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Un hotel en Huila para desconectarse del mundo

El Carambolo Hotel hace parte de una iniciativa de la Cámara de Comercio de Neiva y de nueve empresarios, que busca impulsar la industria turística en la región a través de ‘La ruta de turismo rural de lujo – Luxury Huila’.

  • En El Carambolo Hotel se encuentran excelentes habitaciones rodeadas por árboles frutales, y armonizadas por los suaves sonidos del ecosistema viviente en donde está ubicado.
  • En una sola jornada los turistas pueden observar hasta 30 variedades de aves entre las que se encuentran el colibrí, el azulejo, el pájaro carpintero, las garzas y las mirlas. Por ello, incluso, las habitaciones del hotel tienen nombre de ave.

 

Por María Angélica Huérfano B.

RIVERA, Huila, 29 jul (Colombia-inn) –El municipio de Rivera, Huila, es un enclave natural con una inmensa riqueza en biodiversidad, en medio de la cual se encuentra El Carambolo Hotel, una alternativa que ofrece a los turistas un buen descanso en medio del paisaje verde, con experiencias únicas y un servicio inigualable.

El Carambolo Hotel ofrece excelentes habitaciones, rodeadas por árboles de distintos frutos, y armonizadas por los suaves sonidos del ecosistema viviente en el que está ubicado.

“Nuestros huéspedes tienen una experiencia completa aquí. Disponen de habitaciones confortables, con los sonidos de la naturaleza de fondo, mientras se alimentan de comida sana y observan las maravillas de este municipio y sus alrededores”, asegura Carlos Fernando Claros, fundador y gerente del hotel, en entrevista con Colombia-inn.

Y es que la geografía de Rivera, conocido como el ‘Municipio Verde de Colombia’, cuenta con distintos pisos térmicos, además de ser un territorio bañado por las aguas de los ríos Arrayanal, Frío, Blanco y el imponente Magdalena. Por ello, los visitantes que llegan a El Carambolo buscan desconectarse de las ciudades y disfrutar de un mundo más natural.

Hay tanta biodiversidad en este lugar, que no es coincidencia que sea la ‘patria chica’ del escritor José Eustasio Rivera, autor de ‘La Vorágine’, una novela reconocida como ‘naturalista’ por sus numerosas referencias a los ecosistemas boscosos.

De hecho, en 1943 y como un homenaje al escritor, este municipio empezó a llamarse Rivera, puesto que antes se le conocía como San Mateo.

En El Carambolo los turistas amantes de las aves pueden avistarlas al interior del hotel. En una sola jornada se pueden ver hasta 30 especies entre las que se encuentran el colibrí, el azulejo y el pájaro carpintero.

Huila de lujo

El Carambolo Hotel hace parte de una iniciativa de la Cámara de Comercio de Neiva y de nueve empresarios quienes buscan impulsar la industria turística en la región, a través de ‘La ruta de turismo rural de lujo – Luxury Huila’.

Esta ruta inicia en el desierto de la Tatacoa y termina en San Agustín, atravesando municipios como Garzón, La Jagua y Rivera. Con este proyecto se busca que los visitantes descubran la gran oferta turística del Huila más allá de Neiva.

Además, el programa no solo beneficia a un grupo de emprendedores, sino que es una apuesta para fortalecer la industria e impulsar la competitividad de la región de manera que pueda aprovechar sus potencialidades y convertirse en un importante destino turístico en los próximos años.

“Esperamos que la gente del municipio participe y que se una a este proyecto. Vamos a tener un importante impacto en la economía comunitaria, en muchas regiones que podrán encontrar oportunidades en el desarrollo del turismo”, señaló Claros.

Viviendo la paz verde

El ambiente paradisíaco en el que se levanta el hotel, se complementa con un centro de spa llamado DeWala, un vocablo de la comunidad indígena paez que se traduce como ‘el sanador del cuerpo y el espíritu’. Allí se ofrecen relajantes masajes y chocolaterapia, entre otros servicios, para el bienestar de los huéspedes. Esta es, sin duda, una experiencia de tranquilidad y paz que conecta a los turistas con el mundo natural que los rodea.

La comida también es muy especial. Se sirven platos típicos de la región, pero con una perspectiva sana, de manera que se realizan algunos cambios para ofrecer una alimentación balanceada con nutrientes orgánicos. Incluso las ensaladas se preparan con productos de la huerta del hotel, donde se pueden encontrar albahaca, rúgula, tomate cherry, hierbabuena, canela y otras especias y plantas aromáticas.

“Nuestro hotel se llama El Carambolo en homenaje a la fruta. Hemos sembrado varios árboles de diversas frutas, como el caimo, el zapote, el mamey, el árbol del pan, el madroño, la guayaba peruana, y la naranja, entre otros. Cuando llega la cosecha los turistas pueden probar las frutas y a futuro queremos organizar espacios para disfrutar de una experimental cata de frutas exóticas. Es uno de los grandes atractivos que tenemos”, agregó el emprendedor.

Aunque el negocio empezó a funcionar desde febrero del 2016, Carlos, un ingeniero civil, y su esposa, una arquitecta enamorada de los espacios, ya llevaban más de seis años trabajando en el terreno y planificando la construcción del lugar. Ellos abandonaron su carrera en una empresa de obras de infraestructura para dedicarse a su idea de negocio; reemplazaron el mundo gris del concreto por el universo multicolor del ambiente natural de Rivera.

Experiencias que marcan

La ubicación del hotel es estratégica y ha sido fundamental para el éxito del negocio. Está muy cerca de Neiva (la capital del departamento) y otros destinos de amplio interés como San Agustín, el desierto de La Tatacoa o la represa de Betania.

Carlos y su esposa han aprovechado esta característica para ofrecerles a sus huéspedes experiencias naturales en estos sitios, por lo que además de ser un lugar de descanso, El Carambolo Hotel es un centro de aventura.

Además, los turistas amantes de las aves pueden avistarlas en el interior del hotel. En una sola jornada se pueden ver hasta 30 especies entre las que se encuentran el colibrí, el azulejo, el pájaro carpintero, las garzas y las mirlas. Por ello, incluso, las habitaciones del hotel tienen nombre de ave.

Para quienes prefieren planes más caseros, el hotel dispone de un horno en el que los visitantes pueden preparar pan en compañía del chef y los auxiliares de cocina.

“Hace poco vino un bloguero inglés, un joven muy serio y tímido. Cuando vivió la experiencia en el horno, sonrió y se le notó la alegría, pues esa experiencia lo hizo recordar a su abuela con quien preparaba pan y galletas en su infancia. Detalles pequeños como este no representan gran esfuerzo para nosotros, pero pueden tener un significado muy importante para nuestros clientes”, destacó Claros.

La historia de Carlos y su esposa ilustra el impacto que un emprendimiento puede tener en la satisfacción personal y en el aporte a la sociedad. El Carambolo Hotel impulsa el desarrollo local, fortalece el interés por el medioambiente, genera empleos, robustece la industria a nivel comunitario y ofrece experiencias y sensaciones únicas a sus clientes.

“Siempre nos ha gustado el campo y creo que al invertir nuestro tiempo y esfuerzos en este proyecto, tomamos la mejor decisión”, concluyó el líder del emprendimiento.