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El emprendimiento que en 3 meses llegó a París y Singapur

Melissa Cañas y Joan Steven Aceros, son los fundadores de Sanbraz, que en solo tres meses de operación ha logrado un crecimiento exponencial.

  • Una joven que optó por crear en Bucaramanga una fábrica de sandalias con motivos de tradición indígena, logró algo casi imposible: exportar en tiempo récord a dos mercados de máxima exigencia.
  • Sanbraz, abreviatura de sandalias y Brazaletes, está en boutiques de las principales ciudades del país, y se prepara para ampliar su presencia en Alemania y España.
  • El éxito, dice su gerente, Melissa Cañas, se debe no solo a la novedad y calidad del producto, sino a la estrategia de la naciente empresa a estar a la vanguardia con la tendencia de la moda.

Por Hermógenes Ardila Durán

BUCARAMANGA, 20 feb (Colombia-inn) – En noviembre pasado, Melissa Fernanda Cañas Uribe, consiguió un local en un barrio popular de Bucaramanga, y empezó una nueva aventura en su vida: el emprendimiento. Ya graduada de Negocios Internacionales en la Universidad Santo Tomás de la capital santandereana, dejó los libros y la teoría y se dedicó a tejer el futuro como si la juventud la estuviera hostigando.

No tiene tradición familiar empresarial. Sus padres son docentes, aunque sus abuelos tuvieron un almacén de generalidades. Pero ella, que nació en Pamplona, en medio de brisas mañaneras, y se crió en Cúcuta, donde el calor castiga con esmero, creció ungida de moda y se matriculó en una carrera que le diera visión de mundo y de tradición.

“Yo siempre he sido una apasionada por la moda”, nos dice en el recinto de la fábrica, en un espacio de 25 por 25, donde opera el jefe de producción, el artesano de los cueros, el artista de las suelas y unas señoras que tejen con devoción y se hacen ajenas a la intromisión de la visita.

Las tendencias marcan el rumbo

Pero la moda no es suficiente –dice Melissa-, y explica que lo más importante son las tendencias, las tradiciones y el estilo de vida. Bajo ese concepto, casi impropio de una mujer apasionada por las matemáticas, asignatura que le proporcionó las mejores calificaciones, creó Sanbraz, la fábrica de sandalias que no son de cualquier categoría porque en sus bases y en sus entornos llevan el arte wayuu.

¿Sandalias decoradas con motivos wayuu, ajustadas con brazaletes coloridos y trenzas abrazadoras que según los gustos pueden llegar hasta la frontera de la rodilla? Sí. Los colores también pueden ser sombríos, ocres y terrosos como gusta en el interior del país, porque Melissa se ha dado a la tarea de analizar los gustos y preferencias de sus potenciales clientes situados arriba, en el mar, y abajo, en la cordillera, y en Europa y en Asia, y según dice, en Suramérica donde tiene su ojo avizor listo.

¿En dónde está el negocio?

Sanbraz, que traduce sandalias y brazaletes, surgió de la observación y de una alternativa de negocio. Los pies merecen lo mejor, las mujeres se fijan en ellos y la moda los privilegia. Pero Melissa quería salirse del molde tradicional y pensó en diversas alternativas.

Si bien la empresa entró en operación en noviembre de 2016, fueron seis meses de cráneo puro, de curiosear, de espiar en la red, de fisgonear. “En moda las tendencias son claves y hay que estar vigilante”, advierte Melissa, que tiene en el área de marketing a Joan Steven Aceros, un administrador de empresas de la UNAB, a quien conoció en cualquier parte y ahora es su novio y escudero del proyecto.

Al producto había que incorporarle novedad y a la vez cumplir una función social, que ella denomina negocio justo, como tal vez escuchó en la cátedra de comercio internacional. Estuvo pendiente de eventos de moda y un día se le incendió en bombillito creativo: sandalias con adornos wayuu, algo así como las manecillas que llevan los bohemios, los hippies modernos y los adultos de carácter alternativo en sus muñecas. Solo que para los pies, con avanzadas hacia el tobillo y quizás más hacia arriba.

Las sandalias, con motivos wayuu, ya se venden en los mercados de París y Singapur.

Las sandalias, con motivos wayuu, ya se venden en los mercados de París y Singapur.

Paso a paso

Para la calle, fabulosas. Y para la playa, espectaculares. Pompa al borde del mar. Un hechizo en la arena. La idea se materializó a finales del año pasado, cuando la economía retrocedió a la misma velocidad que se tramitaba la reforma tributaria. Pero en negocios, la peor consejera es la indecisión, y el contacto con los clanes wayuu ya estaba establecido.

Los primeros modelos fueron limitados y dos tiendas en el centro histórico y Bocagrande, en Cartagena; Casa Prado, en Barranquilla, y Doppia en Bogotá, fueron los primeros interesados. Las muestras gustaron y los pedidos no se hicieron esperar.

Finales de noviembre y todo diciembre presentaron tendencias halagadoras para el emprendimiento y Melissa sintió que la iniciativa iba por buena ruta y entonces pensó en nuevos estilos, unos más mezclados de colores que otros, algunos con entornos ascendentes y cruces infinitos que convierten los pies en una provocación. Visual, ¡Claro!, está.

Los proveedores de las trenzas y adornos tradicionales son las comunidades indígenas de La Guajira.

Los proveedores de las trenzas y adornos tradicionales son las comunidades indígenas de La Guajira.

De viaje al otro lado

Sí hemos tenido éxito aquí, por qué no en otro lado, pensaron Melissa y Joan Steven, el hombre del marketing y de las redes sociales y de la realidad virtual. La tarea tenía antecedentes previos porque a través de internet se habían observado mercados internacionales y se habían explorado alternativas en ferias y eventos de moda.

En Francia se presentó la oportunidad. A los dueños de Brazilian Bikini Shop les gustó el producto, pidieron la primera muestra y luego el envío de posicionamiento. París, la ciudad de la moda, donde está el diseño de la calidad y la ropa bonita, estaba en las pretensiones de Sanbraz, de modo que en menos de tres meses de operación el sueño estaba en ciernes.

Pero luego, se concretó otro pedido en Singapur, en donde –no crean la moda es exigente-, y se empezó a abrir la alternativa del mercado asiático, sobre todo en aquel país de poder adquisitivo abrumador, tanto así que el ingreso per cápita supera los 55.180 dólares.

“Ya hemos enviado al exterior 220 pares de sandalias”, dice Melisa, tras indicar que a los asiáticos les gustan los colores encendidos. Se está preparando otro envió a París y a Singapur y hay negociaciones con boutiques de Alemania y varios países suramericanos.

Las cuatro esencias

¿En dónde está el éxito en tampoco tiempo? No solo en la calidad y novedad del producto, sino también a estar a la vanguardia con las tendencias de la moda, explica Melissa, una joven entusiasta, quien empezó hace tres meses de cero, sin financiación de los bancos y sin el apoyo institucional.

Creatividad, innovación, entusiasmo y persistencia son sus dogmas. Ella está convencida que, sin en tres meses, sus productos están en tierras tan lejanas, en un año el negocio estará en muchos más países, con nuevas estilos y nuevas propuestas.

Antes, dice, no había presupuesto para viajar a los grandes eventos de la moda. Ahora ya está pensando en Milán, quizás Las Vegas, y por qué no, Hong Kong.