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Alumnos que se disputan participar en clase y profesores más felices, gracias a Aulas Amigas

En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha: Laura Cadavid, directora del Deparamento de Marketing de Aulas Amigas; Oscar Lombana, director de Asistencia y Daniela Ocampo, líder de Impacto Social. Foto, Nicolás Acevedo.

  • Aulas Amigas, el proyecto de un joven bachiller paisa que está revolucionando la educación en Colombia y la región
  • Con tecnología de Aulas Amigas profesores evalúan pruebas en pocos minutos con gran ahorro de tiempo y esfuerzo

 

Por Carlos Osorio Pineda

MEDELLÍN, 5 abr (Colombia-inn) – Aulas virtuales sin importar dónde se encuentren, alumnos que se disputan participar en clase, profesores que ya no hacen miles de esfuerzos para que sus estudiantes se concentren, y un gran ahorro en la calificación de las evaluaciones, todo eso es posible gracias a un emprendimiento que revoluciona la educación en Colombia.

Hace ocho años Juan Manuel Lopera, un paisa proveniente de una familia de pocos recursos y quien apenas concluyó estudios de bachillerato, metió la cabeza en un proyecto emprendedor y constituyó la empresa Aulas Amigas, para abaratar y hacer asequible la tecnología a los procesos de aprendizaje.

“Aulas Amigas se dedica a apoyar maestros inspiradores, educadores que decidieron que si sus estudiantes, con el escenario tradicional, no estaban aprendiendo y no iban a lograr algo importante, era necesario buscar la manera de inspirar vidas y hacer algo diferente para que se viviera una gran experiencia en el aula de clase”.

Así define Oscar Lombana, director de Asistencia de Aulas Amigas, el objetivo de este emprendimiento que nació en Medellín, y actualmente tiene sedes, a nivel nacional, en Bogotá, Bucaramanga, Cali, Ibagué, Barranquilla, y hace presencia, además, en México y Quito.

Lopera, quien por estos días se encuentra en México, comenzó con asuntos sencillos como digitalizar los procesos de elección de los representantes al Consejo Estudiantil de los colegios, pero luego se concentró en ayudar a los profesores en un campo en el cual apenas comenzaban a moverse, el de generar clases innovadoras mediante la utilización de distintos recursos tecnológicos: videos, interacción, juegos, entre otros.

Según Lopera, con esos recursos podría generarse una experiencia única para los estudiantes, que les haría más agradable participar en las clases; y a los profesores los haría sentir más cómodos, al contar con más herramientas para motivar a sus alumnos.

Tomi es el revolucionario artefacto inventado por Juan Manuel Lopera, que va acompañado por un lápiz óptico y por sus características puede llegar a cualquier rincón del país. Foto Nicolás Acevedo

Tomi, el producto innovador que revolucionó las aulas de clase

Así nació Tomi, el producto líder de Aulas Amigas, un pequeño dispositivo que permite a los profesores convertir cualquier pared o superficie en una pizarra digital interactiva, para lo cual sólo se necesitan un computador, un proyector y un lápiz óptico (que viene con el aparato), sin necesidad de conexiones a internet.

Paralelamente, Lopera y un equipo de cerca de 200 profesionales de diversas disciplinas, entre ellos pedagogos, ingenieros, investigadores, han desarrollado todo un software educativo para que, alumnos y profesores, se ‘gocen’ las clases, en todo el sentido de la palabra.

Y es que, como aseguran los colaboradores del emprendedor, ahora, gracias a Tomi, los estudiantes se disputan pasar al frente, o a la ‘pared’, según el caso, y los profesores ya no tienen que pensar en cómo hacer que los alumnos sean más participativos en clase.

Tomi ya hace presencia en más de 25.000 escenarios educativos de Colombia y el exterior (escuelas, colegios, centros de capacitación, incluso en cabildos indígenas), y al menos 7.000 educadores lo han adquirido para mejorar su labor, ya que tiene un valor de apenas 1.300.000 pesos, comparables con los 15 a 20 millones que cuesta en el mercado una pizarra digital interactiva.

Ahora, en una decisión acorde con su intención de masificar la tecnología y de hacerla más asequible a los profesores, Aulas Amigas ofrece planes de financiación que no requieren de bancos o establecimientos financieros, sino que se prestan en la misma empresa antioqueña.

Califica.la, es otro de los dispositivos creados en Aulas Amigas, que le ahorra muchas horas de tiempo a los profesores al momento de calificar las evaluaciones. Foto Nicolás Acevedo.

Lo importante no es el dispositivo, sino todo el acompañamiento

Tomi, no se vende sólo.  Por el contrario, la adquisición del producto significa la asesoría de un equipo que durante 18 meses acompaña a los establecimientos educativos y a los profesores, no solo para enseñarles a prender o apagar el dispositivo, sino cómo apropiar la tecnología y usarla de la mejor manera. Ello significa, en resumen, apoyar al educador para que genere un impacto diferente y un hito en el aula de clase.

Una segunda línea, para aquellos educadores que no pueden acceder a las instalaciones de Aulas Amigas, ni física ni virtualmente, incluye 12 horas de formación presencial, y la visita periódica a la región, durante seis meses, por parte de un asesor.

La labor de Aulas Amigas se extiende también a los padres de familia, entendidos como coeducadores, y para ello les brinda una formación dirigida a que entiendan el escenario educativo, de manera que puedan comunicarse mejor con el profesor y, entre los dos, brindarle una mejor educación al alumno.

Como Tomi es un producto que es adquirido por gobernaciones y alcaldías con destino a establecimientos públicos, Lopera ideó otro artefacto: MIMO (Mesas Interactivas) que permiten a gobernadores, alcaldes o secretarios de educación, mantenerse informados, en tiempo real, de cómo están siendo utilizados los dispositivos, qué profesor o profesores los usan, para qué están siendo empleados, por cuánto tiempo, y en qué materias.

Ya no se requieren horas y horas para calificar evaluaciones

Pero Aulas Amigas va más allá. En su afán de mejorar y facilitar la labor de los educadores, la empresa ha desarrollado otros productos, como Califícala, un sistema de evaluación automática que le permite al educador un gran ahorro de tiempo en el momento de calificar las pruebas.

Se trata de un sistema mediante el cual un profesor, en una plataforma en la Nube, crea las evaluaciones de opción múltiple con una sola respuesta correcta y las imprime.

El programa incluye un escáner portátil y un block de hojas de respuesta al estilo del Icfes. Una vez los alumnos entregan las hojas con las respuestas, el educador las escanea (tiene capacidad para 1.000 hojas) y se evitar cargar con el paquete hasta la casa.

Ya en su vivienda, el profesor conecta el escáner al computador, abre el software donde creó las preguntas y, en segundos, este le muestra los resultados para que pueda imprimirlos. También puede crear una gráfica estadística con el puntaje más alto, el más bajo, el promedio y otras variables de interés para el evaluador.

Califícala es un producto que tiene un valor cercano a los 1.650.000 pesos y, que, siguiendo la filosofía de Lopera, también puede adquirirse con un plan de financiación.

Según Lombana, “los profesores ahora están felices porque Aulas Amigas, que trabaja para ellos, les da no solamente las herramientas para pensar en cómo hacer una clase llamativa, sino que ahora también les ahorra la preocupación de pensar cuánto tiempo les llevará calificar sus evaluaciones”.