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Incubadoras de empresa, plataformas estratégicas para emprender

Diego Sánchez Trujillo, subdirector CRÉAME Incubadora de Empresas.

Por María Angélica Huérfano B.

  • Durante los últimos tres años y desde el programa de Aceleración Empresarial, CREAME ha acompañado a más de 70 empresas de alta innovación.
  • CREAME  ha logrado llevar su propuesta de incubación a más de 10 países de Latinoamérica.

 

Bogotá, 29 de oct (Colombia-inn) – Aunque el modelo de incubación de empresas en Colombia es aún bastante nuevo, teniendo en cuenta que la primera iniciativa sobre el tema se dio apenas hace un poco más de dos décadas, en la actualidad es, quizás, una de las mejores plataformas para estructurar y consolidar una idea de negocio.

¿Pero qué es una incubadora de empresas? De acuerdo con el Sistema Nacional de Creación e Incubación de Empresas (SNCIE), liderado por el SENA, son instituciones que aceleran el proceso de creación, crecimiento y consolidación de ideas de negocio innovadoras que se generan a partir de las capacidades emprendedoras de diferentes ciudadanos.

“Estas instituciones pueden compararse con laboratorios empresariales cuyos insumos son ideas y equipos de conocimiento, y los productos son empresas rentables. Su principal labor consiste en transferir a los emprendedores una forma de pensar: el pensamiento empresarial”, señala la entidad.

Para conocer más sobre los alcance y beneficios que tienen este tipo de instituciones en la creación y sostenibilidad del tejido empresarial del país, Colombia-inn entrevistó a Diego Sánchez Trujillo, subdirector de CREAME, una incubadora de empresas con 20 años de trayectoria en Colombia, que ha logrado llevar su gestión a más de 10 países de Latinoamérica, entre ellos, Ecuador, Bolivia, Panamá, Salvador y Nicaragua.

¿Cuál es el principal objetivo de una incubadora de empresas?

Desde CREAME nuestro principal objetivo es maximizar, en el menor tiempo posible, el valor empresarial de las ideas de negocio que acompañamos, teniendo en cuenta su grado de madurez. Para lograrlo, trabajamos en tres etapas: estructuración de modelos de negocio escalables, acceso a mercados y desarrollo de nuevos potenciales clientes y, acercamiento a fuentes de financiación, entre ellas, instituciones crediticias, ángeles inversionista o fondos de inversión.

También nos preocupamos por trabajar la generación de contactos que les permita acceder a diferentes organizaciones que apoyen su crecimiento.

¿Cómo es el acercamiento de los emprendedores con las incubadoras de empresa, en este caso con CREAME?

A CREAME llegan diferentes iniciativas de acuerdo con las convocatorias y llamados que hacemos, y dependiendo de la idea de negocio que estemos buscando acompañar en ese momento.

Para adelantar el proceso de selección, identificamos que sean iniciativas soportadas en equipos de trabajo estratégicamente conformados, que tengan el conocimiento y la capacidad de gestión para desarrollar la propuesta, que cuenten con niveles de innovación y desarrollo de procesos que permitan su implementación, y una enorme convicción para hacerla realidad.

¿Cuánto tiempo demora una idea de negocio en su etapa de incubación?

Desde que llega la iniciativa, se desarrolla su modelo de negocio y su prototipo empresarial, estamos hablando de tres a cuatro meses. Luego la puesta en marcha de la propuesta puede tardar de seis a ocho meses. Posteriormente, si la empresa inicia un proceso de comercialización, nuestro acompañamiento se puede extender de nueve a 18 meses, dependiendo de la madurez y  área en el que se desarrolle la idea.

¿Cuáles son, en la actualidad, los emprendimientos de mayor auge en el país?

Existen unos sectores muy marcados, especialmente los relacionados con las tecnologías y la comunicación, con las ciencias de la vida y temas de construcción, diseño y moda. Otra línea fuerte está concentrada en el segmento de los alimentos y el agroindustrial.

¿Cómo ha evolucionado el tema del emprendimiento en Colombia en los últimos?

Si miramos hacia atrás podemos decir que el emprendimiento en el país ha avanzado significativamente. Hoy contamos con una gran infraestructura que le permite a los emprendedores acceder a diferentes herramientas que les facilita desarrollar y proyectar sus ideas de negocio.

El reto es lograr que ellos sean capaces de apalancarse de estas herramientas de una forma muy rápida y de esta manera puedan alcanzar la planificación y la conexión de su idea con el mercado real.

¿Cuál es su consejo para que los nuevos emprendedores no desfallezcan en el intento?

Lo primero es que tiene que existir una convicción, desde el equipo de trabajo, que se quiere ser empresario. Una vez eso esté súper claro se debe identificar una idea de negocio que responda a las necesidades del mercado y eso solo se logra a través de la validación con los potenciales clientes. No puede quedarse, únicamente, como una buena percepción de los emprendedores, hay que salir a mostrarla para encontrar su aprobación.

Es indispensable acompañarse de instituciones como las incubadoras de empresas u otros programas que realicen este tipo de apoyo. Hay que tener una apertura mental que permita escuchar diferentes propuestas y recomendaciones

Lo otro importante es empezar a desarrollar emprendimientos que nazcan como una idea global, preguntarse desde el comienzo cómo lograr que sean iniciativas escalables que también funcionen en los mercados internacionales.

¿Cuál es el balance de CREAME en esta dos décadas de trabajo?

En este tiempo hemos acompañado a cientos de iniciativas en las que hemos alcanzado unos indicadores importantes en su gestión comercial. Tenemos un promedio de incremento en ventas del 70% durante los seis meses de acompañamiento donde, además, logramos que se conecten de manera exitosa con los mercados.

También hemos realizado un eficiente acompañamiento en el tema de recursos de financiación, por medio de fuentes de fomento o de inversión en donde el ‘ticket’ está en 350 millones de pesos.

En estos 20 años hemos alcanzado una curva de crecimiento y aprendizaje que nos permite asimilar y transferir el conocimiento requerido para que las compañías logren ascender al siguiente nivel  muy rápidamente. Nuestra filosofía de trabajo es ir a la calle para conectarnos con los mercados, las fuentes de financiación y con aliados estratégicos que nos faciliten hacer realidad todas estas ideas de negocio.