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En Manizales, primera Escuela para aprender a hacer empanadas

Emma Eugenia Mesa, la fundadora y gerente de Maquiempanadas, una entusiasta de la comida típica colombiana, asegura que en EE.UU., la demanda de esta aumenta 22% al año.

  • Maquiempanadas, exitoso emprendimiento colombiano quiere apoyar a emprendedores con ganas de triunfar.
  • En Colombia se consumen 12 millones de empanadas al día.
  • La empresa, que inventó la máquina para fabricar empanadas, pasó de vender $500 millones en 2014 a $2.500 millones en 2016 y espera negocios por $3.500 millones este año.

Por Carlos Osorio Pineda

MANIZALES, 31 ene (Colombia-inn) – La primera escuela para aprender a hacer empanadas, el producto típico más apetecido del país del cual se consumen cerca de 12 millones de unidades diarias, abrirá sus puertas próximamente en Manizales, gracias a la iniciativa de Maquiempanadas, uno de los emprendimientos más exitosos del centro de Colombia.

“Como mucha gente ha venido con el ánimo de montar empresa, decidimos organizar la Escuela, y creemos que esta va a tener muchísima aceptación en el mercado internacional porque la gente va a aprender, de manera industrial, cómo hacer empanadas y otras comidas típicas”, precisó a Colombia-inn, Emma Eugenia Mesa, fundadora y gerente de Maquiempanadas.

De acuerdo con Emma Eugenia, el objetivo de Maquiempanadas, que inventó y vende los únicos mecanismos en el mundo que fabrican empanadas a base de productos como yuca, maíz y plátano, es promover, acompañar y capacitar a personas que quieran iniciar emprendimientos, ya sea de tipo familiar o industrial, donde la comida típica colombiana sea su fundamento.

Y es que, según esta administradora de empresas con especialización en Negocios Internacionales, “el conocimiento para la elaboración de comida típica colombiana, como empanadas, arepa de huevo, aborrajados, se está perdiendo. Eso lo hacían las abuelas”.

“La idea es que, además de vender el equipo, también ofrezcamos conocimiento. Que la gente sepa a cuál temperatura se deben freír las empanadas, cómo debe estar el aceite y otros secretos que les vamos a enseñar a los alumnos”, agregó.

Según Emma Eugenia, “la Escuela es el resultado de todo un trabajo de desarrollo e investigación que contó con el apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), lo que significó un equipo de instructores en el laboratorio realizando todos los procesos”.

El proyecto se desarrolló a lo largo de un año y requirió de una inversión inicial de 150 millones de pesos, financiados tanto por la institución gubernamental como por la empresa manizaleña.

Para su puesta en marcha, Maquiempanadas adecuó una planta física y pondrá al servicio de la Escuela un ultracongelador, que también fue desarrollado por la empresa, y que trabaja con las temperaturas especiales que requieren las empanadas y los productos de yuca y maíz.

El curso tendrá una duración de una semana, y al mismo pueden asistir, no sólo quienes posean o compren el equipo de Maquiempanadas, sino todos aquellos que quieran aprender a fabricar empanadas u otras comidas similares, con miras a iniciar su propio negocio. Para ello deben inscribirse en la página www.maquiempanadas.com

“En Colombia se consumen al día cerca de 12 millones de empanadas de distinto tipo, y el 98% de ellas se hace a mano. Nuestro objetivo para el 2022 es que la totalidad de la producción de empanadas en Colombia se haga con artefactos de Maquiempanadas”, dijo la emprendedora que unió su conocimiento empresarial con el talento innovador y creador de su padre, Carlos Mesa, un ingeniero mecánico que inventó la máquina.

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Primeros en el mundo

La historia de Maquiempanadas, es la historia de un emprendimiento familiar que comenzó en el 2012 cuando Emma Eugenia le dijo a su padre que inventara una máquina enfocada en un solo producto y, tras seis meses de trabajo, Carlos Mesa presentó su invento, apropiado para empanadas a base de harinas de maíz, plátano o yuca.

“Somos los primeros en el mundo en fabricar máquinas para hacer empanadas de harina de yuca, maíz y de plátano. Existen equipos para alimentos a base de harina de trigo porque es una materia prima fácil de manejar, pero las masas de maíz, yuca o plátano son otra cosa, y la nutrición de los latinos tiene como fundamento esos productos”, explica la empresaria.

Lo curioso de la historia es que, en el primer año, “no vendimos ni una máquina”, cuenta Emma Eugenia.

Y recuerda con humor: “Llamábamos a algunas personas y les decíamos, sabemos que usted fabrica empanadas y tenemos una máquina para que deje de hacerlo a mano. La respuesta era: no, eso no existe. Y nos colgaban el teléfono. Hacíamos exhibiciones, muestras. Nadie nos creía”.

Sin embargo, destacando la paradoja, agrega: “vimos que por Facebook la gente del exterior sí nos creía y nos escribía, porque por allá sí valoran los inventos, la tecnología, la innovación. Entonces, le dije a mi papá: vámonos para el exterior”.

“Yo le decía a la gente: es que yo voy a exportar, y me contestaban que estaba loca, que si no había vendido una sola máquina en Colombia, mucho menos en el exterior. Efectivamente, al año vendimos nuestra primera máquina a Canadá. Sólo hasta el 2015 comenzamos a vender dentro del país, es decir tres años después de iniciar el proyecto”, anota.

De acuerdo con Emma Eugenia, “Estamos transformando la industria de comida típica en Colombia. Estamos llevándola a otros niveles superiores: de industrialización, de volumen, de estandarización, y contribuyendo a mejorar la rentabilidad del producto”.

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Ventas pasaron de $500 a $2.500 millones en dos años

Actualmente Maquiempanadas fabrica también pelapapas, picacebolla, desmechadoras de carne, y sus ventas han crecido en un 100 por ciento, pasando de 500 millones de pesos en el 2014 a 2.500 el año pasado. El 40% de esas ventas correspondió a exportaciones y ya tienen presencia en 18 países. Para este año se prevén negocios por 3.500 millones de pesos.

Sin embargo, el objetivo principal de esta empresa familiar -que les da trabajo a 20 personas, todas ellas calificadas, como ingenieros y tecnólogos muy bien remunerados-, es posicionarse en el mercado norteamericano, porque según una política bien definida, “después de que seamos los reyes en Estados Unidos, seremos los reyes del mundo”.

Y no están lejos de lograrlo, porque, según cifras oficiales, en EEUU la demanda de comida colombiana está creciendo anualmente en 22%. “La gente se cansó de otros productos, como tacos y comida oriental, y la sensación ahora es la comida colombiana”, explica Emma Eugenia.

Pero, además, en 2016 las autoridades estadounidenses le otorgaron a Maquiempanadas la patente de invención de la máquina, lo que significa que ya nadie la puede fabricar en ese país.

“El tener la patente nos abrió un mercado impresionante porque, desde el punto de vista aduanero y arancelario, la máquina entra sin ningún problema, al tiempo que los inspectores de la FDA le permiten el ingreso sin traba alguna”, destaca Emma Eugenia.

La empresa produce varios tipos de máquinas, desde la más sencilla que permite hacer 500 unidades por hora, y tiene un costo de 10 millones de pesos, hasta la más sofisticada, con una producción de 2.500 unidades por hora, y que cuesta 70 millones de pesos.

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Apoyo de iNNpulsa, el detonante para el éxito

Para Emma Eugenia, el éxito de Maquiempanadas tiene un punto de partida, el apoyo financiero y de acompañamiento que les dio el gobierno a través de iNNpulsa, la entidad del Ministerio de Comercio encargada de promover el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial, así como el Sena.

Apoyo que sirvió como detonante para la proyección de la empresa y en motivo para Emma Eugenia pueda contar historias como la de una mujer desplazada por la violencia en Buenaventura, a quien el gobierno le entregó 10 millones de pesos como indemnización.

“Con esa plata se vino para Manizales y me dijo: a mi esposo lo mataron, al igual que a algunos de mis hijos. Ahora vivo en Buga y allí vendo empanadas. Con la plata yo quiero comprar la máquina, pero mis hijos se oponen porque quieren que con eso trate de comprar una casa.  Yo les digo que quiero la máquina porque eso nos va a dar para la casa”.

Y concluyó: “Efectivamente, compró el aparato. A los dos años nos llamó para invitarnos a la inauguración de su local y de su casa, ahora en el lago Calima”.

Finalmente, para Emma Eugenia, Maquiempanadas se proyecta a mediano plazo como un grupo empresarial que brinde soluciones al sector de alimentos de comida típica colombiana y latina, desarrollando equipos, enseñando cómo preparar los productos y comercializando materias primas, a la vez que poniendo en marcha una línea de franquicias.