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Deliciosos productos del campo con cédula de identidad

La diseñadora industrial Catalina Duque dejó su empleo en una multinacional para dedicarse a comercializar productos campesinos sanos y tradicionales con escuela propia.

  • Un grupo de madres cabeza de familia de Guatavita utiliza técnicas ancestrales muiscas para producir deliciosos alimentos campesinos.
  • Comercialización directa a través de internet y ferias.
  • El lanzamiento contó con el apoyo de la Alcaldía de Guatavita.

 

Por:  Jaime Rivera García

BOGOTÁ, 20 sep. (Colombia-inn) – Los productos comercializados por la firma Tamsa, Tributo a la Tierra, tienen identificación. Se sabe quién los hizo, en dónde, por qué y para qué se elaboraron. Mejor dicho: estos productos vienen con cédula de ciudadanía y registro de nacimiento.

Tamsa, Tributo a la Tierra, es una empresa que comercializa productos elaborados con técnicas ancestrales por mujeres que conocen sus oficios gracias a que les fueron transmitidos de generación en generación.

Para ello Tamsa firmó una alianza con la fundación Nemcatacoa, integrada por madres cabeza de hogar de la población de Guatavita, en el departamento de Cundinamarca.

Nemcatacoa es la diosa muisca de las artes y oficios. Las integrantes de la comunidad de Guatavita elaboran los productos gracias a los saberes indígenas y Tamsa quiere comercializar esos artículos en Colombia y el exterior.

 “Ahora estamos comercializando directamente, enfocando los productos a fechas especiales. Queremos que las personas cambien y dejen de regalar objetos vacíos y regalen productos con magia, elaborados por manos campesinas, que cuenten historias y tengan sentimientos”, dijo a Colombia-inn, Catalina Duque, gerente de Mercadeo y fundadora de Tamsa.

Por eso, actualmente Tamsa ofrece varios productos campesinos reunidos en anchetas conformadas según la necesidad y presupuesto de cada cliente. En cada ancheta se explica de dónde salió el producto, cómo se fabrica y quién se beneficia con la compra.

Las principales productoras de la fundación Nemcatacoa son Vicky de Sáenz, Mireya Jiménez y Graciela Vásquez, quienes elaboran unos manjares tan raros como deliciosos: reducciones de frutas (sin agua y sin fructosa); queso crema con especias; productos derivados del cacao; yogurt natural; ají de uchuvas; pesto con maracuyá; granola artesanal (uchuva, maracuyá, mango, cardamomo y arándanos con miel y canela) y conserva de berenjenas.

Ellas son las integrantes de la fundación Nemcatacoa, de Guatavita, que se aliaron con la empresa Tamsa para producir y comercializar productos campesinos con recetas ancestrales. De izquierda a derecha: Vicky de Sáenz; Cecilia Daza (no hace parte del proyecto con Tamsa); Mireya Jiménez y Graciela Vásquez.

Cadena de negocio

Catalina explica que la cadena de negocio parte de cultivos orgánicos sembrados por campesinos, que producen unos alimentos de calidad, puros y saludables y se convierten en oportunidades de empleo para madres cabeza de familia, con recetas ancestrales y ahora, una comercialización directa a través de ferias y redes sociales.

Vicky, Mireya y Graciela, conocieron a Catalina cuando esta llegó a la comunidad buscando elaborar su tesis de grado sobre la reutilización de unas tinturas usadas para pintar lana.

Fue tal el cariño y la confianza generados que cuando el trabajo de tesis terminó, las damas de la comunidad le organizaron una despedida a Catalina y en la reunión le ofrecieron esos deliciosos manjares. Ella, chupándose los dedos preguntó: “¿de dónde sacaron esto tan delicioso?”, y las mujeres respondieron: “eso lo sabemos hacer porque nuestras mamás nos lo enseñaron y la mamás de ellas a ellas, y así sucesivamente”.

Catalina vio la oportunidad y empezó a comercializar directamente estos productos naturales. “Hicimos varias pruebas pilotos. La alcaldía de Guatavita nos colaboró y nos dio un local en comodato para hacer la prueba y nos fue súper bien. Yo trabajaba como diseñadora industrial en una gran empresa multinacional, pero con la acogida de los productos, empecé a pensar en dedicarme solo a los productos campesinos”, recordó.  

Queso con especias y pesto con maracuyá.

El riesgo es no arriesgarse

“Mi papá, me impulsó a ser independiente. El riesgo era no arriesgarnos y la pérdida iba a ser muy grande sino lo hacía. Él me dijo: ‘busca lo que te haga feliz. Vete a trabajar a Guatavita’ y yo pensé que estos productos tan ricos y naturales había que aprovecharlos y que a través de ellos podría ayudar a mucha gente de la comunidad para que generaran más ingresos y fueran más felices. Entonces me decidí”, confiesa.

“Al principio del negocio hicimos bastantes alianzas (supermercados, tiendas especializadas y restaurantes orgánicos), pero los porcentajes para los comerciantes eran absurdos. Ellos ganaban más que las señoras que se levantan a las tres de la mañana para cumplir con el pedido y eso no me parecía justo”, afirma Catalina.

Entonces decidieron retirar los productos de los puntos físicos donde los distribuían y empezaron a mercadear por internet. “Nos activamos muchísimo en la parte de ferias, en las redes sociales y empezamos a distribuir a través de pequeños emprendedores”, señaló.

“Cuando nosotros vendemos un producto, queremos que vaya más allá. Que no sea una mera transacción económica. En un supermercado uno no sabe quién cultivó ni quién empacó, quiénes están detrás de todo esto. Por eso se vuelve un consumo ciego, un consumo por necesidad. Nosotros queremos que el consumidor haga parte de la cadena y que empecemos a consumir lo nuestro para crear una economía circular”, concluye.

Así, cuando uno compra un producto natural de Tamsa, sabe de dónde viene y quién lo hizo. No es necesario pedir los papeles de identificación.

Los interesados en conocer más acerca de Tamsa, pueden ingresar a www.tributoalatierra.com o escribir a tributoalatierra@gmail.com o en Facebook tributoalatierra.

Tamsa comercializa productos para todos los gustos y presupuestos.