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El aviturismo, una alternativa al sol y la playa en Santa Marta

Birding Santa Marta, con un grupo interdisciplinario integrado por 10 profesionales, está haciendo empresa con la naturaleza, sin afectar el ambiente y sin afectar a las comunidades locales que visitan con observadores de aves.

  • Birding Santa Marta estará presente con su experiencia y servicios en la exposición mundial de observadores de aves que se realizará en Filadelfia, Estados Unidos.


Por Claudia Bedoya Madrid

SANTA MARTA, sep. 17 (Colombia-inn) – A sólo 30 minutos de Santa Marta, por una vía secundaria recién pavimentada, visitantes y turistas europeos pueden observar, a menos de un metro de distancia, cómo se alimenta un colibrí, especie de ave que no existe en el viejo continente.

Este “comedor para colibríes”, es lo primero que el biólogo Gabriel Utria, fundador de Birding Santa Marta, les muestra a los clientes extranjeros cuando llegan a un antiguo convento transformado en hotel para prepararse a subir la montaña y dejar atrás el tradicional turismo de sol y playa.

Los colibríes no se inmutan con los visitantes, vuelan para atrás, rotan las alas en giros de hasta 180 grados, revolotean y se sostienen en el aire mientras se alimentan. Es un continuo ir y venir mientras se escucha la interminable variedad de sonidos que anuncia el paso de los conocidos periquitos de Santa Marta, especie amenazada y endémica, es decir, que solo existe en la región, por este bosque húmedo y vecino del mar Caribe.

“Estamos convirtiendo turistas en exploradores”, dice Utria, quien con sus dos hermanas y socias, crecieron en la montaña, aprendieron de pájaros, estudiaron en la ciudad (él biología y ellas contaduría y administración turística), regresaron y desde hace dos años, se han convertido en emprendedores y dinamizadores de la economía de subsistencia de las comunidades locales.

“Minca, dice orgulloso al referirse a este corregimiento de Santa Marta, considerado por los locales como la capital ecológica y puerta de entrada hacia la parte más alta de la Sierra Nevada, ubicada a 5.775 metros sobre el nivel del mar.

Esta zona, por estar aislada de la cordillera de Los Andes, es reconocida por los observadores de aves y ornitólogos, como la montaña con mayor número de especies de aves endémicas de América.

“Un tercio, 28 en total de las 90 especies de aves endémicas que tenemos en Colombia. Es un paso obligado para los observadores de aves que vienen al país a buscar especies únicas, endémicas. Entonces, tienen que pasar por Santa Marta… En ocho días puedes registrar 300 especies de aves, en esta ruta”, dice el biólogo con toda convicción.

Gustavo Utria quiere replicar el modelo de negocio de Birding Santa Marta en otras regiones del país para que esas otras regiones que también han sufrido el posconflicto, puedan beneficiarse con las divisas que genera este tipo de turismo con gran potencial y de alto valor agregado ahora en Colombia.

Primero, las comunidades

Birding Santa Marta ha puesto a las comunidades en primer lugar. Ese, dice Utria, es un elemento diferenciador frente a otros operadores que suma a contar con un equipo interdisciplinario, hacer algunos aportes sociales y “tener amor por la montaña”.

“Con nuestro modelo de turismo, vamos a esas comunidades, a esos sitios que nosotros visitamos, y les decimos a los dueños de las reservas naturales: mira nosotros te podemos traer clientes de observación de aves, esos clientes requieren unos servicios, alimentación, guía local, generamos un dinero y les damos un dinero para que ellos conserven el bosque”, comenta.

Otro de los pilares de la operación de Birding Santa Marta lo constituyen los convenios con fundaciones especializadas para estudiar las aves. “Nosotros enviamos a nuestros guías para que sean asistentes de ellos y así contribuyan a la investigación, a generar conocimiento de esas aves para que los gobiernos puedan tomar decisiones de conservación frente a esas especies”, explica el biólogo.

Esta labor ya la están realizando con especies de aves amenazadas, endémicas y migratorias en la península de La Guajira y en la Sierra Nevada de Santa Marta. Adicionalmente, apoyan el fortalecimiento de las organizaciones de base de las comunidades a dónde llegan con los visitantes y una escuela de primaria en la Sierra Nevada de Santa Marta.

“A los niños les damos charlas sobre la conservación de las aves, sobre la importancia de las aves en el ecosistema y a veces llevamos a los clientes para que interactúen con esos niños. Algunos de los clientes también hacen donaciones para hacer arreglos en la escuela, donamos libros, botiquín o cosas que se necesiten”, comenta Utria.

Volar alto

Experiencias y aves únicas, seguridad y servicio es lo que Birding Santa Marta y su fundador, Gabriel Utria, presentarán en la exposición mundial de observadores de aves que se realizará entre el 29 de septiembre y el primero de octubre de 2017 en Filadelfia, Estados Unidos.

“Formalizarse sí paga”, dice Utria, para explicar el largo proceso y los dos años de actividades realizadas por un grupo interdisciplinario de 10 profesionales dispuestos a volar alto con Birding Santa Marta y a innovar al atreverse a ofrecer alternativas diferentes al tradicional destino de sol y playa.

Para Utria, convertirse en operador turístico especializado en avistamiento de aves, como todo emprendimiento, no ha sido fácil, pero tiene un recuerdo especial de su vida de adolescente, en la parte alta de la montaña en una estación biológica del Parque Nacional Natural Tayrona.

Vio a muchos biólogos hacer investigaciones con ranas y plantas. También ayudó a crear corredores de conservación de aves. En la Universidad del Magdalena, lo que aprendió le sirvió para recibir grupos de observadores hace seis años. Con ellos conoció los nombres de aves en inglés e incursionó en el mercado del aviturismo.

“Conocí diferentes regiones, lo que los observadores y ornitólogos buscan en Colombia y ahí entendí el potencial que tenía el norte del país para el avistamiento de aves. Además, no había otro turoperador especializado formalizado en Santa Marta”, comenta.

Hace dos años y medio empezaron a volar alto, comenzaron a operar con todas las de la Ley y formalizados para desarrollar los otros proyectos sociales. Este camino lo han recorrido de la mano de Procolombia, la Cámara de Comercio de Santa Marta, iNNpulsa, el Programa de Transformación Productiva, PTP, entre otros.

“Ya hoy somos 10 empleados permanentes en la empresa entre administradores, guías locales en La Guajira, La Sierra Nevada, Ciénaga Grande de Santa Marta y Barranquilla”, comenta tras recordar que el año pasado, con apoyo institucional asistieron a una misión en España para aprender a elaborar paquetes turísticos para el mercado internacional y segmentar mercados.

Hace dos años también comenzaron a tener contacto con la organización Audubon, que tiene un millón de afiliados y apasionados por el avistamiento de aves en los diferentes estados de Estados Unidos.

Tras reciente misión a Perú, tienen proyectado comenzar a ofrecer paquetes multidestino gracias a la relación establecida con otros 24 empresarios de Bolivia y Perú. Adicionalmente, quieren organizar y liderar un festival nacional o internacional de aves en Santa Marta.

Turismo sostenible

Para Birding Santa Marta, su mercado priorizado es Estados Unidos por la cercanía y tener aeropuerto internacional en Barranquilla, a donde los visitantes pueden llegar directamente. El paquete estrella es de ocho días.

“Ese plan incluye todo desde transporte, alimentación, guianza, hoteles, absolutamente todo. Desde que recogemos los clientes en el aeropuerto hasta que los dejamos en el aeropuerto nuevamente”, dice Utria.

Sus productos los distribuyen por la página web, redes sociales o clientes directos. También hacen alianzas con mayoristas de Estados Unidos y Colombia que los reconocen por ofrecer un servicio de calidad formalizado.

Atienden máximo ocho observadores por grupo. Son personas, generalmente con edades entre los 50 y 70 años, en su mayoría, jubilados y no hacen escala en Bogotá.

“Estamos demostrándoles a las autoridades locales que Santa Marta no es solamente sol y playa y que hay toda una oferta de turismo de naturaleza que hace unos años no se podía explotar porque también había problemas de orden público y hoy estamos demostrando que se puede explotar esa biodiversidad, haciéndolo sosteniblemente”, concluyó Utria.