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De cortero de caña a industrial de guantes

El fundador y gerente de Guantes E. León, Luis Ángel D’ León, cuenta cómo pasó de ser un cortero de caña a producir hoy 10.000 pares mensuales de guantes industriales para grandes empresas del Valle del Cauca.

  • Cómo un curioso habitante de Pradera, Valle, pasó de cortar caña a producir 10.000 pares de guantes mensuales y otros elementos de seguridad industrial.
  • Guantes El León es un emprendimiento favorecido por el programa de iNNpulsa y la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla para el fortalecimiento de 40 pequeñas y medianas empresas del Valle del Cauca y el Cauca.

Por: Jaime Rivera García

PRADERA, Valle, 2 ago (Colombia-inn) – Luis Ángel D’ León empezó a laborar en el ingenio Riopaila Castilla, en 1976, como cortero de caña, el oficio de muchos jóvenes humildes del Valle del Cauca que solicitaban trabajo en las compañías productoras de azúcar del sur, el centro y el norte del departamento.

Pero Luis Ángel sabía desde ese primer día que no terminaría sus días laborales siendo cortero. Su gran sentido de la observación, el afán de superación y su espíritu solidario, lo hizo ir a buscar, en otras plantas industriales, guantes usados que ofreció al día siguiente a sus compañeros para proteger la salud y, por supuesto, aumentar el rendimiento.

Empezó a comprar guantes usados en varias empresas, los reparaba a mano volviéndolos a coser con una aguja capotera y los vendía directamente a sus compañeros.

Hoy, Guantes El León produce 10.000 pares de guantes mensuales y genera 22 empleos en su planta en Pradera, Valle, y en plantas satélites. “Me gusta trabajar con mi gente pradereña y que lo que hacemos con amor y calidad genere bienestar a muchas familias de mi pueblo”, enfatiza el emprendedor en diálogo con Colombia-inn.

Complementa su producción actual con distintos elementos de seguridad industrial como polainas, canilleras, fundas, delantales, mangas, ‘guantes ingeniero’, ‘guantes soldador’ y ‘guantes oficios varios’, fabricados en cuero, carnaza, jean y dril.

Por la independencia y la generación de empleo

D’ Léon fue empleado directo del ingenio Riopaila Castilla de 1976 a 1989, cuando su espíritu emprendedor lo hizo renunciar para ponerse al frente de su empresa. “Quería ser independiente, generar empleo y contribuir al bienestar de mi municipio, Pradera, y de la región”, afirma orgulloso.

Para lograr el desarrollo industrial de su compañía, D’ León destaca que: “desde mi retiro del ingenio en 1989, recibí el apoyo de la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla. Al principio solo trabajábamos mi señora, Doris Neiva Ramírez y yo. Compramos dos máquinas planas de coser de segunda y con eso empezamos a producir guantes”.

“Aprendimos rápido a diseñar, a fabricar y a producir. Trabajamos así un tiempo hasta que adquirí la habilidad para enseñar y compartir los conocimientos y que otros también produjeran”, agrega.

Guantes El León es una de las 40 pequeñas y medianas empresas vallecaucanas que se han visto favorecidas con el programa de fortalecimiento de la productividad que iNNpulsa (entidad del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que promueve el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial) y la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, pusieron en marcha en 2016.

Mejoramiento permanente e integral

“Nosotros, que arrancamos empíricamente, no solamente hemos aprendido a mejorar notablemente la productividad, sino que también hemos adquirido conocimientos sobre el funcionamiento de las empresas; esto nos ha llevado a tener orden para crecer y eso crea desarrollo para seguir dando oportunidad de empleo a nuestros conciudadanos”, expresa.

Después de todos estos años de trabajar y bregar no solamente para el bienestar de su familia, sino por el de sus compañeros de localidad, Luis Ángel es un convencido de que hay que trabajar con calidad.

Interrogado sobre la razón para que grandes empresas lo sigan manteniendo como proveedor en un mercado cada vez más competido, D’ León manifiesta: “La calidad debe ser la primera característica de los productos que uno fabrica para poder satisfacer y sostener a los clientes durante 26 años”.

“Debemos ser muy cuidadosos con la materia prima, los procesos, los terminados, los desperdicios que generamos y con las funciones que desempeña cada uno de los trabajadores para ser una empresa justa en todo sentido. Solo así seremos sostenibles para ir escalando y poder ofrecer más oportunidades a los habitantes de la región”, concluye.