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Cartageneros convierten troncos abandonados en piezas únicas de decoración

Detalles de algunos de los objetos decorativos que elabora Vetas del Mar, con base en troncos de árboles depositados en las playas, luego de ser arrastrados por el rio Magdalena, a lo largo de su recorrido. (Foto Alejandro Tovar).

  • Con maderas abandonadas en playas de la Costa Caribe, el joven Diego Ochoa crea vistosas artesanías y objetos de decoración interior.
  • Familias de escasos recursos y carpinteros con limitaciones auditivas se benefician del emprendimiento cartagenero.

 

Por Carlos Osorio Pineda

CARTAGENA, 9 oct (Colombia-inn) – Un paseo a las playas de Galerazamba, en el departamento de Bolívar, disparó el ‘chip’ emprendedor e innovador del joven cartagenero Diego Ochoa, quien con el apoyo de su mamá, convierte hoy los miles de troncos que llegan a esas playas arrastrados por la corriente del rio Magdalena, en vistosas y codiciadas artesanías.

“Todo comenzó con un paseo familiar a las playas de Galerazamba, con mis papás y mis hermanos. Allí nos dimos cuenta que llega mucha materia prima, madera a la deriva que se deposita en la playa convirtiéndola en una especie de basurero, luego de ser arrastrada por el río Magdalena a lo largo de su recorrido”, cuenta Diego, un administrador de empresas de 24 años de edad.

En la fotografía aparece Diego Ochoa, el joven administrador de Empresas cartagenero que a partir de un viaje a las playas de Galerazamba, en Bolívar, creó Vetas del Mar, para convertir madera a la deriva, en vistosas artesanías y objetos de decoración interior. (Foto Alejandro Tovar).

La imagen de las grandes cantidades de troncos en la playa quedó grabada en la cabeza de Diego y le generó una inquietud: “¿Qué puede hacerse con ese material?”

Se puso a investigar y encontró que ese fenómeno “obedece a un proceso natural, ya que en las riberas de los ríos hay gran cantidad de árboles, pero cuando el cauce se desborda causa erosión y desprende los árboles que comienzan entonces un recorrido que termina en playas del Atlántico y de Bolívar”, en este caso Galerazamba, cuenta el joven en diálogo con Colombia-inn.

“Una vez supe de dónde provenía esa madera, me pregunté: ¿ahora qué se puede hacer con eso? Y como siempre había tenido la idea de un negocio propio, y me gustó mucho el material, llegué a la conclusión de que con base en él se podría hacer algún tipo de decoración interior”, continuó Ochoa, quien seguidamente recurrió a su mamá, una decoradora de Interiores que le brindó su apoyo y asesoría.

Aspecto de una de las playas de Galerazamba, en el departamento de Bolívar, ‘contaminada’ por los troncos de árboles que transporta hasta allí el río Magdalena, luego de su recorrido por el país. La madera allí depositada es aprovechada por Vetas del Mar para elaborar sus productos artesanales (Foto Diego Ochoa).

Así nació, hace siete meses, Vetas del Mar, empresa de la que Diego es el único propietario, pero que con su mamá integra un equipo que en poco tiempo posicionó sus productos en importantes mercados nacionales e internacionales, todo gracias a las redes sociales, sus principales canales de publicidad y de ventas, aunque sus obras se exhiben ya en destacadas vitrinas de la Ciudad Heroica.

No fue fácil comenzar y para ello el joven debió hacer una inversión cercana a los 18 millones de pesos, producto de unos ahorros con los que contaba, porque la tarea de recolectar los troncos que llegan a las playas, no es fácil ni barata.

Inicialmente, porque llegar a las playas de Galerazamba es dispendioso por su ubicación geográfica. Para ir hasta allí es necesario trasladarse en vehículos todoterreno y luego recorrer un buen trecho a pie. Además, porque de la gran cantidad de madera que llega al lugar, sólo el 3% sirve para ser tratada y transformada en las obras de decoración que elabora Vetas de Mar. Es decir, se requiere un delicado trabajo de selección.

Pero como la idea de Ochoa no era sólo convertirse en empresario, sino también aportar en materia social, sin pensarlo dos veces contrató a familias de escasos recursos del lugar y las hizo aliadas de su emprendimiento.

Ahora, esas familias de la zona perciben importantes ingresos como resultado de su labor en la recolección y selección de las maderas que luego se convierten en obras de arte. Un proceso al que llegaron luego de todo un aprendizaje para conocer cuáles y qué tipos de madera son adecuadas para el trabajo.

Sin embargo, allí no paró el compromiso social del joven emprendedor. El oficio de esculpir las maderas, lijarlas, ensamblarlas y convertirlas en espejos, lámparas, mesas u otros accesorios, está cargo de un equipo de especialistas: tres experimentados carpinteros que reciben las ideas de Diego y su mamá y las convierten en obras de arte. Y de los tres, dos tienen graves limitaciones auditivas.

En total, Vetas de Mar da trabajo directo a cerca de 10 personas, un número que puede incrementarse de acuerdo con la demanda de sus productos.

Y en los últimos tres meses, los pedidos de sus artículos se han disparado, como lo destaca Diego.

“Comenzamos elaborando lámparas, lámparas decorativas y para interiores. Piezas únicas en su género porque no es posible repetirlas, son piezas naturales. Nos dimos cuenta que podíamos hacer otros artículos y comenzamos a explorar con veleros, peces, espejos, mesas y otra serie de elementos decorativos. La demanda ha sido tal que hoy en día tenemos un portafolio bastante amplio de decoración interior”, anota.

Razón fundamental para que ya no sea solo las vitrinas de Cartagena las que quieran tener las artesanías de Vetas del Mar. “Ya hay almacenes de Barranquilla que quieren tener nuestros productos y estamos en conversaciones, pero claro, nuestro objetivo es expandirnos a otras ciudades principales como Bogotá, Medellín, Cali, a las que de por sí ya estamos haciendo envíos, con base en las solicitudes a través de las redes sociales”, precisó el joven.

Y esa es apenas una etapa del camino, porque como señala finalmente, esa ampliación de mercado tiene los ojos puestos en exportar a países como Estados Unidos, Argentina, Perú y Chile, entre otros.

Lo que sí descarta de tajo es la apertura de un almacén, porque está convencido que con base en las redes sociales y en el interés de las vitrinas de distintas ciudades de exhibir sus productos, las ventas están aseguradas, incluso, por los precios mismos, ya que las artesanías de Vetas del Mar están en un rango que va de los 132 mil a un millón 850 mil pesos, de acuerdo con el tamaño o complejidad de la obra.

“Somos únicos en Colombia, somos pioneros en un tipo de decoración de interiores que no existe y por eso no tenemos competencia directa”, concluye el emprendedor, tras señalar que ya está pensando en producir otro tipo de artículos, “porque la idea es innovar continuamente”.

Otros detalles de los objetos artesanales y decorativos que elabora Vetas del Mar en la ciudad de Cartagena (Foto Alejandro Tovar).