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En marcha innovación financiera para el campo colombiano

Gustavo Bernal Torres desde Singapur alista CampoColombia, una innovación financiera para el campo colombiano con el respaldo de un premio otorgado por Rockefeller Foundation & Kellogg School of Management Sustainable Investing Fellowship.

  • Desde Singapur, Gustavo Bernal Torres puso en marcha ‘CampoColombia’, una innovación financiera para el campo colombiano, gracias al apoyo de Rockefeller Foundation & Kellogg School of Management Sustainable Investing Fellowship.

 

Por: Claudia Bedoya Madrid

BOGOTÁ, 31 ago (Colombia-inn) – Con un capital semilla recibido tras obtener un premio por presentar un proyecto financiero innovador, Gustavo Bernal puso en marcha el proyecto ‘CampoColombia’, un emprendimiento para conseguir rendimientos financieros y generar conciencia ambiental e impacto social en comunidades vulnerables y desplazados del conflicto armado.

Luego de terminar una maestría en Singapur, Bernal está regresando a Colombia para poner en marcha el proyecto, para el cual Rockefeller Foundation & Kellogg School of Management Sustainable Investing Fellowship. aportarán cerca de 150.000 dólares, y le asignarán al emprendedor un mentor experto en temas agropecuarios.

Como parte del entrenamiento, Bernal, egresado del programa de Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, viajará a Estados Unidos para aprender cómo poner en marcha un fondo de inversión orientado al campo colombiano.

“Tengo esta idea hace 7 años”, dice Bernal con determinación y disciplina porque es lo que quiere hacer.

Por el contexto de Colombia en una circunstancia de posconflicto, los patrocinadores o mentores de Estados Unidos, le mostrarán alternativas de finanzas sostenibles que pueden ser replicadas en el país.

Equilibrium Capital es una empresa que ya tiene experiencia en el sector agropecuario y

desarrollaron una metodología en el 2007 para crear fondos en agua, cambio climático, agricultura.

“Ellos estudian qué ideas tendrán más impacto que otras”, dice Bernal para explicar que CampoColombia deberá tener los elementos de juicio necesarios para decidir, como fondo de capital de riesgo para el campo, si invierte en pimentón o en café. El análisis se hace teniendo en cuenta factores de mayor rentabilidad y mayor impacto generado.

“La idea en realidad no es nada complicada, no es matemática, cuántica ni tecnología. El modelo es innovador en cuanto a que estoy reuniendo tres diferentes grupos pero la estructura no es nada complicada”, dice Bernal.

Los tres grupos que quiere reunir tienen necesidades diferentes pero complementarias. El primero de ellos es el de las víctimas del conflicto armado y desplazados que antes eran campesinos, pero que no han sido despojados de sus tierras.

Bernal explica que este aspecto es importante porque quienes fueron despojados tienen derecho a que se las devuelvan, pero el proyecto de Bernal lo que busca es darles la oportunidad a las víctimas y desplazados de que tengan una parcela y una vivienda.

“Ahora ellos podrían estar en una ciudad o un pueblo que no es el de ellos y sueñan con regresar, pero no tienen el dinero ni siquiera para vivir. Fueron campesinos, saben de agricultura y no es solo retornarlos, sino que sigan haciendo lo que saben hacer”, precisa.

El otro grupo es el de inversionistas, ya sea institucionales o individuos que ahora se preguntan qué hacer con la plata y que no solo sean rendimientos financieros sino sociales y ambientales.

A ellos se les daría la opción de financiar a campesinos que quieren cultivar la tierra y la inversión tendría impacto social. “Hay muchos proyectos productivos que son rentables y también generan impacto social”, agrega.

Mediante una fiduciaria, CampoColombia, se constituirá en un fondo de inversión para ayudar a 3.000 familias. Es un fondo de 30 millones de dólares (90.000 millones de pesos), recurso mínimo exigido por los organismos de control.

El tercer grupo serían los compradores de los productos agrícolas y alimenticios. La idea es tener un esquema similar al que utiliza Walmart en Estados Unidos que requiere abastecer sus establecimientos de grandes superficies y para ello compra a futuro parte de la producción agrícola en México, por ejemplo.

“CampoColombia recibe plata de esos inversionistas, invierte el dinero en tierras no productivas y le arrienda con opción de compra la tierra a los campesinos”, dice, tras advertir que no habría cuota inicial. “Sería un leasing rural y el campesino sería el dueño de su parcela. La producción se le venderá a las grandes corporaciones”.

“Es un tema de administración y gestión de riesgos tener un contrato seguro y a largo plazo con estas grandes corporaciones”, señala, tras afirmar que se puede crecer y hacer redistribución del ingreso entre los campesinos.

A Bernal, las fundaciones le están financiando el estudio de factibilidad para poner en marcha un piloto que debe ejecutarse para analizar que su proyecto sea viable y rentable.

Con ‘CampoColombia’ se beneficiarían 3.000 familias campesinas que han sido víctimas del conflicto y sin ser despojados, quieren regresar a sus tierras.