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BIO360° haciendo de fachadas y paredes, espacios de vida

Por Carlos Osorio Pineda

Cali, 15 nov (Colombia-inn) – Carlos Vargas no solo crea paisajes verdes sobre las desnudas fachadas y paredes de viviendas o edificios. Su emprendimiento, cuyas bases aprendió inicialmente en Australia y complementó en China y en Corea, va más allá: plasmar espacios llenos de vida con la mayor riqueza que tiene Colombia, su vegetación y su biodiversidad.

En los últimos 10 años, a través de su empresa BIO360°, con sede en Cali, este joven arquitecto y paisajista ha convertido los fríos muros y fachadas de diversas construcciones, en llamativos jardines verticales que alegran y refrescan a los habitantes o trabajadores de viviendas o empresas.

Su negocio no es único en Colombia y la competencia es fuerte, especialmente en Bogotá, pero BIO360° no sólo ha permanecido, sino que se afianza cada día más gracias a la calidad de sus trabajos.

“La mayoría de jardines verticales han fracasado por la improvisación y los costos que no permiten hacer algo de calidad. A nosotros nos toca innovar con calidad. Nos mantenemos por la innovación, la pasión, el conocimiento que tenemos, el trabajo. Los sistemas que manejamos hacen y van a hacer la diferencia”, aseguró Vargas en diálogo con Colombia-inn.

Y lo dice con la certeza de quien sabe que ya tiene en marcha un proyecto en el que utilizará una nueva tecnología, con materiales menos costosos, más ecológico, barato y asequible, a diferencia del actual sistema que es costoso y que, a pesar de sus beneficios, no está al alcance del común de la gente.

Hasta ahora los proyectos de este joven emprendedor, como otros similares en Colombia, utilizan elementos costosos como acero inoxidable y aluminio, además de que emplean sofisticados sistemas de riego que obligan al tendido de conexiones y tuberías. Además, son estructuras fijas, ancladas, lo que imposibilita su traslado.

Ahora, sus estructuras tendrán como novedad que se elaborarán con base en módulos, en un sistema tipo lego que permitirá no solo el traslado de un lugar a otro, con facilidad para montarlas y desmontarlas, sino que también puedan ser armadas poco a poco, de manera modular y, por ende, a un costo menor porque se adecúan a todos los presupuestos.

Ese nuevo modelo ya está en proceso de ser patentado, y fue clasificado por las autoridades respectivas como ‘invento’ porque no existe una innovación similar en el mundo.

“La nueva tecnología cambia el sistema de riego que, inicialmente, ya no estará atado a conexión alguna. Se trata de un sistema de riego natural, pasivo, que permite que la planta absorba el agua que necesita”, explicó Vargas.

Y agregó: “en el modelo actual, en una línea se pueden encontrar 120 plantas, y cuando se abre la llave todas las plantas reciben la misma cantidad de agua. Pero resulta que entre una y otra planta hay diferencias, e incluso si son de la misma familia, el requerimiento de agua es distinto, por ello en el nuevo sistema cada planta toma el agua que quiere y necesita”.

“Entonces, no hay conexiones, no hay desperdicio de agua. Es un producto ecológico en el que podemos utilizar aguas grises o de lluvia. Además, no hay que hacer algún tipo de cambio en la infraestructura de la vivienda porque se va armando como un lego. Se monta y se desmonta y se puede colocar donde el cliente lo quiera en muy pocos días”, señaló.

Igualmente, anotó, a diferencia del modelo actual, el nuevo proyecto funciona con módulos elaborados en cartón, plástico, madera u otros materiales.

“Puede ir en cualquiera de esos materiales porque lo importante es una cápsula diseñada por nosotros que va dentro del módulo y es donde está toda la ciencia del asunto”, dijo.

“Se trata de un elemento de PVC que he transformado. Usted puede ver ejemplos a nivel mundial y nacional de cómo se utilizan las botellas de ese material, pero nosotros le encontramos el ‘quid’ al asunto para generar diferentes niveles o segmentos, como si fueran reservorios de agua o filtros”, reveló Vargas.

De esa forma, concluyó su explicación, “logramos realizar una especie de corte de la naturaleza en dichas cápsulas, para que la planta tenga calidad de vida y el sistema radicular (raíces) crezca adecuadamente, entre otros beneficios”.

“Los jardines verticales no son un lujo. Se trata de una necesidad que crece día a día”, manifestó por otra parte el arquitecto y paisajista, quien también es diseñador urbano y arquitectónico, pero que no le ha ‘jalado’ a esos temas porque, afirma, en Colombia se les dejó eso a los políticos, que no saben nada del asunto.

“Usted lo ve desde un ángulo estético, pero la mayor riqueza de esas estructuras es el beneficio bioclimático les da a las viviendas. Entonces, si a las casas de interés social hechas en ladrillo, en tierra caliente, las forramos en verde, mejoramos la situación de sus habitantes, muchos de los cuales a media noche pueden estar en la calle, porque no aguantan el calor que emana del ladrillo”, expresó a manera de ejemplo.

El nuevo modelo ya está en marcha y para comercializarlo Vargas se esfuerza día a día, pero aún le falta cinco centavos para el peso, y por ello está en búsqueda de un aliado estratégico que le inyecte 119 millones de pesos, correspondientes al 30% del costo total, recursos que irán dirigidos a maquinaria, material y capital de trabajo durante cuatro meses, en los que se prevé deberán generarse las primeras ventas.

Hay que destacar que el proyecto participó en una convocatoria del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (Intal) del BID, y de la revista del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en la que fue elegido como uno de los cinco productos más innovadores de Latinoamérica y El Caribe.

“Los otros cuatro son puras aplicaciones digitales, fuimos el único producto físico, lo que nos llena de orgullo en una época donde todo es digital. El premio es un reconocimiento, pero lo hemos tenido más afuera que en Colombia”, concluyó Vargas.