talentos, experiencias, anécdotas, sentimientos y vivencias”, añade la empresaria.

En estas reuniones culturales “no vale el borracho y no se baila”, afirma y agrega: “la parranda es lo máximo para nosotros. Siempre hay una botella abierta de Old Parr que solo se reemplaza cuando se termina la anterior. Tú vas es a compartir un trago y va a llegar un momento de éxtasis y alegría cuando ese whisky te sabe a miel…”

Poder compartir –y disfrutar–  de uno de los recorridos de la empresa Paseo Vallenato, es una de las experiencias más vívidas y edificantes que el equipo periodístico de Colombia-Inn ha podido realizar.

No es solo una lección de música folclórica… es compartir otra visión del mundo y una relación con la vida y la naturaleza.

Hay hombe… Sigamos a la otra estación.