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Experiencias de café que agudizan los sentidos

Jesús Armando Bedoya director de la empresa Jesús Martín.

  • Conocer la realidad de los caficultores colombianos, el proceso del café antes de llegar a una taza, es lo que brinda la empresa Jesús Martín en el Quindío.
  • Este emprendimiento ha logrado posicionar su marca, no por la cantidad sino por la calidad de los cafés que comercializa y la forma de innovar en el proceso de producción.
  • Estimular los sentidos y crear una mayor conciencia a la hora de tomar un café son los objetivos principales de las experiencias que brinda el café Jesús Martín.

 

Por Angélica Guzmán

ARMENIA, 31 mar (Colombia-inn) Entre el verde de las montañas del centro-occidente de Colombia, acompañados del canto de las aves y el aroma del café que allí se cultiva, Jesús Armando Bedoya hijo de una familia de caficultores decidió crear la empresa Jesús Martín, en la que vende experiencias reales en torno al café.

“Este sueño nace para exaltar la labor de las familias caficultoras, yo vengo de una de ellas y es necesario que las personas vivan una experiencia que les permita conocer más acerca de este fruto”, afirmó Bedoya.

El olfato, la vista, el gusto y el tacto son los sentidos que se logran activar, gracia al turismo de Experiencias que la empresa Jesús Martín brinda. “Quisimos desmitificar el cultivo del café, mostrarle a las personas cómo es esta actividad, lo que se puede lograr a partir de ella y traerlos a la finca para que caminen entre los cafetales, vean cómo viven los recolectores y conozcan el tipo de café que se produce, cuándo se debe recoger y todo el proceso desde su siembra hasta la recolección”, comentó Jesús Armando, un visionario quindiano que no ha dudado ni un solo momento que este fruto está lleno de vida y con miles de posibilidades para explorar.

Experiencias en el corazón cafetero

“Inicialmente, me arriesgué a tostar café y luego comencé a venderlo a familiares y amigos. Después nos dimos cuenta que el punto diferenciador lo daría ofrecer un producto de calidad y así fue como se creó Jesús Martín”, comentó el emprendedor, quien además aseguró que esto no fue suficiente pues vio que las personas llegaban con ganas de conocer más de esta actividad por lo que creo las Experiencias: un recorrido guiado para que los visitantes  conozcan la realidad y al finalizar el día se tomen una taza de café como ninguna otra.

La aventura de un turismo de Experiencias en torno al café, inicia a más de media hora de la ciudad de Armenia, Quindío, exactamente en Quimbaya un municipio ubicado a 1.314 metros sobre el nivel del mar, en donde se encuentra ubicada Santa Ana, una finca típica cafetera en la que don Noel, junto a su amada esposa crio a sus cuatro hijos y puedo sostenerlos gracias a esta actividad, entre ellos Jesús Armando, quien desde hace más de seis años decidió comenzar a cultivar allí cafés especiales.

Una vez en Santa Ana, se llega a uno de los lugares más importantes: el alimentadero justo al lado de la cocina y es que, en el gremio cafetero, los recolectores aseguran que, si tienen una buena cocinera en la finca, regresarán siempre a trabajar a este lugar.

En Santa Ana los jornaleros son atendidos por Rosita, una mujer que amablemente ofrece una tasa de la tradicional “chaqueta”, una bebida hecha de agua de panela y café con la que inician el día en el campo, para tener la energía que se requiere para las arduas labores.

Luego, la invitación es a recorrer el cafetal, se le explica al turista cómo crece la semilla, hasta convertirse en un fruto maduro y listo para consumir. El olor a tierra en el cafetal y a café recién recolectado, además el consumir crudo el grano son algunas de las experiencias que se viven allí, así como aprender a distinguir cuándo es el momento para recolectar y obtener un café especial.

“Somos un país cafetero, pero en realidad la mayoría no conocen su proceso y lo que queremos es que las personas, vivan y disfruten de un maravilloso proceso. Tomar un buen café requiere un arduo trabajo que pocos dimensionan, pero para esto pueden venir a Jesús Martín y vivir la experiencia”, expresó Bedoya.

Tras el proceso de la recolección, es necesario ir a otro lote de la finca, allí en una casa cafetera, con corredores grandes y un ambiente de paz, se encuentran los padres de Jesús Armando, quien ven con admiración lo que ha logrado hacer su hijo y se llenan de orgullo de los frutos y el amor con el que hace su trabajo.

En ese lugar, se realizan varios procesos, cada uno dependiendo el café que se quiera producir, y es que es este sentido también ha innovado Jesús Armando, pues realiza diferentes pruebas para descubrir nuevos sabores y  productos en torno a este.

Por ejemplo, la aromática de café que se produce al secar la cascara del grano y que comúnmente es desechada o utilizada como abono, sin embargo, él descubrió que tiene las mismas propiedades del café, pero que su exótico sabor es completamente diferente. Así aprovecha todo el fruto.

“Si tengo una buena recolección, un adecuado lavado y una cuidadosa deshidratación podré lograr una exquisita infusión de café que no sabe al producto original, pero que ha tenido una gran acogida en el mercado”, explicó el empresario.

La mejor producción

Luego de vivir una experiencia en el campo, ver cómo cultivan, recolectan, escogen, pelan y secan el café, conducen a los turistas hasta Salento, otro municipio del Quindío que se caracteriza por ser turístico, rico gastronómicamente y por la venta de artesanías. Allí está ubicada la planta de producción de Jesús Martín.

Una bandeja con mango, mandarina y manzana roja y verde es ofrecida a los visitantes, tras escuchar cómo es el proceso de trilla en aquel lugar, las frutas son parte de la experiencia y no las dejan consumir sin la instrucción necesaria.

“El café es un fruto, así como los que tenemos aquí. Si nos preguntan a qué sabe el mango sabríamos explicarlo o a qué huele una mandarina. Por favor cada uno de ustedes lo va a hace”, pidió Diego el coordinador de Experiencias en Jesús Martín, quien tras cada prueba comparaba esos sabores con la elaboración de un buen café, cómo las notas dulces, cítricas y las sensaciones se mezclan para finalmente incentivar cada uno de los sentidos.

En ese lugar, un experto indica a los turistas las temperaturas y el proceso para tostar, ese olor que invade el lugar es encantador. Tras su reposo, el grano es empacado y llevado a las tiendas, así como las personas que hacen este recorrido, pues el punto final es a unas cuadras de esta planta en una tienda tradicional de café.

En la tienda Jesús Martin les brindan un café a los turistas para finalizar el recorrido, así viven todo el proceso completo en, aproximadamente, cinco horas. “Ese café les va a saber muy distinto a todos los que han probado en su vida, marcará la diferencia porque no es lo mismo vivir este proceso”, expresó Jesús Armando.

Ahí, en esa casa antigua llena de recuerdos, tras pasar una puerta de madera, se encuentra la vivienda de Jesús Armando y sus tres hijos, allí está Ángela el gran amor de su vida y quien ha sido la cómplice en esta aventura, el apoyo incondicional para él en todo este emprendimiento.

Cuando Jesús Armando habla de su esposa se le inundan los ojos de lágrimas por la emoción, reflexiona que sus hijos son un gran motor para luchar y hacer sus sueños realidad, pero que sin el apoyo de Ángela nada sería posible. “Uno necesita que alguien lo impulse y ella sin duda lo hace todo el tiempo”.

El café de Jesús Martín

Hace varios años, cuando Jesús decidió producir café, reflexionó acerca de la calidad que este tendría, por eso hoy en día produce tres tipos distintos. Tiene dos tiendas en el Quindío en donde brinda el mejor de los cafés y distribuye sus productos. También lo exporta a varios países en pequeñas cantidades.

Jesús Armando sabe que poco a poco seguirá innovando y explorando en un mundo cafetero sin límites, pero así con su espíritu visionario anima a los demás a continuar luchando  por sus sueños, pero sobre todo a emprender maravillosos caminos.

El café de Jesús Martín, poco a poco se ha ido posicionando en el mercado, sin embargo, sabe que si une esfuerzos con otros emprendedores podrán llegar a más mercados y por este motivo hace parte del clúster de cafés especiales, una idea promovida por la Cámara de Comercio de Armenia y el Quindío, que ha impulsado a muchos caficultores a realizar negocios, a capacitarse y a vender mejor sus productos.

Las Experiencias son programadas cada que los turistas lo prefieran, lo pueden hacer personas de cualquier edad, nacionalidad o género y su valor oscila entre los 50 mil y los 150 mil pesos por persona, dependiendo el tipo de recorrido. Son experiencias naturales, sin libretos o reglas de tiempo.

Se ajusta a las necesidades de los interesados y se realiza sin importar el número de personas, incluso en Jesús Martín consideran que estás Experiencias son mejores si se hacen en pequeños grupos, más personalizadas.

Los personajes que se encuentran en las fincas, son reales, así como las Experiencias que podrán vivir si se atreven a ir a una finca en pleno corazón cafetero.