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En Villavicencio, la piña se vende como las papas fritas…

En estos carritos se distribuyen por las principales calles de Villavicencio los pasabocas saludables, en presentación personal de 300 gramos, listos para consumir.

Por Leonardo Numpaque Moreno

VILLAVICENCIO, 8 dic (Colombia-inn) – El departamento de Meta es una de las regiones del país con mayor concentración de cultivos de piña, un producto cuyo comercio internacional, según la Asociación Nacional de Frutas y Hortalizas de Colombia (Asohofrucol) podría superar los 2.000 millones de dólares para el 2029.

Piña en conserva, piña enlatada, piña congelada, piña fresca… En fin, son variadas las formas en que se comercializa la fruta, pero lo común es observar en las calles, esquinas y plazas de numerosas poblaciones colombianas a una persona ofreciendo una tajada o porciones de la fruta para calmar la sed o simplemente para saborearla.

Sin embargo, los habitantes de Villavicencio y los turistas que visitan la ciudad pueden encontrarse, de pronto, con un vendedor que les ofrece el producto al estilo de las papas fritas o los pasabocas, empacado al vacío en presentaciones personales de 300 gramos.

Carolina Alturo, Socia fundadora y gerente de Agropiña, empresa que transformó la presentación tradicional de la piña para convertirla en un pasabocas saludable.

 

La piña como pasabocas una idea que nació en el aula

Frente a la creciente producción de piña en la región, las estudiantes de Mercadeo de la Universidad de Los Llanos, Carolina Alturo y Heidy Galeano, se pusieron a la tarea de idear una forma distinta de comercializar la fruta, pues se encontraron con que tan solo se vendía entera o en tajadas.

El objetivo era brindar nuevas alternativas a los cultivadores, extender la durabilidad del producto y solucionar una problemática de salubridad por ellas detectada. De allí surgió la idea de innovar y transformar la fruta empaquetándola al vacío y venderla al estilo de los pasabocas o snacks.

No sin antes ensayar con paquetes familiares que, sin embargo, dice Carolina, eran rechazados por los clientes porque insistían en demandar un producto pequeño “que yo me lo pueda comer como un paquete de papas, pero con fruta”.

En 2015 las emprendedoras presentaron su proyecto al Fondo Emprender del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), en busca de un capital inicial que les diera el impulso para poder empezar a materializar su sueño.

“En la convocatoria 45 del 2015 quedamos beneficiarias. Nos otorgaron 115 millones para la creación de la empresa. En el 2016 fue la constitución y todo el proceso de adaptación de la planta y hace un año arrancamos como tal la producción”, narró Carolina ahora gerente de Agropiña, su flamante emprendimiento, en entrevista con Colombia-inn.

Gracias a ello pasaron de un producto que se vendía en presentaciones de un kilo a paquetes de 300 gramos de piña empacada al vacío y comercializada con el nombre de Frupi, en carritos de venta ambulante que recorrían las calles de Villavicencio.

La oferta encontró desde el comienzo una recepción positiva por parte de los clientes que veían en el producto una manera saludable de alimentarse y de sobrellevar el clima caluroso de la ciudad.

Posteriormente, las socias y emprendedoras encontraron que las empresas y los gimnasios eran puntos en donde Frupi se recibía con agrado, especialmente por parte de aquellos seguidores del boom de estilo de vida saludable y fitness que ha venido tomando fuerza en la conciencia de la gente.

Un proyecto socioeconómico, pero, ante todo, saludable

Para desarrollar su proyecto, Carolina y Heidy suscribieron una alianza con la Asociación de Agricultores de Piña de Puerto Rico (Asofrico), un municipio cercano a Villavicencio, a la que comenzaron a comprarle 300 kilos de fruta por semana, cantidad que ahora puede variar entre 700 y 1.000 kilos.

En la elaboración de su producto, las emprendedoras manejan la denominada piña ‘extra’, la cual es seleccionada cuidadosamente, escogiendo aquella que no esté sobremadura ni verde. Luego se procesa en la planta, en donde se almacena, se lava y se pela, para después picarla y empacarla.

Claro que, para llegar a ello, Carolina y Heidy sometieron su proyecto a un riguroso estudio de manera que pudieran ofrecer al cliente un producto que cumpliera con todos los requisitos de ley.

“Aquí venden la bolsa de piña y no es lo más higiénico y saludable que uno puede comer. Nuestro producto sí tiene registro Invima y se hicieron estudios de laboratorio, tablas nutricionales con expertos en estos campos para ofrecer un producto de calidad” afirmó Carolina.

Un comienzo difícil

Agropiña abrió sus puertas oficialmente el 7 de diciembre de 2016 y al comienzo las ventas no fueron significativas y los presagios no pintaban bien.

“Eso fue mortal para nosotros porque las ventas… todo el mundo sale a vacaciones, la ciudad queda sola”, se duele la gerente de la empresa al recordar que en ese primer mes sólo se lograron vender 400 unidades, aproximadamente.

Sin embargo, a pesar de ese inicio ‘mortal’ como lo califica Carolina, poco a poco Frupi se fue abriendo mercado y actualmente se llegan a vender 1.500 unidades mensuales del producto.

Piña de sabores

A su oferta de piña empacada al vacío las empresarias le buscaron nuevas variedades y así es como ahora ofrecen la fruta con sabores: piña con sal, sal-pimienta, chile y canela.

“Estábamos en pruebas y una chef nos dijo: hagamos esto, ¿qué tal sabrá con pimienta y con sal? Y entonces nosotras empezamos a hacer pruebas piloto con la familia y a preguntar. Algunos como que no, piña con sal y pimienta, hacían mala cara, pero apenas la probaban, umm… deliciosa, y así fue como comenzamos sacando degustaciones y eso fue el boom, gustaba mucho”, recordó Carolina.

Proyectos en desarrollo

Y eso ha motivado a las emprendedoras para pensar en nuevos proyectos en el 2018, y ampliar su portafolio de ofertas.

“Entre las frutas que queremos trabajar como snack está la fresa, el mango y estamos mirando si la sandía”, precisa la gerente de Agropiña, quien adelanta también que están pensando en cambiar el empaque del producto, así como entrar al mercado de los batidos saludables, con los ingredientes pelados y congelados, facilitando así su consumo.

A mediano plazo, uno de sus grandes proyectos es entrar con su producto a uno de los más importantes almacenes de cadena del país.

De concretarse esta negociación, Carolina piensa que “más que ver una rentabilidad y ganancia, es tener esa oportunidad de una vitrina comercial, de que lo puedan observar y conocer y de ahí, a futuro, creo que sí podremos llegar a ser mucho más exitosos”, sentencia.

De la universidad a la vida real

Un año después de haberle dado vida a una idea que surgió en un aula de clases, Carolina Alturo recomienda a los emprendedores que tienen su proyecto o idea en papel, que “los sueños se pueden llegar a hacer realidad por más duros que sean, porque nada es fácil en esta vida”.

Por eso concluye que, a pesar de las lágrimas que este negocio le ha dejado, la satisfacción de alcanzar objetivos sobrepasa con creces los problemas.

 “Uno tiene que seguir luchando. Es el sueño que uno quiere, es mi futuro, estoy joven y quiero seguir luchando, quiero generar empleo, quiero ver a Frupi en diferentes mercados, incluso internacionales, ese es mi sueño”, asegura.