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Hermanos Pastel, productos personalizados para uno que otro antojito

Diseños navideños y para todos los gustos se desarrollan en Hermanos Pastel.

  • El emprendimiento familiar comenzó con la venta de una torta para el cumpleaños de las hijas de una amiga, y actualmente factura entre 14 y 16 millones de pesos mensuales
  • El enfoque y la seriedad del proyecto permitieron que sus fundadores accedieran a créditos semilla que fueron la base del éxito


Por Leonardo Numpaque Moreno

Bogotá, 21 diciembre (Colombia Inn) – Nathaly y Edgar Ruiz son los fundadores de Hermanos pastel, una iniciativa empresarial que, mediante procesos artesanales y personalizados, elabora productos de pastelería para ocasiones especiales como las épocas navideñas o, simplemente, para uno que otro ‘antojito’ del día.

Tortas tres leches de varios tipos, ponqués blancos, envinados, cupcakes y galletas, entre otros, son algunos de los productos que estos hermanos ofrecen desde hace siete años, cuando dieron vida a un emprendimiento que comenzó con una torta de cumpleaños elaborada por petición de una amiga.

“Yo siempre había soñado con crear empresa. Quería crear una empresa en el sector de alimentos. Mi papá toda la vida fue independiente y me dio su ejemplo, y mi hermano siempre me ha motivado para que no me empleara, sino para que creara mi propia empresa”, anotó Nathaly en diálogo con Colombia Inn.

Aunque para 2010 la emprendedora cursaba estudios de administración de empresas en la Universidad EAN de Bogotá, comenzó a mezclar la profesión con su hobby, la cocina, área en la que también había realizado algunos cursos.

En alguna ocasión preparó para su familia una torta tres leches que gustó mucho, y eso llevó a una amiga a encargarle una torta para un cumpleaños. “Ahí es cuando surge la oportunidad con mi amiga, se le hizo la torta de cumpleaños de las niñas, y me dije que, si esa torta pasaba, empezaba la empresa. Y ahí fue cuando arranqué”, recordó la empresaria.

Su hermano Edgar, también administrador de empresas de la EAN, se convirtió desde entonces en su socio. “Empezamos con mi hermano en la construcción de la pastelería. Aprovechando que yo estaba en la universidad, empecé a darme a conocer regalando un montón de torta durante seis meses”, contó Nathaly.

Gracias al centro de emprendimiento de la EAN, Nathaly y su hermano postularon su proyecto a una convocatoria y se ganaron un capital semilla que les permitió comprar su primera batidora industrial, clave para la elaboración de sus productos.

En el 2013 se presentaron a una nueva convocatoria y volvieron a ser beneficiados con recursos que les permitieron adecuar la zona de producción con los equipos y los requerimientos técnicos exigidos por la ley.

Ser empresario, un estilo de vida

Para Nathaly, lo que vino después ha sido un proceso lento. “Yo no conocía del negocio, porque un tema es hacer la torta, pero otro es la realidad, como empezar a crear una empresa en el sector de alimentos, donde tú no conoces de proveedores, no sabes hacer alianzas, solo había vendido una torta y no me podía quedar con un solo cliente”.

Pero en ese proceso, dijo, lo principal ha sido la pasión, el amor por la empresa y el apoyo recibido. Es esa pasión, asegura, lo que ha permitido seguir con su familia en esta escuela de la vida, como la califica.

El crecimiento ha sido continuo y así lo demuestran los ingresos de la empresa que pasó de registrar ventas por seis millones de pesos mensuales a facturar, en promedio, actualmente, entre 14 y 16 millones de pesos al mes.

La producción de Hermanos Pastel está dirigida, principalmente, a certámenes de empresas, capacitaciones en donde se requieren productos de pastelería o refrigerios y personas que realizan celebraciones personales en ocasiones especiales.

Fabricación artesanal y natural

Al llegar un pedido a Hermanos Pastel se activa el proceso de producción, en el que la decoración y personalización artesanal es uno de los aspectos innovadores

Escudos de equipos de fútbol, figuras en 2D de personajes de películas animadas, logotipos de empresas y hasta canchas de tejo, son algunos de los diseños que han materializado en sus productos, y en los que se evita, al máximo, la utilización de colorantes artificiales o químicos.

“En la personalización nos ayuda mucho el cliente, nos manda fotos o mezcla ideas; ellos nos traen la materia prima de la información, se hace como un brief, tomamos la información y con los ingredientes de la pastelería logramos en una torta plasmar todas las ideas que trae el cliente”, explica Nathaly.

Otro de los aspectos que caracteriza a Hermanos Pastel es la frescura de sus productos. “Nosotros logramos entregar un producto muy fresco, aquí no hay almacenamiento de producto final, se empaca, e inmediatamente se le entrega al cliente. Llega directamente al evento, bautizo, boda o cumpleaños”, asegura la emprendedora.

Estrategias para un firme crecimiento

En este punto hay que destacar que, en toda su estructura, Hermanos Pastel es un emprendimiento familiar, ya que además de Nathaly, la gerente general y Edgar, el gerente administrativo, también participan su mamá, Rocío Rodríguez, como líder de producción, mientras que el padre, Edgar Antonio Ruiz, está a cargo de la logística y las compras.

Como empresa familiar, sus miembros, con ayuda de expertos, han desarrollado una metodología que permite el adecuado funcionamiento de su negocio.

“Estamos ejerciendo el protocolo familia que es para que la empresa siga creciendo mientras se protegen los lazos familiares; para dejar definidas las reglas de juego, que sean muy claras, todo en pro de mantener la familia y de lograr que la empresa siga progresando”, explicó la gerente general.

Entre los planes para 2018 está ampliar el portafolio. “A mediano plazo queremos brindarles a las corporaciones una solución integral de alimentación, ampliar toda la línea de catering en la parte institucional. En cuanto a las personas, obviamente nos potenciaremos en la parte digital, para que los clientes que ya consumen el pastel se les haga más práctico y más sencillo poder realizar su pedido”.

Y más allá, la emprendedora desea encontrar una fábrica auto sostenible, que maneje el tema ambiental y optimice el uso de energía, además de cumplir con el sueño de ver por toda la ciudad camionetas de su empresa realizando entregas de productos frescos y de buena calidad a sus clientes.

No quedarse con las ganas

Aunque la empresaria recordó que en este camino ha habido aciertos y errores, recomienda a los que están por iniciar la ruta que “no se queden con las ganas, que se saquen esa espinita, que lo peor que pueda pasar es que aprendan y lo mejor es que seguramente puedan salir adelante”, concluyó.