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El emprendimiento artesanal, una labor que dignifica

Teresa navarro, presidenta AMAM

Por: Diana Cely

BOGOTÁ, 10 ene (Colombia-inn) – Prendas de vestir bordadas, hamacas y esculturas talladas en piedra son algunas de las piezas elaboradas a mano por mujeres colombianas que encontraron en las artesanías un sustento para ellas y sus familias, además de un estilo de vida, que cambió su realidad como la de sus comunidades.

Teresa Navarro, Dalida Pacheco y Ruth López, son algunas de esas mujeres provenientes de zonas del país en situación de conflicto, que fueron afectadas por problemáticas como el desplazamiento forzado u otro tipo de violencia, y que pusieron a prueba la tenacidad de algunas de ellas como madres cabeza de familia.

Tal es el caso de Teresa, quien desde hace 20 años se dedica a la elaboración de prendas de vestir para mujeres, hombres, niños y niñas con las técnicas de bordado, calado, deshilachado y tejido en crochet. “Uno va tejiendo los sabores y los sinsabores, es una terapia”, expresó la mujer en entrevista con Colombia-inn.

Teresa es la presidenta de la Asociación de Mujeres Artesanas de Mompox (AMAM), integrada por 14 mujeres que desde sus diversos saberes se dedican a la confección, el bordado y a la elaboración de accesorios en totumo y madera.

Bordados AMAM

“Somos mujeres cabeza de familia mayores y nos dedicamos a esta labor bonita, que es ancestral, viene de nuestros antepasados y fue aprendida en el colegio”, recordó la artesana del departamento de Bolívar.

Dalida, por su parte, proviene de San Jacinto (Bolívar), e integra de la Asociación Tejedoras de ese municipio, conformada por nueve mujeres que desde el 2001 se dedican a la tejeduría, diseño y comercialización de ese tipo de productos. Hamacas, individuales, cojines, bolsos y mochilas, son algunos de los artículos que ellas elaboran.

“La artesanía fue un refugio para nosotros en esa época de conflicto. Los hombres no podían ir a los montes a trabajar. Muchos de nuestros esposos, nuestros papás, nuestros hermanos, murieron de pronto en ese tiempo. Nos refugiamos todas en hacer los tejidos y eso nos ayudó a salir adelante”, explicó Dalida.

Seguidamente la mujer destacó cómo esa labor ayudó a cambiar la cara de la región. “En la población de San Jacinto sucedieron muchos casos de desplazamiento, de muerte, de secuestro… hoy día, gracias a Dios, vivimos un poco más tranquilos. (El pueblo) es más visitado, se está proyectando como un destino turístico… Entonces sí nos ha servido nuestro trabajo para demostrar, para comercializar en el mundo entero lo que hacemos allá”, aseguró con orgullo.

Entre tanto, en Santa Marta, Ruth se dedica a la elaboración de esculturas, artesanías y accesorios tallados en piedra. “Nosotros trajimos la piedra tallada o piedra jabón de la Sierra Nevada de Santa Marta. Es elaborada totalmente a mano, hacemos máscaras, accesorios, collares, en ese material”, precisó.

Al igual que Dalida y Teresa, a través de la artesanía, Ruth ha logrado conseguir el sustento diario a su hogar. A futuro, espera que su arte la lleve aún más lejos y poder comercializar sus obras en el mercado internacional. De acuerdo con sus declaraciones, es en el exterior donde su labor ha conseguido mayor demanda.