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Educación con inclusión, la misión de doña Mercedes Patiño

Con el objetivo de brindar inclusión en la educación superior, la Iberoamericana ha implementado procesos apropiados para beneficiar a la población discapacitada / Foto: Nicolás Acevedo.

  • Mercedes Patiño convirtió una situación familiar en un emprendimiento educativo y social con inclusión.
  • Estudiantes con limitaciones auditivas y visuales, entre otras, así como madres comunitarias y cabezas de familia, e incluso víctimas de violencia, se capacitan en la Corporación Universitaria Iberoamericana, mejorando su calidad de vida.
  • Colombia-inn e iNNpulsa conmemoran el Dia Internacional de la Mujer y rinden homenaje a las emprendedoras e innovadoras que trabajan con empeño por un mejor país.

Por Leonardo Numpaque Moreno.

BOGOTÁ, 8 mar (Colombia-inn) – Mercedes Patiño y Luis Hernando Ramírez se conocieron en México mientras cursaban estudios de educación superior, ella en su pregrado de fonoaudiología y él en una maestría en Sicología. Los gustos afines hicieron que esa amistad creciera y se convirtiera en amor.

En 1973, casados, y con una hija que presentaba dificultades de aprendizaje, doña Mercedes y don Luis Hernando dieron vida a la Fundación Centro de Educación Especial Skinner, en el que no solo atendían a niños y jóvenes con discapacidad cognitiva, sino que también enseñaban a los padres, terapias para tratar a sus hijos en casa.

“Comenzamos a mirar cómo darle forma y cuerpo a una institución de educación superior. Entonces empezamos creando dos programas en educación: educación prescolar y especial”, recordó la cofundadora del centro educativo que, en 1978, se convirtió en el Instituto de Pedagogía Infantil.

El Instituto comenzó con 38 personas y con dos programas técnicos profesionales que fueron evolucionando hacia carreras afines a la salud. En 1984 se convirtió en institución tecnológica.

Con el paso de los semestres el Instituto fue incursionando en carreras afines a la salud, llegándose a convertir en institución tecnológica, en 1984, e institución universitaria, en 1992, ya con el nombre de Corporación Universitaria Iberoamericana, con un objetivo y una filosofía que doña Mercedes mantiene desde su cargo como presidenta del centro docente: la inclusión.

Y es que, como profesional, pero ante todo como mujer, esta emprendedora ha dedicado gran parte de su vida y de su obra a ofrecer educación superior a personas con algún tipo de discapacidad, pero también a formar profesionalmente a madres comunitarias, cabezas de familia o víctimas de violencia, en áreas como la pedagogía, el lenguaje de señas y otras habilidades que mejoran su calidad de vida.

Inclusión en la educación superior

La Íbero, como es conocida, a diferencia de otros centros similares viene implementando la inclusión desde su génesis. Y eso, a su vez, la ha convertido en un modelo innovador en lo social y en lo educativo. Actualmente, 23 estudiantes con dificultades auditivas cursan sus estudios profesionales allí, con el apoyo de profesores capacitados en el lenguaje de señas o con el acompañamiento de intérpretes, de ser necesario.

Además, estudiantes con discapacidad visual, motora y cognitiva también hacen parte de la comunidad universitaria de la Iberoamericana.

Desde 2015 la universidad desarrolla un convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), para capacitar de manera profesional a las madres comunitarias del país. A la fecha, 500 de esas mujeres, que en promedio cuidan diariamente a 25 niños, se han beneficiado del programa, desempeñando su labor de manera más eficiente y mejorando su calidad de vida.

Actualmente la universidad cuenta con más de 10.000 estudiantes en sus 16 programas de pregrado y seis de posgrado, de manera presencial y virtual.

Para doña Mercedes es un orgullo afirmar que “el profesorado está muy bien capacitado y la mayoría maneja el lenguaje de señas para impartir las clases magistrales”.  Además, explicó que para los estudiantes con dificultades o limitaciones visuales, también se habilitaron herramientas en braille, de manera que sus estudios se realicen de la mejor manera posible.

 “Más que una universidad, es una oportunidad para estudiar, de poder ser profesional sin importar la condición. Si no fuera por la universidad, no estaría hoy donde estoy, no sé qué estaría haciendo”, afirmó a Colombia-inn, Johana Bejarano, quien a pesar de su discapacidad visual se graduó en Pedagogía Infantil.

“La Ibero es mi gran familia, significa mi gran oportunidad, sentirme llena de expectativas”, dijo por su parte María del Pilar Orjuela, madre comunitaria del ICBF, que tiene su jardín en el municipio de Choachí, donde cuida a 14 niños desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, de lunes a viernes.

Con el empuje que la caracteriza, doña Mercedes también sacó la universidad de las paredes físicas y la llevó virtualmente a los hogares de aquellas personas que, por diversas razones, no pueden acceder materialmente a las aulas. De esa manera ofrece sus programas educativos en más de 100 municipios del país.

Cerrando brechas por medio de la educación

Para la cofundadora y presidenta de la Fundación, el objetivo máximo de su labor se dirige a cerrar brechas por medio de la educación, dándole la posibilidad a todas las personas de mejorar su calidad de vida.

En consecuencia, los programas de pregrado y posgrado en la Iberoamericana, se han venido orientando para hacer de sus estudiantes unos emprendedores convencidos de que pueden hacer realidad esas ideas que, muchas veces, por temor, no pasan de una hoja de papel.