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Chimi: amor por la tradición con diseño moderno y funcional

Santiago Morales con una de sus creaciones: un tapete en cuero y caña flecha en el que intervinieron más de 20 manos expertas.

– Empresario Bogotano crea y da trabajo a numerosas empresas artesanales

Por Jaime Rivera García

Bogotá, 11 nov. (Colombia-Inn) – A través de Chimi, su empresa, Santiago Morales combina técnicas artesanales milenarias con modernos sistemas de mercadeo, para llevar productos colombianos únicos al mundo entero.

Pero no es esta la única variable que Morales combina: en su propio interior este gestor social integra su yo profesional en un importante cargo oficial, con el yo creativo que vive investigando materiales y texturas para plasmar y desarrollar productos exclusivos, vendidos luego en ferias mundiales especializadas de diseño.

En el portafolio de Chimi (www.chimi.com.co) se puede encontrar una gran variedad de tapetes, tapices y muebles que combinan materiales ancestrales naturales como el yute, el cuero y la madera con el aluminio, para generar elementos únicos que atraen a compradores de todas partes del mundo.

Sobre el objeto de Chimi, Morales explica que consiste en explotar “el patrimonio cultural de Colombia en diálogo con el diseño vanguardista, abierto a la experimentación, y en cambio permanente, crear objetos y muebles que respondan a los espacios y los ritmos de la vida contemporánea”.

Otro elemento innovador de Chimi es que no solamente comercializa los productos terminados, sino que permite al cliente participar en la creación, investigando la textura, el color o el material que prefiera para tener un objeto personal y único.

Chimi nació en 2005, a raíz de una investigación antropológica que el yo ejecutivo de Morales estaba haciendo para el Banco de la República, para determinar procesos de producción de las culturas indígenas con materiales orgánicos como fibras y cueros.

En ese momento apareció el yo artista y Morales empezó a experimentar con las técnicas y materiales que encontró en su estudio y vino un proceso de realización personal.

Posteriormente se dio cuenta que los productos gustaban y se podrían comercializar para generar un proceso auto sostenible, económicamente factible y que diera posibilidad de mejorar el bienestar de muchas familias dedicadas a las artesanías.

Los productos artesanales de Chimi comenzaron a ser acogidos en el país y el mundo, tanto que en alguna ocasión en la que se le hizo un homenaje al expresidente estadounidense Bill Clinton, el salón en el que se realizó estuvo adornado con un tapete elaborado por las artesanas que trabajan con Morales.

Por eso, sus obras y productos se pueden encontrar en salones de renombradas empresas como Google o Davivienda.

En alguna ocasión el emprendedor puso un punto de venta cuyos resultados excedieron todos los cálculos pronosticados. En ocho días vendió la producción de tres meses. El éxito se hizo extensivo a las numerosas empresas clúster que hacen parte de esta cadena productiva, en su mayoría integrada por madres cabeza de familia.

Son empresas que conocen procesos de producción de generación en generación. En Chimi se combinan esas habilidades con diseños y aplicaciones para la vida moderna y una adecuada comercialización por internet, redes sociales y ferias internacionales.

El yo artista de Morales floreció cuando encontró que podría explorar y explotar la vena creativa sin descuidar para nada el yo profesional y ejecutivo de una entidad estatal.

Morales concretó un consejo que unos de sus jefes, en su larga carrera profesional, le había dado y que él asumió como mandato de vida: “para que un funcionario haga bien las cosas, tiene que tener pasión por la vida y amor al arte”