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Colorganics, la innovación de los colorantes naturales

Colorganics, se prepara para replicar su modelo de negocio en el Urabá y otras zonas del país con el fin de impulsar el desarrollo comunitario.

  • La empresa Colorganics tiene más de 15 años de trabajo en investigación, producción y distribución de soluciones de coloración natural para la industria alimenticia principalmente, pero con un gran potencial para incursionar en las áreas de fármacos y cosméticos.
  • Ofrece alternativas desarrolladas localmente para sustituir un colorante importado, fabricar productos estandarizados según normas internacionales y elaborar soluciones para usos específicos en la industria.

 

Por: María Angélica Huérfano

MEDELLIN, 16 ago (Colombia-inn) – El uso adecuado de los beneficios provenientes de la biodiversidad del país es posible, como lo demuestra Colorganics, un emprendimiento paisa que elabora colorantes naturales generados por especies arbóreas nacionales, e impulsa el desarrollo de las comunidades locales con un modelo de negocio sustentable que parte de la innovación y la investigación.

La compañía ha recibido diversos reconocimientos y ha competido a nivel mundial, pues desde sus inicios se planteó la oportunidad de explotar sosteniblemente la biodiversidad del país, teniendo en cuenta los más exigentes estándares internacionales.

“Nuestra empresa tiene más de 15 años de trabajo en investigación, producción y distribución de soluciones de coloración natural para la industria alimenticia principalmente, pero con un gran potencial para desarrollarse en el área de fármacos y cosméticos”, aseguró Joaquín Eduardo Gamboa, gerente de la compañía y líder del emprendimiento, en entrevista con Colombia-inn.

Colorganics no solo produce soluciones de colorantes naturales para distintos sectores industriales, sino que también realiza toda una estrategia consultiva que identifica la necesidad del cliente, desarrolla un producto a la medida, relaciona los costos y aplica y valida esa solución.

Gracias a esta metodología, la empresa puede ofrecer alternativas generadas localmente para sustituir un colorante importado, fabricar productos estandarizados según normas internacionales y elaborar soluciones para usos específicos en la industria.

Actualmente la empresa está incentivando la siembra de achiote (una especie de arbusto cuyo fruto del mismo nombre se usa como colorante natural) en comunidades del Pacífico colombiano, específicamente en Chocó. El proyecto cuenta con el apoyo del programa Alianzas Productivas del Ministerio de Agricultura y beneficia a más de 150 familias campesinas con la siembra de más de 300 hectáreas.

Hacia el futuro, la compañía espera replicar este modelo en el Urabá y otras zonas del país con el fin de impulsar el desarrollo comunitario.

Una historia de amor con el achiote

En sus inicios, Colorganics se dedicó a investigar el uso del achiote como colorante natural para los alimentos. “Vimos el achiote como una especie de alto potencial que por su diferencia competitiva funciona muy bien. Solo crece en el trópico y las empresas americanas y europeas buscan los productos derivados de esta especie en países como Colombia”, explicó añadió Gamboa.

El achiote es un fruto que crece en el árbol del mismo nombre y que en Colombia se ha usado como colorante de condimentos, pero su aplicación en la industria de manera masiva, no ha sido muy estudiada.

Los Mayas lo utilizaban para pintar sus cuerpos y lo concebían como un don sagrado para la celebración de algunas de sus fiestas religiosas. Es justamente esta civilización la que bautizó al fruto del árbol con el nombre de ‘achiyotl’, vocablo náhuatl que significa ‘semilla’.

“Luego del primer prototipo empezamos a facturar cerca de 100 millones el primer año, usando un colorante natural a base de achiote. Logramos una línea de trabajo que hoy es nuestro modelo de negocio: el desarrollo a la medida. No es igual un colorante para un cárnico que para usar en una galleta”, advirtió el emprendedor.

El nombre técnico del colorante que se extrae es bixina, o ‘E 160b’ según la nomenclatura de aditivos alimentarios. En 2005, Colorganics resultó ganador de la Convocatoria Ley 344 Colciencias – Sena del proyecto de extracción de bixina a partir de la semilla de achiote, por medio de la cual confirmaron que en Colombia se podría desarrollar investigación para la explotación sostenible de recursos naturales. Dos años más tarde se realizaría la primera aplicación exitosa en la industria, con las galletas Noel.

Para 2011 el nombre de la empresa se empezaba a posicionar y recibió el Premio Innova del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. En ese mismo año, resultaron ganadores de la Convocatoria Alianzas Productivas, del Ministerio de Agricultura, con el proyecto de establecimiento de cultivo de achiote y cúrcuma en alianza con la comunidad de Río Quito-Chocó-.

Tres años después, con la intención de lograr un mayor impacto en las comunidades y contar con el apoyo de un aliado importante, estructuraron y pusieron en marcha un proyecto para la producción industrial de bixina en alianza con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid.

En 2015 recibieron un premio del programa de acompañamiento Pabe (Biocomercio Colombia e iNNpulsa) como una de las tres empresas de alto potencial en el área de biocomercio y también fueron reconocidos en dos años consecutivos como proveedor ejemplar de Nutresa por sus desarrollos en innovación y suministro de materias primas.

Pintando con más colores

“En Colorganics usamos únicamente colorantes naturales de origen vegetal. La marca tiene nueve años en el mercado, pero el proyecto como emprendimiento nació hace casi 17 años”, agregó Gamboa, quien es profesional de Negocios Internacionales de la universidad Esumer de Medellín.

Además de sacar provecho del achiote, la compañía produce colorantes de cúrcuma (amarillo), betanina (rojo), clorofila (verde), antocianina (morado), annatto (naranja) y carmín (rojo y vinotinto), todos naturales y procedentes de fuentes orgánicas.

Hasta el momento la historia de Colorganics refleja la realidad del emprendimiento nacional: el crecimiento es la contraprestación de la entrega y el esfuerzo constantes. Su modelo de negocio empieza a exportarse, pues actualmente están enviando algunos de sus productos a países como Perú, México y Estados Unidos.

“Estamos demostrando que es posible generar desarrollo de una manera sostenible y eso nos hace muy felices. Esperamos seguir trabajando desde la investigación y la innovación para ofrecer nuevos productos”, concluyó Gamboa.