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Empresas colombianas deben plantearse “innovar o morir” para ser competitivas

Bogotá, 17 oct (Colombia.inn).- “Innovar o morir” es el dilema que deben plantearse las empresas colombianas para ser más competitivas, afirmó el gerente de Innovum de la Fundación Chile, Hernán Araneda, con motivo de un foro internacional sobre innovación abierta que se celebra en Bogotá.

La innovación abierta, según Araneda, es la vía para solucionar problemas internos de las compañías y generar empleo de calidad.

En una entrevista a Colombia.inn, agencia operada por Efe, el experto remarcó que “las empresas colombianas que enfrentan desafíos de competitividad a nivel local y global deberán necesariamente plantearse el dilema ‘innovar o morir'”.

Innovación, de acuerdo al experto, es transferir y adaptar a las necesidades propias una solución: “No hay que inventar ni partir de cero; hay soluciones aplicables a distintos contextos”, apuntó, al ilustrar cómo un desarrollo puede ajustarse para atender un problema en otro ambiente o sector.

Araneda, uno de los participantes en el “I Encuentro internacional de innovación abierta: Colombia enfrenta sus desafíos en hidrocarburos y minería”, opinó que las firmas pueden “tener productos y servicios más sofisticados, intensivos en conocimiento y tecnología” y mejorar su competitividad.

“Por eso, estimular a que las empresas colombianas hagan innovación abierta es un desafío para las políticas públicas de competitividad del país”, añadió el representante de Fundación Chile, una institución privada sin ánimo de lucro dedicada desde hace más de 35 años a la innovación y transferencia tecnológica.

Explicó que la innovación abierta, término acuñado por Henry Chesbrough, director del Centro para Innovación Abierta de la Universidad de California, en Berkeley (EEUU), es una alternativa a la que acuden empresas grandes e instituciones cuando entienden que no todas las soluciones las pueden hallar con recursos propios.

“Hoy día es una realidad en muchas empresas grandes”, apuntó Araneda para asegurar que las soluciones pueden venir de proveedores, compañías del sector o centros de investigación.

Mencionó como ejemplo la experiencia de la gran minería en Chile, que representa alrededor del 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) y donde las 10 o 12 megaempresas que lo integran enfrentan problemas muy complejos como escasez de agua, recursos humanos o restricciones energéticas.

Para atender esas situaciones empresas como BHP Billiton o la Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco) convocan a proveedoras que “muchas veces conocen mejor los problemas operacionales” de esas mineras con el objetivo de estimular a esas compañías para desarrollar soluciones innovadoras y de alto impacto.

La solución o innovación resultante puede ser de dos tipos: “disruptiva” o “radical”, para el caso de un invento o desarrollo inédito; o “incremental”, que alude a alternativas que hacen más eficientes o mejoran los procesos empleados, argumentó Araneda.

Otro caso de éxito de innovación abierta en Chile fue el de la industria del salmón, lo que llevó a que este país terminara siendo uno de los grandes exportadores de este pescado en el mundo.

“Se identificó que en Chile había condiciones para hacer un cultivo de salmón (…) y lo que se buscó no fue reinventar la rueda localmente, sino ver dónde estaba esa tecnología y cómo se podía aplicar específicamente en aguas chilenas”, describió el experto.

Para Araneda, si países en vías de desarrollo como Chile o Colombia logran utilizar “sectores o empresas intensivas en tecnología como ‘plataforma’ o ‘locomotoras’ para que muchos proveedores prueben y desarrollen nuevos productos y servicios”, se tendrá un efecto importante en la economía que “se traducirá también en creación de nuevos empleos de alta calidad”. COLOMBIA.INN