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En La Casa del Marisco, se juntan el hambre con las ganas de comer

El plato ‘estrella’ de La Casa del Marisco en Riohacha, La Guajira, es la ‘Langosta Tres Sabores’ que combina la exquisita carne con ajo, queso y diversos ingredientes.

  • Famoso restaurante en Riohacha combina tradición, experiencia y conocimientos culinarios con amor y perseverancia.
  • La “Langosta Tres Sabores” es el plato ‘estrella’ que han saboreado cientos de famosos de Colombia y el mundo.

 

Por: Jaime Rivera García

RIOHACHA, 23 ago (Colombia-inn) – El turista o viajero que visita La Guajira y especialmente Riohacha, debe incluir en su programa, sin falta, una pasada por el restaurante La Casa del Marisco y pedir un plato de “Langosta Tres Sabores”, una de las maravillas de la gastronomía colombiana.

El plato y el sitio son únicos y se los podría denominar como atracciones ‘estrella’ del departamento ubicado más al norte del país, junto al mar, la arena, las comunidades wayuú, y el vallenato.

“Aquí preparamos y servimos solamente pescados sacados de nuestro mar, este mar rico y abundante con el que contamos y que los colombianos parecieran no conocer ni tener en cuenta”, señala la gerente del restaurante, Marcelina Matta.

Ella y su esposo, Carlos Rivera, son los dueños y administradores de La Casa del Marisco, un paraíso gastronómico ubicado al frente del malecón, desde donde se oyen las olas del mar golpeando las amplias playas del Caribe.

La Langosta Tres Sabores es un plato en el que convergen las delicias de varias culturas gastronómicas. Una parte del exquisito fruto del mar es preparada con queso gratinado, otra asada y la otra al ajillo.

Pasar por La Guajira y no probar la langosta o alguno de los platos preparados con pescados, mariscos o frutos del mar, incluidos en la amplia carta, se podría considerar un sacrilegio.

Otro aspecto de la “Langosta Tres Sabores”

Famoso entre los famosos

El restaurante es visita obligada de celebridades, famosos deportistas, políticos, cantantes, actores, escritores, presentadoras de televisión y periodistas nacionales y extranjeros. “Aquí vienen y los atendemos para que se sientan como en casa y disfruten de la comida de mar y de la amabilidad del pueblo guajiro”, afirma Marcelina.

Por su parte Rivera afirma que “para mantener satisfecha a la clientela de Riohacha y de todo el país, nosotros tenemos en cuenta varios aspectos: el proceso de preparación, la calidad de los ingredientes e insumos, la presentación de cada plato y del local, la atención al visitante y el buen ambiente laboral de los trabajadores”.

Con Carlos y Marcelina se combinan la tradición, la experiencia y la academia: él es hijo de restauranteros. Sus padres fueron quienes fundaron tal vez el primer restaurante de ‘pescao frito’ con patacón ‘pisao’, de Riohacha, que estaba ubicado en el punto donde el río Ranchería desemboca al mar. “El Balneario Tropical” se llamaba y fue fundado en 1954.

Y Marcelina es graduada de la segunda promoción de administradores turísticos de la Universidad Autónoma de Barranquilla. Aquí sí se cumple exactamente el adagio que dice: “se juntaron el hambre con las ganas de comer”.

Marcelina Matta y Carlos Rivera son los esposos dueños y administradores de La Casa del Marisco. Ellos combinan la tradición de una familia guajira dedicada al negocio de los restaurantes, con los conocimientos científicos y administrativos de la academia.

Entre calderos y vajillas

Carlos afirma que él prácticamente nació en un caldero. Al igual que los ocho hermanos del primer matrimonio de don René, su padre, correteaba por entre cocinas y vajillas y cuando regresaba del colegio ayudaba a servir a los comensales o a limpiar el local.

“Mi papá llegó de Corozal, Sucre, buscando empleo en los últimos años de la década del 40 y se hizo mesero de un sitio al que llamaban “La Cantina”, al otro lado del río. Se quedó y construyó su rancho. Mi mamá, doña Ana Bella Blanco, puso un caldero y empezó a vender pescado frito con patacón. Se casaron. Mi papá compró el terreno, dejó de ser mesero y se volvió empresario de restaurantes”, narra Rivera.

“Los Rivera, mis padres, mis hermanos y yo, somos pioneros de la comida de mar en La Guajira y nuestra fama ha llegado a otros sitios de Colombia y del exterior”, afirma sin ambages.

Junto a sus hermanos discuten sabores, ingredientes, ubicación de locales, presentación, recursos y montan restaurantes.

Cuando el Balneario Tropical, de propiedad de don René, cerró en 1984, Carlos y un hermano, Rubén, quien conocía todos los secretos y los sabores de los platos inventados por sus padres, montaron ‘El Rancho de Ruben’s’, “por muchos años el mejor restaurante de La Guajira”, según Rivera.

La Casa del Marisco fue fundada en 1994 por Rubén. Mientras, Carlos montó otros restaurantes de comida de mar para distintos mercados y en 2008 decidió, con su señora, Marcelina, hacerse cargo del hoy restaurante más famoso de Riohacha.

En La Casa del Marisco se consiguen muchos pescados del mar Caribe.

Amor de estudiantes

Carlos y Marcelina se enamoraron en Santa Marta cuando ella aún era estudiante de bachillerato. Al terminar la secundaria, empezó a estudiar derecho y se casaron. Se trasladaron a Barranquilla en donde él ejercía su profesión de ingeniero agrónomo.

Y vislumbrando un futuro dentro del negocio de los restaurantes, gracias a la experiencia y conocimientos de su esposo, Marcelina dejó de estudiar derecho y se cambió a Administración Hotelera.

Ahora van de la mano experimentando y buscando nuevos platos y sabores. Evalúan su rotación. Cada año cambian unas 50 recetas, de unas 100 que constituyen su Carta. Para la pareja, lo fundamental es que las personas siempre encuentren algo novedoso en cada visita. “Sin amor nada es sabroso. Ese es el ingrediente más importante de nuestros platos”, expresan.

Entre sus planes tienen contemplado la ampliación del local tradicional, acondicionando el segundo piso del edificio en donde está ubicada la sede actual. “Desde el segundo piso los clientes disfrutarán mucho más el ambiente marino y salino”, señala Marcelina.

Los visitantes encontrarán siempre un plato de su agrado: róbalo, picúa (llamada barracuda en San Andrés), mero, corvina, bacalao (también llamado cobia), pez león y, por supuesto, la langosta.

Bueno, Colombia-inn descubre otro emprendimiento de sabor y amor en La Guajira. Una de las maravillas de la gastronomía colombiana al alcance de muchos. Y sin necesidad de utilizar el pasaporte.