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El renacer de la quinua: bienestar para campesinos del altiplano cundi-boyacense

Con Granos Andinos, los cultivadores de quinua en Boyacá y Cundinamarca se benefician de un emprendimiento socio-económico que genera, además, mejores condiciones de salud para sus propios hijos, en cumplimiento del Plan de Alimentación Escolar (PAE). (Foto Diego Santana).

  • Granos Andinos es un emprendimiento que procesa y comercializa quinua en Duitama, y está certificado como empresa B, la única en Colombia y una de las dos en ese sector que existen en Latinoamérica.

 

Por Carlos Osorio Pineda

DUITAMA, 13 nov (Colombia-inn) – En solo cuatro años, Diego Santana y su socio, Mauricio Aulí, no solo se sienten satisfechos por el desarrollo de Granos Andinos, un emprendimiento en línea con la tendencia mundial de alimentación saludable, sino que destacan con orgullo su significativo impacto en el bienestar de los campesinos de Boyacá y Cundinamarca.

Granos Andinos fue fundada en 2014 y en alianza con cultivadores del altiplano cundi-boyacense, procesa y comercializa quinua, un producto agrícola que es catalogado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como el alimento del futuro.

Es tal la proyección de este emprendimiento, con sede en Duitama, que en su primer año de funcionamiento ganó el premio Destapa Futuro, entregado por la Fundación Bavaria, lo cual les permitió a Santana y a Aulí, obtener recursos por 80 millones de pesos para su proyecto.

Un capital semilla con el cual iniciaron todo un proceso que implicó acercarse a los campesinos, tocar sus puertas, visitarlos para promover el cultivo y ganar nuevos adeptos para la causa, una causa que en menos de cuatro años le permitió a Granos Andinos ser certificada como empresa B.

De acuerdo con Santana, eso significa que su modelo de negocio genera un impacto social y ambiental sostenible. “Las empresas B son las empresas del futuro, no son las más grandes del mundo, sino las mejores para el mundo”, explicó.

Con los recursos del premio y el aporte de otros inversionistas que creyeron en su emprendimiento, los dos socios iniciaron también la adecuación de la planta que, en sus primeros 10 meses de funcionamiento, ha procesado cerca de 40 toneladas de quinua.

El desarrollo de la empresa con la puesta en marcha, en diciembre pasado, de la procesadora, ha beneficiado a 50 municipios de Boyacá y Cundinamarca, y a 40 familias productoras, así como a 300 ecónomas que fueron capacitadas en el uso adecuado de la quinua en la alimentación de niños y adultos.

Igualmente permitió que se sirvan más de un millón de raciones del producto y que 85.000 niños hayan sido alimentados con el producto en los primeros nueve meses del año, gracias también a la alianza de Granos Andinos con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) de la gobernación de Boyacá.

Diego Santana, un joven ingeniero industrial, es el cofundador y director de Granos Andinos, emprendimiento con el que asegura, le devuelve al campo parte de lo que él ha conseguido a lo largo de la vida. (Foto Alejandro Tovar).

Emprendedor, ante todo

La vida de Diego, ingeniero industrial de Los Andes, ha estado enfocada desde siempre al emprendimiento. “En el colegio vendía dulces, chocolates y hasta los sánduches que me hacía mi mamá”, recuerda.

De origen campesino, los padres de Diego debieron trasladarse a la ciudad y aunque no contaban con recursos económicos, pero sí eran conscientes de la importancia de la educación, se las ingeniaron para darle estudio a él y a su hermano, gracias a la ayuda de los compañeros de trabajo del papá, quienes hacían colecta para pagar la universidad de los jóvenes.

Luego de trabajar en reconocidas empresas del sector privado y de probar con otro emprendimiento que por diversas circunstancias no funcionó, Santana y Aulí, ahora con 65 años, crearon en 2014 Granos Andinos, una decisión que no gustó en el entorno de Diego, quien a pesar de ocupar un muy buen cargo en Pacific Rubiales, decidió retirarse para dedicarse al proyecto.

“Yo sentía que, aunque tenía buen trabajo, buen sueldo y estaba cómodo, mi potencial no era aprovechado y sabía que lo que quería era emprender. Tuve que volver, entonces, a la casa de mis padres y comenzar de cero”, recuerda el profesional.

“Comenzamos a mostrar el potencial del mercado de la quinua en Colombia. Vimos que el tema estaba subutilizado y que las empresas eran incipientes. Eso fue lo que nos permitió avanzar porque nuestro planteamiento era que para poder impulsar la industria hacía falta un eslabón: el procesamiento”, continuó.

La planta procesadora de quinua, que funciona en Duitama, ha sido el detonante para que el cultivo del producto esté creciendo en la región, y para que Granos Andinos amplíe su capacidad pensando ya en el mercado internacional. (Foto Alejandro Tovar).

Llegan nuevos socios

Con esa tesis y el argumento de que era necesario promover el desarrollo local, aumentando el consumo y generando valor en lo local para luego aprovecharlo y comenzar a exportar, Granos Andinos encontró, muy rápidamente, el apoyo de dos socios.

“Conseguimos dos socios más: Adikos, que es una empresa de alimentos y nuestro socio estratégico en el tema industrial, y a través de iNNpulsa, un fondo semilla que se llama T2M Capital, que en cabeza de César Aya invirtió en nosotros”, anotó Diego.

“Yo veía el potencial con la inserción en la industria de alimentos. Por eso nuestros primeros clientes fueron Arepas El Carriel, empresa con la que desarrollamos una arepa con quinua, al igual que otros productos como pastas, y ahí fue donde llegamos a la conclusión de que necesitábamos una planta, darle el impulso a la quinua a través del procesamiento”, dice.

Decidieron, entonces, conocer más de la quinua. “Primero fuimos a asesorarnos a Perú, a conocer dónde estaban las mejores prácticas, qué era lo que se estaba haciendo mejor, a conocer cómo era el proceso, como tal, a gran escala, y aprovechamos para comprar alguna maquinaria”, explicó Diego.

Incluso, señala, “fuimos a los cultivos para conocer las experiencias con los cultivadores y también con la parte industrial. Al regreso vimos que era necesario desarrollar dos partes: el cultivo, el fomento con los productores y la parte industrial, el proceso”.

El 2016 les representó dos logros importantes: la planta, en su primera fase, quedó lista y se certificaron como empresa B, un reconocimiento que sólo tienen dos empresas de quinua en Latinoamérica. La otra se encuentra en Bolivia.

Granos Andinos y su responsabilidad social

“Yo sentía ahora que con la quinua y trabajando con los agricultores podíamos hacer un esfuerzo conjunto para generar una nueva oportunidad de sembrar progreso, porque el cultivo de la quinua es rentable si se hace de la manera correcta”, destacó Diego, al recordar que con su socio comenzaron a trabajar en Boyacá y Cundinamarca, donde se sabía que existían cultivadores individuales de quinua, sin estar asociados.

“Se trataba de cultivos destinados a las incipientes empresas, pero nosotros vimos que había que trabajar con los cultivadores de una forma distinta, como aliados. El cultivador no es independiente, ni lo vemos como un proveedor, es un socio, si a él le va bien, a nosotros nos va bien. Y ese ha sido desde entonces nuestro enfoque”, anotó.

“Pusimos en marcha otros cultivos y comenzamos a trabajar con otros cultivadores. Ya vamos en la cuarta cosecha comprada. Aquí es donde creo que le estoy devolviendo un poco al campo y a mi padre las oportunidades que me dieron”, insiste el emprendedor.

Y los testimonios de los cultivadores no sólo lo reiteran, sino que también dejan ver que el renacimiento de la quinua, uno de los tres alimentos de mayor consumo entre los muiscas, después del maíz y la papa, ha sido una bendición para ellos porque debido a sus propiedades no se afecta fácilmente por las heladas o la sequía.

Como también lo ha sido para los niños de la región que tienen en la quinua un alimento que les proporciona los aminoácidos esenciales para el organismo, con los cuales el cuerpo genera todo lo necesario para su funcionamiento.

Proyección internacional

Desde comienzos de noviembre Diego y sus socios iniciaron la segunda etapa de adecuación de la planta, con miras a obtener las certificaciones de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y HACCP, que tiene que ver con las mitigaciones de los riesgos de inocuidad, condiciones que exigen los clientes internacionales que ya comienzan a llegar.

“Estamos iniciando el proceso BPM y HACCP que esperamos concluir en marzo, porque el mayor importador de quinua del mundo, con sede en EE.UU., quiere trabajar con nosotros”, reveló el cofundador de la empresa.

Un cliente valioso que, aunque ya trabaja con empresas de Bolivia, Ecuador y Perú, necesita aumentar sus compras, y vio en Granos Andinos la única empresa en Colombia que cuenta con las certificaciones requeridas.

“Por ello estamos en ese proceso, además porque con esas certificaciones podemos entrar a cualquier parte del mundo”, concluye Diego.

En el balance financiero, los resultados son prometedores. Para este año se esperan ventas por 150 millones de pesos, con apenas un pequeño grupo de clientes, pero se prevé que en 2018 estarán entre 600 y 700 millones de pesos, gracias a las exportaciones y a las alianzas establecidas con compañías de alimentos que comienzan a incursionar en el sector de los alimentos a base de quinua.

Mientras que, en su objetivo social, Granos Andinos también comenzó a trabajar con la Corporación Mundial de la Mujer en la creación de un grupo orgánico con productores, y en la asistencia a sus familias, para que no sean solo los cultivadores, sino también las mujeres quienes reciban capacitación y visitas técnicas, y se empoderen de alguna forma en el proceso productivo del hogar.

Por sus resultados y objetivos económicos y sociales, Granos Andinos fue señalada por iNNpulsa, entidad del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que auspicia el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial, como un ejemplo a destacar con motivo de la Semana Global del Emprendimiento que se celebra entre el 13 y el 18 de noviembre.