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Colombiana Palm-Mixtex, a la vanguardia de las soluciones ambientales en la industria palmera

CEO de Palm-Mixtex, César Augusto Prada, quien explicó los adelantos e innovaciones en materia de tratamiento de residuos de la industria de la palma de aceite.

  • Con procesos industriales patentados, Palm-Mixtex va camino a convertirse en uno de los más importantes proveedores de abonos bio-orgánicos de una industria mundial que demanda 180 millones de toneladas de fertilizantes.
  • Reutilizando los desechos de la industria del aceite de palma, esta empresa se quiere convertir en una solución para el problema ambiental, y también en el principal proveedor de fertilizantes de la agricultura orgánica.
  • CEO de Palmixtex asegura que son la solución al problema ambiental de la industria del aceite de palma en Colombia y el mundo.

Por Álvaro Lesmes

Bogotá, 20 de oct (Colombia-inn) – Colombia ocupa el primer puesto en América Latina y el cuarto a nivel mundial en producción de aceite de palma, una industria que en el país mueve 800 millones de dólares anuales por la extracción de 1.272.522 toneladas de aceite en cultivos que alcanzan las 466.000 hectáreas, ubicadas en 125 municipios de 20 departamentos.

Debido a la magnitud de esta industria, su impacto ambiental también es grande, pues los residuos, que se calculan en más de 300.000 toneladas anuales, están contaminando aguas superficiales y subterráneas, deterioran el suelo y generan gases de efecto invernadero.

En mayo pasado, líderes indígenas de Colombia, Perú, Indonesia y Liberia, presentaron ante el Parlamento Europeo sus testimonios personales sobre los impactos de la industria del aceite de palma, y solicitaron que se refuercen las leyes frente a esta industria, con el fin de proteger el medio ambiente.

Consiente de estas necesidades, la empresa Palm-Mixtex, de origen santandereano, creó un producto que reutiliza los desperdicios de la industria palmera y los transforma en abono bio-orgánico, solucionando así la disposición de los desechos. Esa experiencia, a su vez, le permitió a la compañía convertirse en proveedora de abonos de la agricultura orgánica, una industria que cada día toma más auge.

“Abonos bio-orgánicos Palm-Mixtex nació para solucionar la problemática ambiental en la industria de aceite de palma en Colombia y en el mundo”, asegura César Augusto Prada, CEO de la empresa, que para el 2015 reportó ventas por 480 millones de pesos y que para el 2020 proyecta facturar 4.800 millones de pesos, sólo en productos orgánicos certificados.
“Nuestro producto principal, que es el abono bio-orgánico Palm-Mixtex, lleva el mismo nombre de la empresa, pero tenemos varias líneas de negocio, entre las que se encuentran los abonos sólidos y los abonos líquidos. También estamos desarrollando otros productos como turbas, briquetas y materiales para la industria de hidrocarburos”, agrega Prada.

Socio estratégico con US $800.000

Actualmente Palm-Mixtex busca un socio estratégico con capacidad de inyectarle 800.000 dólares a la compañía, con lo que se podrá automatizar la planta actual y construir una nueva, así como robustecer su canal de distribución, para ganar mayor mercado nacional e internacional, que consume alrededor de 180 millones de toneladas de nutrientes orgánicos al año.

“Nosotros estamos alineados con las megatendencias de producción verde a nivel mundial, con una tecnología patentada en Santander. Aparte de eso hemos tenido diferentes grupos en investigación que nos han dado como resultado nuevos procesos para transformar esos residuos, con una calidad certificada”, explica el directivo a Colombia-inn.

Buscando ser cada vez más rentables e innovadores

Según cifras de la compañía, que cuenta con un equipo multidisciplinar de socios con más de 25 años de experiencia, su margen de rentabilidad está por encima del 20%. Los costos de producción son un poco más altos, pues sus procesos aún no están automatizados y, además, deben comprar los residuos de la industria del aceite de palma.

Sin embargo, estos márgenes de ganancia deberían crecer sustancialmente, una vez se automaticen los procesos y que, en lugar de pagar por los desperdicios, sean las palmicultoras las que los remuneren, a cambio de certificados que indiquen que están cumpliendo con la normativa nacional en cuanto a la disposición final de residuos.

“Vamos a empezar a monetizar los residuos que nos están costando plata. Estamos empezando, necesitamos mejorar esa automatización de la planta para que los márgenes de rentabilidad aumenten. Hemos pensado en vender un 20% o 25% de la empresa para obtener los recursos que necesitamos para crecer”, concluye Prada.