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Ácaros combaten plagas y mejoran calidad de preciadas rosas colombianas

Cajicá (Colombia), 21 oct (Colombia.inn).- La introducción de un ácaro microscópico, que devora plagas, en los cultivos de rosas ha permitido mejorar la productividad de este mercado en Colombia, uno de los grandes exportadores mundiales de flores.

Los artífices de este desarrollo biotecnológico, denominado Bichópolis, son la ingeniera agroindustrial Yohana Martínez y el administrador de empresas agropecuarias Alex Escobar, un matrimonio que ha conformado un negocio dedicado a la cría de ácaros útiles para el desarrollo de la floricultura.

“Son bichos que se comen a otros bichos”. Con estas palabras Martínez explica a Colombia.inn, agencia operada por Efe, el resultado de una investigación iniciada en 2010 en la sabana de Bogotá, una planicie a 2.600 metros sobre el nivel del mar y donde se produce una buena parte de las rosas que Colombia exporta.

Esta tecnología se ha probado con éxito en Holanda, Estados Unidos, Egipto e Israel. Y en el caso de Colombia, que en 2012 exportó rosas por 129 millones de dólares, ya ha dado como resultado una mejora de la calidad de la flor y un aumento de la productividad de la planta.

Según Martínez, los químicos y plaguicidas tienen un efecto similar a la quimioterapia: “te quitan el cáncer pero se te cae el pelo, porque estás agrediendo al organismo”; sin embargo, con los ácaros depredadores prácticamente “no existen efectos secundarios”.

“Es la naturaleza trabajando”, matizó la investigadora, al revelar que las ventajas no solo están en la reducción de los químicos sino en que los seres microscópicos se reproducen rápidamente y pueden “cazar” su presa en el mismo cultivo, una persecución imposible para el plaguicida.

Bichópolis ha aplicado esta solución en 15 fincas de rosales en la sabana de Bogotá, ubicadas en los municipios de Cajicá, Nemocón y Tabio, donde “la disminución de agroquímicos ha sido del 80%”, explicó Martínez.

Este desarrollo se ha llevado a cabo en invernaderos que cubren 60 hectáreas y en los próximos dos años estos emprendedores colombianos esperan llegar a buena parte de las 3.000 hectáreas que Colombia tiene sembradas de rosas.

Actualmente hay otras diez fincas en la fase de adopción de la tecnología y en el mediano plazo Bichópolis proyecta aplicar controles similares a partir de la investigación de otras especies que puedan atacar plagas en un ambiente controlado.

“Tenemos un país megabiodiverso que no hemos sabido aprovechar y que tiene un potencial inmenso en el tema de enemigos naturales”, comentó la empresaria.

Bichópolis ahora planea atacar la “palomilla” o “mosca blanca”, otra plaga presente en los rosales, con un tipo de avispa que pone sus huevos en el insecto plaga.

Para el director técnico de la finca Agrícola El Redil, Guillermo López, esta es una “herramienta de competitividad muy importante”, porque la flor cultivada bajo este tratamiento puede entrar con más facilidad en los mercados internacionales, especialmente en Europa.

“Nosotros usamos esta herramienta porque creemos en la producción limpia”, agregó López, pues el manejo medioambiental además de mejorar la plantación cuida los suelos.

En su plan para los próximos años Bichópolis prevé exportar sus productos de control biológico y explorar otras especies para otros tipos de cultivos agrícolas como la fresa o el plátano.

“Es totalmente exportable y no solo este (ácaro) sino cualquier bicho que pueda controlar a otro tipo de plagas”, explicó Martínez.

Aparte de rosales, en Colombia hay unas 6.800 hectáreas de otras especies de flores que también buscan un hueco en el mercado internacional. COLOMBIA.INN

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