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Frutichips, una deliciosa alternativa llanera en torno a las frutas

En Empaques 100% biodegradables Frutichips es distribuido principalmente en Villavicencio. / Foto Frutichips.

  • Aprovechando la gran cantidad de fruta que se desperdicia en las fincas por pequeños defectos, Marco Antonio Agudelo creó Frutichips, un emprendimiento llanero que deshidrata y vende el producto en empaques biodegradables
  • Frutichips innova permanentemente en los productos que comercializa y su objetivo es ingresar en 2018 al mercado de Bogotá


Por: Leonardo Numpaque Moreno

VILLAVICENCIO, 26 dic (Colombia – Inn) – Durante una visita a la finca de sus familiares en el municipio de Cubarral (Meta), Marco Antonio Agudelo, un docente universitario radicado en Villavicencio, observó cómo gran parte de la producción de mangos era desechada por algunos defectos que impedían su comercialización.

“Viendo esa situación, que se repite en infinidad de fincas a lo largo y ancho de Colombia, y que comercializar esos excedentes de producción es más costoso que la utilidad (…), empecé a preguntar qué se hacía con esa fruta”, recordó Agudelo en diálogo con Colombia-inn.

Con esa preocupación y buscando respuestas al interrogante, el docente se dio a la tarea de investigar otras formas de comercializar la fruta.

“Empecé a leer, a consultar en los tiempos libres. Vi el proceso de deshidratación y entonces dije: esto puede ser”. Entonces aprendió que la deshidratación consiste en eliminar la humedad de los alimentos para preservar sus nutrientes y así lograr extender su vida útil.

“Hice unas consultas por internet, en las páginas de ventas, y me encontré con un deshidratador canadiense, no muy costoso”, contó el emprendedor.

Agudelo conversó con su esposa, Paola Corredor, y le propuso conformar una empresa familiar que, además de convertirse en un posible ingreso económico, ayudaría a los cultivadores de la región con una nueva forma de comercialización de sus cultivos, aprovechando los excedentes que no eran utilizados.

“Sin ser ingenieros de alimentos empezamos a hacer pruebas y nuestros familiares fueron los primeros en degustarlos. A una reunión llevamos nuestros productos y ahí empezamos a recibir información: si me gusta, pero muy duro. ¿Por qué no prueban esta fruta?, y empezamos a escuchar a todo mundo”, relató el docente.

La empresa nació bajo el nombre de Frutichips, con Agudelo como gerente fundador, su esposa Paola y su hijo Daniel, apoyándolo en todo el proceso productivo, y su hermano Edward, quien desde Bogotá explora mercados para comercializar el producto en la capital del país.

Piña, mango, manzana y mix de frutas deshidratadas son algunos de los productos que ofrece Frutichips. / Foto Nicolás Acevedo.

Deshidratar frutas, un proceso milenario

La deshidratación de la fruta es uno de los procesos más antiguos para procesar la comida. El más común de los métodos de deshidratación es la liofilización, que consiste en congelar el alimento y después, por un proceso al vacío, extraer el agua. Pero este emprendedor se inclinó por un sistema distinto.

“De manera artesanal a las frutas, después de desinfectarlas y limpiarlas, les quitamos la corteza y las porcionamos en diversas medidas. Luego las disponemos en un deshidratador que produce corrientes de aire caliente que van sacando la humedad. Cada carga puede durar 10, 11 horas, lo que nos garantiza que no se van a perder los nutrientes”, explicó el gerente de Frutichips.

Este procedimiento, aunque toma más tiempo que otros métodos, permite preservar hasta un 96% de los nutrientes originales de las frutas, subrayó Agudelo, quien manifestó que la materia prima de su producto la consiguen principalmente en la finca de sus familiares y de otros agricultores de municipios aledaños a Villavicencio, como Puerto Rico y Buena Vista.

El proceso de deshidratación toma 11 horas aprox. Y permite conservar el 96% de los nutrientes de la fruta.

Fruta deshidratada, una alternativa de comercialización

Frutichips inició con el mango deshidratado, pero dada la oferta de cultivos frutales de la región, Agudelo y su familia decidieron trabajar con la piña, el banano criollo y la manzana. Adicionalmente, la empresa vende una mezcla de nueces de Brasil, arándanos rojos y uvas que, aunque no se ofrecen deshidratados, son complementarios a los comercializados.

“Consideré que teníamos tres productos perfeccionados y dije, bueno, empecemos a venderlos. Afortunadamente la aceptación fue buena y eso nos llenó de confianza”, expresó con orgullo el emprendedor.

En cuanto a la innovación, la manzana fue la primera fruta a la que le dieron un plus. “No quisimos quedarnos en la manzana sino también en la búsqueda de valores agregados y elementos de innovación, y por eso le estamos adicionando semillas de chía”, explicó.

Y contó que la idea de ofrecer esa combinación de manzana con semillas de chía, surgió al dársela a su hija en la lonchera del colegio. A ella le encantó y le apostaron a incluir esta variación dentro de su portafolio. Durante el primer mes el producto logró vender 300 unidades en Villavicencio.

La chía es una semilla con alta concentración de omega 3, con un 40% de carbohidratos y numerosas proteínas como calcio, boro, potasio, hierro, magnesio, manganeso, cobre, zinc y vitaminas.

Innovación, la clave de Frutichips

Una vez conocido en el mercado, Frutichips inició otro proceso de innovación. “El empaque que hicimos es un factor diferenciador, 100% biodegradable y hecho a base de caña, con una protección plástica interior a base de maíz, en tanto que las tintas son naturales”, destacó Agudelo.

El cambio del empaque y un trabajo en la marca se vieron reflejados en las ventas. “Fue un factor que nos representó un incremento de entre el 250 y el 270% en ventas. Ya nos miraban con otros ojos”, anotó.

En la actualidad, principalmente en Villavicencio y con alguna presencia en Bogotá, en ferias empresariales y de emprendimiento, Frutichips registra una venta promedio de 1.000 unidades mensuales.

Frutichips es la única empresa de la región dedicada a la deshidratación de frutas y aunque ha logrado una buena penetración en Villavicencio, su principal reto es establecerse en Bogotá. “Es un producto para grandes ciudades, para personas que viven con afanes de tiempo, que no tienen tiempo suficiente”, insistió Agudelo.

Y por ello, el objetivo para 2018 es ampliar su planta de producción, de manera que pueda atender, de manera efectiva, la demanda con la que espera contar a partir del próximo año.